El Club de Mar de Palma acaba de terminar su reforma más ambiciosa y lo celebra con dos restaurantes que abren el mismo día. Azotea Grupo, uno de los grupos de restauración más relevantes de España, ha desembarcado en el enclave náutico con Azotea Club de Mar y Saltao, dos propuestas con cocinas e identidades opuestas que comparten algo más que la dirección: los gestiona la misma empresa, y una parte de su coctelería y su ambiente está pensada para entremezclarse.
La Siesta Magazine se acercó a probar el nuevo menú y a hablar con José Manuel García Martínez, fundador y CEO de Azotea Grupo, en pleno servicio de apertura.


UN ENCLAVE QUE YA NO ES SOLO PARA SOCIOS
La reforma del Club de Mar-Mallorca coincide con la consolidación del nuevo paseo marítimo de Palma como zona de ocio de la ciudad. El club, tradicionalmente un espacio privado, abre ahora buena parte de su oferta gastronómica a residentes y visitantes, algo que García Martínez explica sin rodeos: «Para nosotros era fundamental formar parte de esta nueva etapa aportando dos propuestas diferentes, pero unidas por una misma manera de entender la restauración, profundamente ligada al entorno.»
Con esta doble apertura, Azotea Grupo amplía un porfolio de más de quince proyectos entre Madrid, Andalucía y Baleares. García Martínez cuenta que la elección del Club de Mar no fue casual: el grupo busca sistemáticamente espacios «no obvios». «No estamos en sitios obvios, como puede ser un local a pie de calle con 400 metros cuadrados, aunque sea en el sitio más premium de Mallorca, de España o del mundo. Buscamos lugares no obvios donde podamos desarrollar proyectos diferentes.» La referencia que cita es directa: el Club Financiero Génova de Madrid, un club privado hoy semipúblico que funcionó como modelo para pensar Palma.
AZOTEA CLUB DE MAR: EL PRODUCTO COMO ÚNICO PROTAGONISTA

Tiradito de corvina, aguacate y jalapeños


Tiradito de ventresca de atún rojo, ají amarillo y maíz

Anticucho

Croqueta de ají de gallina

Lubina a la brasa, con dúo de salsas peruanas

Solomillo «Saltao» de vaca

Maracuya, mango y coco
En la primera planta del club, con vistas sobre la marina y el perfil urbano de Palma, Azotea Club de Mar funciona como el restaurante de referencia para los socios, aunque abre también al público en cenas y fines de semana. El interiorismo, firmado por Marta de la Rica, ya estaba desarrollado cuando Azotea Grupo entró en el proyecto: materiales nobles, texturas naturales y una paleta que dialoga con el paisaje mediterráneo, sin que la arquitectura interrumpa nunca la vista al puerto.
La cocina la firma Manuel Berganza, chef ejecutivo del grupo, con una carta de mercado donde el producto se toca lo mínimo posible. Entre los platos: tartar de atún con agua de tomate y aceituna, carpaccio de gamba roja con caviar y limón, y un pescado salvaje en dos cocciones —sashimi a la mallorquina y frito— que resume la idea del restaurante mejor que cualquier eslogan. La carta continúa con arroz de pescado de roca, pasta fresca con langosta, gamba roja a la sal, cigalas a la brasa con salsa holandesa y pargo con su esencia de mar.
García Martínez lo resume así: «Es cocina de mercado donde el producto va a ser mucho menos tocado. Todavía no tenemos terminada la cocina del club, por eso la hemos separado en dos, pero ya tenemos la carta desarrollada.»

SALTAO: EL LOMO SALTADO QUE LE DA NOMBRE AL RESTAURANTE
Junto a Azotea Club de Mar abre Saltao, la marca más joven de Azotea Grupo, que llega a Mallorca tras su reciente estreno en El Lago Club Marbella. El nombre, cuenta García Martínez con humor, no tiene truco: «Saltao viene del plato preferido mío en el mundo, que es el lomo saltado. Se hizo un proceso con una agencia creativa para crear el nombre, y bueno, yo muchas veces me apunto los tantos.»
Detrás de la cocina están Víctor Gutiérrez, chef de Tayta —el único restaurante peruano de España con una Estrella Michelin y dos Soles Repsol—, y su hija Paula Gutiérrez, nombrada Mejor Cocinera del Año 2026. El concepto, insiste García Martínez, no busca sumarse a la moda del peruano puro: «No queríamos hacer cocina peruana temática, ni tan indígena, tan selvática del Perú profundo. Ya que lo traíamos a sitios de playa como Marbella y Mallorca, queríamos tener esa cultura mediterránea, poder utilizar producto local y hacer una mezcla de cocina peruana con bases mediterráneas.» El resultado son platos reconocibles reinterpretados: una lubina en formato peruano, una presa ibérica en formato anticucho.
Una carta pensada para compartir
Entre los platos destacan el ceviche clásico con pesca del día, el tiradito de corvina con leche de tigre de aguacate y jalapeños, las navajas con leche de tigre de maracuyá, la bandeja del chef con marisco fresco y, por supuesto, el lomo saltao y las brochetas de anticucho. Se suman propuestas para compartir como la croqueta de ají de gallina, la empanada criolla de lomo saltao o el brioche de pulpo a la brasa con encurtidos peruanos. La coctelería, con el pisco como eje, y una carta dulce con lúcuma, alfajor XL y maracuyá cierran una propuesta de casi 300 metros cuadrados entre sala, barra y terraza frente al puerto.

DOS RITMOS, UN MISMO PROYECTO
Los dos restaurantes comparten gestión, pero no público. García Martínez lo describe con precisión demográfica: «Abajo vas a un público de 28 a 45 años, y aquí arriba será un público de 35 a 55 años. El clásico de 35 podrá mezclarse entre los dos: cuando le apetezca algo más cool o con más ritmo, abajo; cuando le apetezca algo más serio, arriba.»
La música también forma parte del proyecto desde primera hora. «Trabajamos todo el día porque abriremos por las mañanas ya con coctelería, con pequeñas sesiones de DJ, y por las tardes tendremos el espacio animado, no con follón, pero sí con música que te acompañe.» El horario confirmado arranca a las 12 del mediodía, con el último servicio comenzando a las 11 de la noche y cierre alrededor de la 1 de la madrugada.
Sobre la identidad visual del proyecto, García Martínez reconoce el trabajo externo detrás de Saltao: «Nosotros tenemos equipo de arquitectos y de marca dentro de la empresa, pero esta marca queríamos hacerla muy redonda, muy pensada, y nos han ayudado ellos.» El desarrollo gastronómico, insiste, es mérito directo de Paula y Víctor Gutiérrez, con Jerome como jefe de cocina en sala.









