Rafa Nadal elige las Exumas para su primera gran escapada familiar: así vive el Caribe más exclusivo

Rafa Nadal ha elegido las islas Exumas, en Bahamas, para pasar la Semana Santa junto a Mery Perelló, sus dos hijos, sus padres y su hermana Maribel. Un viaje que revela mucho más que un destino: la vida que el tenista más grande de la historia construye después del tenis.
Familia disfrutando en la playa con dos niños pequeños

Hay retiros que son declaraciones de intenciones. Rafa Nadal ha elegido Exuma, en Las Bahamas, para disfrutar de sus vacaciones de Semana Santa, y el destino no es casual ni modesto: se trata de uno de los archipiélagos más privados y codiciados del Caribe, un lugar donde la naturaleza funciona como muro perimetral y la exclusividad se mide en cayos desiertos, no en estrellas de hotel.

Junto a él han viajado su mujer, Mery Perelló, sus hijos, sus padres, su hermana Maribel y otros familiares, en un viaje de marcado carácter íntimo. Un álbum familiar que, excepcionalmente, Nadal ha dejado ver en parte. El mismo hombre que durante décadas protegió su vida privada como si fuera la final de Roland Garros ha compartido imágenes en redes sociales —paseos en barco, baños en aguas transparentes, jornadas de pesca, barbacoas sobre el mar— que dicen mucho sobre el momento que atraviesa. Quizá porque ahora hay algo distinto que mostrar.

LA VIDA DESPUÉS DEL TENIS, CON VISTAS AL MAR

Tras su retirada, Nadal ha reducido notablemente su exposición pública y ha reorganizado sus prioridades en torno a su familia, sus proyectos personales y sus compromisos profesionales fuera de la competición. Ahora mide el tiempo en función de los momentos compartidos con los suyos, no en entrenamientos ni en puntos de ranking.

El contexto lo amplifica todo. El pasado agosto, Nadal y Mery Perelló dieron la bienvenida a su segundo hijo, Miquel, ampliando una familia que siempre ha sido su mayor apoyo. Y apenas unos días antes de este viaje al Caribe, fue investido doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid, un reconocimiento ante el que se mostró emocionado y que vivió rodeado, una vez más, de los suyos. Del aula magna a las aguas turquesas de las Bahamas. Una transición que en el caso de Nadal suena coherente: siempre ha ido a lo que importa.

Sus propias palabras, publicadas junto a las fotografías del viaje, funcionan casi como manifiesto: «Recientemente he pasado unos días muy especiales con mi familia en Exumas. Un lugar único, lleno de hermosa naturaleza. Somos muy afortunados de disfrutar de lugares como este, y nos recuerda lo importante que es protegerlos para el futuro.» No hay postureo en esa frase. O al menos no lo parece.

EXUMAS: EL CARIBE QUE SOLO CONOCEN UNOS POCOS

Este archipiélago de Las Bahamas está formado por más de 365 islas y cayos que se extienden a lo largo de más de 200 kilómetros, con playas vírgenes, aguas de intenso color turquesa y una biodiversidad marina que convierte cada baño en una experiencia singular. No es un destino de masas. Nunca lo ha sido.

Las Exumas son un conjunto de islas, algunas privadas, con playas solitarias, cayos desiertos y resorts de ultra lujo que el cine descubrió al mundo en producciones como Piratas del Caribe y James Bond: Casino Royale. Beyoncé ha estado. Matthew McConaughey también. Zac Efron. El actor Nicolas Cage llegó a tener una propiedad en la zona. La lista no sorprende: este tipo de destino atrae exactamente al perfil que huye de los destinos que atraen a todo el mundo.

La familia disfrutó nadando en playas de aguas cristalinas, explorando cayos desiertos en barco y haciendo barbacoas directamente sobre el mar. Un menú de actividades que combina naturaleza, movimiento y desconexión —el trinomio que Nadal ha perseguido siempre, aunque antes lo llamara entrenamiento.

El vínculo de Nadal con el Caribe: más que una escapada

Este viaje no es una anécdota puntual. Fue en 2012 cuando Nadal adquirió una villa en Playa Nueva Romana, en República Dominicana, un exclusivo complejo residencial que combina el lujo de un resort de cinco estrellas con la privacidad de una comunidad cerrada. Lo compró en pleno apogeo de su carrera, cuando ganar torneos era su única agenda. Ahora esa propiedad tiene otro significado.

Junto al grupo Meliá Hotels International, Nadal ha impulsado la expansión de la marca ZEL Hotels en República Dominicana, con la apertura de un establecimiento en Punta Cana con instalaciones deportivas y turísticas de alto nivel. El Caribe, para Nadal, no es solo un lugar donde descansar. Es también un territorio donde construye.

LA FAMILIA, EL PROYECTO MÁS SERIO

Podría parecer que un hombre que ganó 22 Grand Slams necesitaría llenar el vacío de la retirada con algo monumental. Pero Nadal parece haber llegado a otra conclusión. La familia —extendida, presente, viajando en grupo— es el proyecto al que más recursos destina ahora mismo: tiempo, atención, ubicación geográfica.

Haciendo gala de la unidad que siempre ha mantenido con su círculo de confianza, el tenista no ha viajado únicamente con su mujer y sus hijos. Sus padres, Sebastián y Ana María, su hermana Maribel y un reducido grupo de amigos cercanos han formado parte de la expedición. No es nuevo en él. Es consistente. Durante su carrera, su entorno fue siempre parte del equipo. Ahora simplemente lo lleva a las Bahamas.

Nadal cierra estas vacaciones como el deportista retirado más tranquilo del planeta. O eso parece desde fuera. Con un segundo hijo, una mansión en el Caribe, un doctorado honoris causa y una semana en las Exumas. No está mal para alguien que ya no tiene que ganar nada.