El Día del Orgasmo Femenino nació en un pueblo de Piauí y viaja desde entonces envuelto en bulos

La fecha la empujó un concejal brasileño tras una encuesta local sobre satisfacción sexual. Las leyes noruega y danesa que se citan cada año no existen.
Mujer en la cama reflexionando sobre el orgasmo femenino.
Una mujer en un momento de introspección sobre la satisfacción sexual.

Cada 8 de agosto vuelve a circular una ley danesa que ningún código danés recoge. El Día Internacional del Orgasmo Femenino, en cambio, sí tiene origen documentado: lo impulsó José Arimateia Dantas Lacerda, concejal de Esperantina, un municipio del estado brasileño de Piauí, y allí se celebró por primera vez el 8 de agosto de 2007. Su argumento no fue festivo. Fue sanitario: sostuvo que en su región la satisfacción sexual femenina era un problema de salud pública del que nadie hablaba en voz alta.

La primera versión del proyecto ni siquiera prosperó. La prensa brasileña de la época recogió que el pleno lo aprobó por unanimidad y que el alcalde lo vetó alegando que el municipio tenía otras prioridades.

Tardó años en salir adelante.

DE DÓNDE SALE LA CIFRA DEL 28%

El dato que Dantas Lacerda utilizó para defender la propuesta es el que peor ha viajado. Según los relatos publicados entonces, la encuesta local que manejó indicaba que apenas un 28% de las mujeres de la zona alcanzaba el orgasmo siempre que mantenía relaciones. Eso no es lo mismo que decir —como se repite cada año— que el 28% de las mujeres fuera incapaz de llegar al orgasmo. La cifra se ha invertido por el camino.

Mujer con expresión de placer y cabello desordenado en blanco y negro
Explora el origen y los mitos del Día del Orgasmo Femenino.

No hemos localizado el estudio original ni su ficha metodológica, así que conviene tratarlo como lo que es: el argumento que esgrimió un concejal, no una serie estadística contrastada.

Lo que sí existe son datos posteriores y mucho más sólidos. Un trabajo publicado en Archives of Sexual Behavior en 2018, con una muestra estadounidense de más de 52.000 adultos, encontró que el 95% de los hombres heterosexuales decía llegar al orgasmo casi siempre en sus encuentros sexuales, frente al 65% de las mujeres heterosexuales. Las mujeres lesbianas del mismo estudio se situaban en el 86%.

Ahí está el punto incómodo. Si la diferencia fuera anatómica, ese 86% no aparecería.

NI NORUEGA DA FIESTA NI DINAMARCA MULTA

Alrededor de esta efeméride se ha construido un pequeño folclore digital que se repite en decenas de webs cada agosto: que Noruega declara el día festivo para que las parejas lo dediquen a su salud sexual, o que en Dinamarca el hombre que no consigue que su esposa llegue al orgasmo se expone a una multa y a un año de abstinencia vigilado por una agente de policía.

Nada de eso figura en la legislación de ninguno de los dos países. Son leyendas urbanas de internet que se copian de medio en medio sin fuente ni referencia normativa.

Lo que Dinamarca sí aprobó, en diciembre de 2020, fue una reforma del Código Penal que define como violación cualquier relación sexual sin consentimiento explícito. Amnistía Internacional la calificó de victoria histórica. Es un cambio legal real, verificable y de otra naturaleza: habla de consentimiento, no de rendimiento.

Mujer relajada en la cama con mano extendida
Celebrando la importancia del placer femenino en la sociedad.

QUÉ HACE EL ORGASMO Y QUÉ SE LE ATRIBUYE DE MÁS

El dato más citado de la fecha viene de un experimento de 1985. Beverly Whipple y Barry Komisaruk, de la Universidad de Rutgers, publicaron en la revista Pain que la autoestimulación vaginal que producía orgasmo elevaba el umbral de detección del dolor un 106,7% y la tolerancia al dolor un 74,6%. De ahí sale el famoso «107%» que circula sin contexto. El efecto es real, medido en laboratorio y transitorio: dura lo que dura la respuesta orgásmica, no convierte a nadie en insensible a una fractura.

Con la demencia, el salto es mayor. Existen estudios que asocian actividad sexual y mejor rendimiento cognitivo en personas mayores —fluidez verbal, memoria de trabajo, capacidad visoespacial—, pero son correlaciones. Un seguimiento prospectivo publicado en 2018 encontró que el deterioro de la memoria a dos años no guardaba relación con la actividad sexual. Afirmar que el orgasmo previene el alzhéimer no se sostiene con la evidencia disponible.

Sobre lo demás —sueño, estrés, dolor menstrual, migraña— la literatura es más modesta de lo que sugieren los titulares y en muchos casos se apoya en muestras pequeñas.

POR QUÉ LA FECHA SIGUE TENIENDO SENTIDO

Precisamente porque el debate público sobre placer femenino sigue apoyándose en mitos, leyes inventadas y porcentajes tergiversados.

El problema real no es que falte un día en el calendario. Es que la educación sexual sigue explicando reproducción y riesgos, y muy poco sobre anatomía del placer, comunicación en pareja o qué hacer cuando algo no funciona. Los datos españoles disponibles son dispersos: las estimaciones de anorgasmia que manejan las sociedades médicas oscilan entre el 5% y el 60% según el estudio y la definición empleada, una horquilla tan amplia que revela más sobre la falta de investigación sistemática que sobre las mujeres encuestadas.