Art Cologne Mallorca, debutante

Exposición de arte contemporáneo con obras de Picasso y otros artistas.

Una interesante experiencia sucedió en Mallorca durante la segunda semana de abril. Inmediatamente después de la Semana Santa, la isla recibió más de un centenar de galerías de arte que al mismo tiempo mostraron su oferta al coleccionismo local y extranjero. Me refiero a Art Cologne Mallorca en su debut y SUMMA Mallorca en su segunda edición. En esta oportunidad hablaremos de lo que vimos y nos contaron en la primera de ellas.

Antes de todo, cabe mencionar la incredulidad que existía en relación a estos eventos, y es que la isla de Mallorca, de no contar con ninguna feria comercial de arte, en dos años pasó a tener dos. Ambas apariciones funcionan en su existencia como un termómetro efectivo que mide las posibilidades económicas que ofrece la isla al mercado del arte internacional.

La edición 2026 de Art Cologne Mallorca se presentó así como una plataforma sólida del circuito europeo de ferias satélite, combinando con inteligencia el rigor curatorial de su matriz alemana con una sensibilidad mediterránea bastante reconocible. Bajo la dirección de Daniel Hug, la cita contabilizó más de 10.000 visitantes a lo largo de sus jornadas. Desde el punto de vista económico, la organización ha cifrado el impacto directo e indirecto en la ciudad de Palma en torno a los 18 millones de euros, una cifra que refuerza el papel estratégico de la feria en la dinamización cultural y artística de la isla. A ello se suma un volumen de ventas públicas significativo, destacando operaciones como la adquisición de obra del artista alemán Gerhard Richter por encima del millón de euros, varias piezas de Pablo Picasso en rango de seis cifras, y la venta institucional de fotografías del desaparecido Sebastiao Salgado.

Este flujo de operaciones y una significativa presencia de coleccionistas que visitaron la isla exclusivamente para recorrer los stands de 88 galerías, ayudó también a SUMMA Mallorca, de un tamaño más modesto y una propuesta de galerías y artistas emergentes a aumentar su visibilidad y también sus ventas. 

Ahora bien, es momento de hablar de los principales protagonistas. Como siempre, hemos recogido una selección de artistas cuyas propuestas nos han parecido que son un aporte técnico a la salud de las artes visuales, más allá de su visibilidad, trayectoria o volumen de ventas.

Uno de los aciertos más claros de la feria ha sido la de Workplace Gallery (Londres/Newcastle) presentando al artista británico de origen malayo Ki Yoong, un pintor donde la economía gestual y el control del plano pictórico evidencian una investigación precisa sobre la tensión entre superficie y profundidad, sin concesiones narrativas innecesarias. Pequeños retratos fueron suficientes para demostrarnos su oficio. 

En el caso de la valenciana Gabinete de Dibujos (una de las muy pocas galerías especializada en el universo del dibujo y sus posibilidades), Ignacio Uriarte reafirmó la vigencia del dibujo como procedimiento sistemático mediante su trabajo realizado con máquinas de escribir antiguas, su relación con la música y sus significados simbólicos. La repetición mecánica, lejos de ser un recurso formal limitado, construye tramas visuales de gran densidad perceptiva a través del negro y el rojo, donde el tiempo se convierte en materia visible, de una exquisita prolijidad.

La galería Kleindienst (Leipzig), apostó por la conocida pintura figurativa del artista afincado en Mallorca Olaf Hajek y la obra naif de Christoph Ruckhäberle. Hajek despliega una iconografía detallista con una paleta controlada, mientras que Ruckhäberle propone una figuración contenida pero expresiva.

Desde Londres, la galería Darren Flook presentó el llamativo trabajo textil de Benjamin Slinger, cuyo tapiz en lana destaca por su precisión en el entrelazado y una traducción eficaz del lenguaje pictórico al soporte textil. La materialidad del hilado se convierte aquí en un medio de construcción visual con autonomía propia. 

Suburbia Contemporary, con presencia en Berlín y Barcelona (nos han contado que muy pronto se trasladarán también a la calle Trafalgar, arteria principal del galerismo barcelonés), ofreció una combinación eficaz con Jake Aikman y Giovanni Ozzola. Aikman desarrolla paisajes de gran escala con una técnica depurada en la modulación de la luz, relajante, mientras que Ozzola aporta un contrapunto más experimental en la construcción de las imágenes. 

También desde Berlín, la presencia de Kornfeld Galerie con Charlie Stein subrayó el potencial de la pintura al óleo en la exploración de identidades contemporáneas, con correcto conocimiento en la ejecución de la figura y el color. Una de sus pinturas de gran formato retrata en un abrazo imposible la desconexión de las relaciones humanas directas frente al uso despersonalizado de las pantallas. 

Por su parte, la británica Paul Stolper Gallery reunió un conjunto de primeras figuras, verdaderas estrellas del mundo del arte desde hace décadas. Me refiero a Brian Eno, Damien Hirst y Dora Maar, entre otros. No necesitan mayor presentación. Mientras los stencils de Brian Eno evidencial el control exacto entre negativo, el color y la repetición, los grabados de mariposas de Hirst y los poéticos disparos en blanco y negro de Maar amplian la delicadeza entre los procesos mecánicos y la mirada artística, tan característica en ellos.

Lundgren Gallery, que actualmente es la galería más grande de Mallorca, ubicada en el polígono de Son Castelló, sobresalió tanto por su selección de artistas que incluyó a Lara Schnitger, Gerald Davis y Luis Gispert. La primera de ellas, fue la artífice de la imagen de portada de la edición especial de la feria, un periódico con entrevistas y entresijos de esta primera edición de Art Cologne.

En fotografía, imposible obviar la propuesta de Bene Taschen Gallery, quien presentó una selección de obras del desaparecido y premiado fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado. Con una calidad de impresión impecable, los visitantes fueron testigos de disparos con una narrativa de alta intensidad que nos habla de nuestro mundo y sus conductas más pedestres.

En el stand de Conradi Galerie, destacaba una obra en particular, un objeto escultórico de arte povera del artista Thomas Baldischwyler. Se trata de un cuadro realizado en base a trozos de cajas de cartón de Amazon Prime unidos con grapas, con los que construye un paisaje por el que vuelan aves creadas con el propio logo de la empresa. Aparte de su poesía visual y creatividad, Baldischwyler transita en otra dimensión, donde el ensamblaje y la tensión material generan una pieza de gran precisión, donde se basa en la máxima del menos es más, que se aleja del exceso discursivo centrándose en la comunicación directa, en un verdadero diálogo con el espectador a través de muy pocos elementos, comunes a cualquiera.

La galería Rolando Anselmo (Roma) nos permitió descubrir la obra pictórica de la artista alemana Alina Grassman, que transita entre la percepción de los mundos interiores y exteriores habitables, de una manera poética y una pincelada suelta y luminosa, notable.

A66 Gallery, ubicada en el pueblo mallorquín de Santanyí, apostó también por la pintura. Otro gran descubrimiento ha sido el artista Moritz Moll, que trabaja el retrato con veladuras desaturadas que a ratos nos remite a los personajes inmortalizados por Andy Warhol. Por su parte, la palmesana galería Pelaires ofreció un abanico de artistas donde destacaban los trabajos de la desaparecida Rebecca Horn, el dibujo de Jorinde Voigt y la estupenda pintura de Oliver Osborne. 

Especial mención merece la espectacular selección de la Galería Cortina (Barcelona), que incluyó piezas de nombres fundamentales como Peter Halley, Roy Lichstenstein, Andy Warhol, Pablo Picasso, Banksy, Joan Miró, Julian Opie o Manolo Valdés. También la galería Bastian (Berlín), con una preciosa selección curatorial dedicada en exclusiva a Pablo Picasso. Transformada en un pequeño museo, su stand incluyó 23 platos, 12 jarras y jarrones cerámicos, 6 grabados, 3 posters de una corrida de toros, la Bienal de Cerámica de Vallauris de 1976 y su exposición en la Galerie Folklore de Lyon realizada el año 1958. Si esto no bastase, sus obras fueron acompañadas por seis fotografías donde aparece el artista malagueño, disparadas por Georgette Chadourne, Juan Gyenes, Edward Quinn y David Douglas Duncan.

De obras controvertidas, sin duda el título recayó sobre el dibujo del artista Kepa Garraza, presentado por la galería Álvaro Alcázar (Madrid). Con una maestría notable en el dibujo, el carboncillo de Garraza muestra al empresario tecnológico Elon Musk haciendo el saludo nazi, imágen que dio la vuelta al mundo mientras permaneció en el gobierno del actual presidente estadounidense Donald Trump.

Más nombres imprescindibles aparecían para sorpresa de los visitantes. Es el caso de Mike Karsten (Münster), desplegando obras de Yoko Ono, Rosemarie Trockel o Gerhard Richter. Misma impresión causó la galería suiza Samuelis Baumgarte (Zürich), con una acuarela enorme de Miron Schmückle, grabados de Picasso, Richter o esculturas de Niki de Saint Phalle.

Volviendo a Mallorca, la galería Baró, ubicada en Palma, apostó por la conocida artista Joana Vasconcelos, mientras que Roy Gallery (Felanitx/Walchwil), hizo lo suyo con las obras cinéticas de Ludwig Wilding y las pinturas ópticas de Reinhard Roy. Ambos artistas destacaban por su prolijidad en la ejecución de las técnicas para la consecución de juegos visuales.

Art Cologne Mallorca en su debut, hay que decirlo, ha dejado la vara altísima apostando por la calidad formal, la claridad en la presentación de obras y el trabajo desplegado en la totalidad espacial del palacio de congresos, que ha sido sorprendente. Esta cita, de clara ambición internacional, merece ciertamente continuar en la galaxia de ferias satélite dentro del calendario europeo. Es también una oportunidad para que artistas y galerías alejadas de la oficialidad y la institucionalidad puedan desplegar en próximas fechas un sinnúmero de actividades que les permita dinamizar y hacer extensibles sus propuestas artísticas. Enhorabuena.