La ceremonia estaba prevista para el 20 de enero, pero fue suspendida tras el accidente ferroviario de Adamuz, que dejó 46 muertos. Cuatro meses después, los Reyes Felipe VI y Letizia presidieron en el Teatro de Rojas de Toledo la entrega de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el reconocimiento más relevante que concede el Ministerio de Cultura a creadores, artistas e instituciones vinculados al arte y la cultura españoles. La sala aplaudió. Pero dos sillas, en cierto modo, seguían vacías.
EL PESO DE LO QUE NO ESTABA
Felipe VI abrió su discurso recordando el accidente de Adamuz: «nos unió a todos en el dolor y la consternación», dijo, y dedicó sus primeras palabras a las víctimas, los heridos y sus familias. Luego vino otro nombre: Robe Iniesta. El músico extremeño, alma de Extremoduro y poeta de una generación entera, falleció en diciembre de 2025, pocos meses antes de recibir en vida una distinción que el Consejo de Ministros ya le había otorgado. El Rey subrayó que, a pesar de su fallecimiento, su «obra permanece entre nosotros como parte viva de nuestra cultura».
La humorista Eva Hache, también premiada, lo despidió desde el escenario parafraseando las palabras con las que Iniesta solía arrancar sus conciertos. «Disfrutad del momento porque sois vosotros», recitó, y el Teatro de Rojas guardó un silencio que no necesitaba más adorno.
También se reconoció a título póstumo al director y dramaturgo Luis Guillermo Heras Toledo, otra pérdida que el acto absorbió con la solemnidad que merecía.
LA NÓMINA: DEL INDIE AL COPLA, DEL CINE AL FLAMENCO










Entre los galardonados del mundo del cine y el teatro figuran las actrices Aitana Sánchez-Gijón y Carmen Machi, además del actor Eduard Fernández y el actor y director teatral Josep Maria Pou. Sánchez-Gijón llegó al Teatro de Rojas directamente desde Cannes, donde días antes había presentado junto a Pedro Almodóvar su último trabajo. Maribel Verdú, también galardonada, no estuvo presente en la gala.
La música reunió en un mismo salón lo que raramente comparte cartel. Las medallas llegaron al cantaor José Mercé, al dúo Camela, al grupo granadino Los Planetas y al rapero y compositor Kase.O. Cuatro trayectorias sin ningún punto de contacto sonoro, salvo uno: tres décadas de oficio sobre escenarios españoles. Los integrantes de Camela, Ángeles Martín y Dioni, recogieron su distinción muy emocionados y, de paso, zanjaron los rumores de distanciamiento que llevaban meses circulando.
Los Planetas, por su parte, recogieron el reconocimiento institucional con la discreción que siempre los ha caracterizado —un grupo que durante años construyó su mitología precisamente al margen de este tipo de ceremonias.
La transversalidad como declaración de intenciones
La lista incluía también a artistas visuales como Sandra Gamarra y Cristina de Middel, a los escritores Elvira Lindo y Bernardo Atxaga, y a la diseñadora de moda Juana Martín. El Ministerio de Cultura, bajo la dirección de Ernest Urtasun —presente en el acto junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez—, apostó en esta edición por una nómina amplia y deliberadamente transversal: 38 personalidades e instituciones que abarcan desde las artes escénicas hasta la gestión cultural, desde la ópera hasta el hip-hop.
Esa amplitud tiene lecturas distintas según quien la observe. Para algunos, señal de que la cultura española tiene más capas de las que suele reconocerse. Para otros, el eterno riesgo de que cuando se premia a todos, el galardón pese un poco menos.
EL TEATRO DE ROJAS Y EL RETRASO QUE LO CAMBIÓ TODO
Hay algo que Toledo no puede ignorar en esta historia. El accidente de Adamuz hizo que lo que iba a celebrarse en enero se esté celebrando ahora, como recordó el propio alcalde Velázquez. Ese aplazamiento forzoso convirtió una entrega de premios ordinaria —si es que alguna lo es del todo— en una ceremonia con capas adicionales de significado: el duelo compartido, la gratitud por estar, y la conciencia de que algunos de los que debían estar ya no pueden.
Felipe VI, en su discurso, lanzó un mensaje a los galardonados: «Estas medallas no solo reconocen vuestra aportación a las Bellas Artes, sino al espacio» que el arte ocupa en la vida colectiva. Una frase que, en otro contexto, habría sonado protocolaria. Esta vez, no del todo.









