La fuerza no desaparece de golpe a los 60 años. Se apaga en silencio, cada vez que el cuerpo deja de necesitar bajar de una silla, controlar un escalón o levantarse del suelo sin ayuda de las manos. El entrenamiento excéntrico —la fase del movimiento en la que el músculo se alarga bajo carga, en lugar de acortarse— ofrece una puerta de entrada segura para revertir esa pérdida, sin salir de casa y sin una sola máquina.
QUÉ ES LA FASE EXCÉNTRICA Y POR QUÉ CAMBIA EL RESULTADO
Cada ejercicio de fuerza tiene dos mitades. La concéntrica es la que empuja o levanta: ponerse de pie desde una silla, subir en una flexión. La excéntrica es la que resiste mientras cede: sentarse controlando la bajada, bajar el pecho hacia el suelo despacio. La mayoría de la gente hace la primera con esfuerzo y la segunda por inercia, dejándose caer.

Ahí está el error. El músculo no distingue si baja despacio por control o por debilidad, pero solo se adapta cuando se le exige en ese tramo. Una revisión sobre entrenamiento excéntrico de baja dosis en personas mayores, publicada en PMC, registró subidas de fuerza isométrica de entre el 17 % y el 36 %, y de fuerza excéntrica de entre el 40 % y el 50 %, tras doce semanas de trabajo, con un aumento del grosor muscular de entre el 9 % y el 18 %.
Y con poco dolor añadido. La misma revisión describe una molestia muscular mínima a lo largo de esas doce semanas, algo que no es un detalle menor cuando se entrena a partir de los 55 o 60 años. Un metaanálisis publicado en Frontiers in Sports and Active Living, comparando entrenamiento excéntrico con el tradicional en mayores, encontró mejoras superiores en fuerza y rendimiento funcional con la variante excéntrica. Otra revisión sistemática, en PMC, vinculó el trabajo excéntrico con menos caídas y mejor desempeño funcional en personas mayores.
CÓMO EMPEZAR SIN LESIONARSE: LA REGLA DEL RITMO
No hace falta peso para trabajar en excéntrico. Basta con alargar la fase de bajada de cualquier movimiento con el propio cuerpo. La investigación sobre tempo de entrenamiento —recogida en un estudio publicado en PMC sobre distintos ritmos excéntricos— sitúa entre tres y cuatro segundos la duración óptima de esa fase: suficiente para generar tensión real, no tanto como para perder el control de la postura.
Antes de empezar conviene una revisión médica si hay hipertensión no controlada, problemas cardíacos o cirugías recientes. Y una norma simple para las primeras semanas: si el dolor muscular dura más de tres días o aparece dolor articular durante el movimiento, hay que bajar la exigencia, no insistir.
CINCO EJERCICIOS PARA EMPEZAR EN CASA

Sentadilla en silla, la base de todo
De pie frente a una silla, sin apoyar las manos si el equilibrio lo permite. Bajar en cuatro segundos hasta rozar el asiento, controlando la trayectoria de las rodillas. Levantarse con normalidad. Tres series de ocho repeticiones, dos o tres veces por semana.
Flexión de pared o de rodillas
Manos apoyadas en la pared —o en el suelo, con rodillas apoyadas para quien empieza—. Bajar el pecho en tres o cuatro segundos, deteniéndose antes de perder la alineación de la espalda. Subir sin prisa. Tres series de seis a diez repeticiones.
Puente de glúteos
Tumbado boca arriba, rodillas flexionadas, pies apoyados. Subir la cadera con normalidad y bajarla en cuatro segundos, sin dejarla caer sobre el suelo. Tres series de diez repeticiones.
Elevación de talón a una pierna
De pie, sujeto a una pared o respaldo para el equilibrio. Subir el talón con las dos piernas y bajar solo con una, en tres o cuatro segundos. Alternar. Dos series de ocho repeticiones por pierna.
Remo con toalla en la puerta
Toalla enrollada en el pomo de una puerta cerrada, cuerpo inclinado hacia atrás sujetando los extremos. Tirar hacia el pecho y soltar en cuatro segundos, resistiendo el propio peso corporal. Tres series de diez repeticiones.
CUÁNTAS VECES POR SEMANA Y CÓMO SUBIR LA EXIGENCIA
Dos sesiones semanales, con un día de descanso entre medias, son suficientes para empezar. La progresión no llega por hacer más repeticiones cada semana, sino por alargar el tempo de bajada —de tres a cinco segundos— o por reducir el apoyo de las manos en los ejercicios que lo permiten. Solo cuando el cuerpo tolera bien esa carga tiene sentido añadir peso: una mochila con libros, una garrafa de agua.
- Vigilar la recuperación entre sesiones: si el dolor muscular no baja en 48-72 horas, el tempo o el volumen van demasiado rápido.
- Registrar la mejora funcional además de la muscular: levantarse de la silla sin usar las manos es un indicador tan válido como cualquier otro.
- Consultar con un fisioterapeuta o entrenador si hay antecedentes de caídas, osteoporosis o cirugía articular reciente, antes de progresar en carga.









