El Centro de Arte Hortensia Herrero inaugura su programa de exposiciones temporales con la primera en Valencia dedicada a uno de los artistas vivos de culto: el alemán Anselm Kiefer. Concebida en colaboración con el propio creador y comisariada por Javier Molins, la muestra ocupa seis galerías del antiguo y reformado Palacio de Valeriola, transformadas para acoger la monumental escala de esta obra donde convergen pintura, escultura y memoria histórica.
Anselm Kiefer (Donaueschingen, Alemania, 1945) es uno de los artistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX y la primera del XXI. Su trabajo aborda el tema de la memoria alemana tras el nazismo, la mitología clásica, la literatura, la alquimia, la práctica filosófica y la espiritualidad. El alemán ha creado un universo personal a través de obras elaboradas con materiales tan diversos como el plomo, la ceniza, el hormigón, tierra, flores secas o acero, logrando una notable densidad física y simbólica que ha perfeccionado con los años.
Esta nueva exposición valenciana tiene como eje el paisaje, entendido como depósito de la historia. Campos, edificios abandonados y arquitecturas en ruinas no representan lugares concretos, sino escenarios de la memoria colectiva. Explora cómo el pasado permanece inscrito en el territorio y cómo los mitos antiguos continúan influyendo en la cultura contemporánea. La pieza Danaë, una de las más espectaculares de la muestra, de más de trece metros de ancho, se exhibe por primera vez en el continente europeo. Danaë recrea el interior del histórico aeropuerto berlinés de Tempelhof, estableciendo un diálogo entre la mitología griega y la historia alemana del siglo XX. Su escala, casi arquitectónica, convierte la contemplación en una violenta experiencia física.


Kiefer hace referencia al mito de Dánae en forma de una lluvia dorada que cae sobre el cuadro. Según la mitología griega, Zeus se transformó en lluvia dorada para visitar y fecundar a Dánae, quien se encontraba recluida en una torre para evitar que tuviera descendencia. Esta obra tan solo se ha visto en una exposición en Nueva York en 2022 y podrá verse ahora por primera vez en Europa.
Y es que las piezas de Kiefer en esta ocasión no se limitan a ocupar el espacio del centro valenciano, sino que lo transforman por completo. El visitante avanza entre superficies erosionadas, materiales industriales y paisajes devastados que evocan simultáneamente la destrucción y un renacimiento. Esta decisión permite una lectura donde cada sala funciona como el capítulo de una misma reflexión sobre el tiempo y la civilización en toda su fragilidad.
Entre las obras, muchas de las cuales salen por primera vez de su estudio, podemos encontrar Elektra, Dryad y Danaë con referencias a mitos griegos. Otras obras como Böse Blumen, Für Walther von d. Vogelweide y Wer jetzt keines Haus hat, baut sich keines mehr están inspiradas en la poesía, de Baudelaire, Walter von der Wogelweide y Rilke respectivamente. En el caso de Der Tod und das Mädchen es la música, en concreto de Schubert, la fuente de inspiración.
Además, el visitante también puede disfrutar de una de sus vitrinas, Johannis Nacht, con helechos en su interior o de Himmel–Erde (1974), la pieza más antigua de Kiefer presente en esta exposición, entre otra obras.
Anselm Kiefer nació en la localidad de Donaueschingen. En 1992 se trasladó a Francia, donde vive y trabaja entre París y Barjac, cerca de Aviñón. El artista estudió Derecho, Literatura y Lingüística antes de ingresar en la Academia de Bellas Artes de Karlsruhe, y más tarde en la de Düsseldorf, donde fue alumno de Joseph Beuys. En 1980 fue seleccionado para representar al Pabellón de Alemania Occidental en la 39ª Bienal de Venecia, y desde entonces sus obras se han mostrado en destacadas exposiciones individuales internacionales, en museos tan prestigiosos como el Art Institute of Chicago, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museo Guggenheim de Bilbao, el Centre Pompidou, el Albertina de Viena, el Hermitage de San Petersburgo y el Museo Rodin de París, entre muchos otros.
Kiefer recibió el Premio Praemium Imperiale otorgado por Japón en 1999, y en 2008 fue galardonado con el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán. En 2007 se convirtió en el primer artista desde Georges Braque en recibir un encargo para una instalación permanente en el Museo del Louvre de París, y en 2018 su escultura site-specific Uraeus se exhibió frente al Rockefeller Center de Nueva York. En 2020, el presidente francés Emmanuel Macron encargó a Anselm Kiefer la realización de una instalación permanente para el Panteón de París.
La presencia de Anselm Kiefer en este espacio, vinculado a la fortuna Mercadona, pone a Valencia esta temporada en la primera línea de oferta programática de exposiciones a nivel nacional y en una cita artística sobresaliente en la ciudad en lo que va del año en curso. No se la puede perder. Altamente recomendable.



