Valerio Latina: “En Mallorca hay mucho talento en la música electrónica”

Italiano de nacimiento y mallorquín de adopción, Valerio Latina (Milán, 1986) formó parte del primer Café Milano antes de abrir su propio ‘beach club’, el Miama, en Can Picafort. Allí, se acabó de formar como deejay y como promotor, compartiendo cabina y trayendo a nuestra isla algunos de los artistas más punteros del momento. Ahora, que se ha reenganchado al tema de la producción con un proyecto junto al cantante de The Prussians, Dominic Massó, hemos charlado con él para conocer su historia.

¿Cómo y cuándo empezaste a pinchar?

Empecé cuando tenía unos 15 o 16 años en mi ciudad natal, Milán. Por entonces, yo tenía algunos amigos más mayores que ya pinchaban. Ellos fueron los que me descubrieron la electrónica y con los que fui, a pesar de ser menor de edad, a mis primeros clubs por la zona norte de Italia. Allí, me enamoré del ‘house’.

Después, a los 18 años, me fui a Londres, donde me apunté a un curso de deejay en la tienda Virgin. Duró un mes y, al acabar, gané una especie de concurso que hicieron entre todos los alumnos. El premio fue un equipo completo, con sus dos platos, una mesa y un bono para comprar vinilos. Yo no tenía coche, así que ni te imaginas los viajes que tuve que hacer con el autobús para poder llevármelo a casa (risas).

¿Recuerdas tu primer bolo?

Al regresar a mi país, empecé a pinchar en un club de mi ciudad que se llamaba ‘Circles’. También lo hacía en una tienda de la marca de ropa Diesel, concretamente en la parte de abajo. Luego, me fui a Australia un par de meses. Entonces, me llamaron unos amigos míos de la infancia que habían abierto un local en Mallorca: el Café Milano. Me ofrecieron venir a hacer aquí la temporada y acepté. De eso ya hace quince años…

Y te enamoraste de la isla…

Por supuesto. Además, al poco tiempo conocí a Nico Díaz. Él venía a pinchar al Café Milano y me metió el gusanillo dentro, ya que, además de hacernos enseguida muy buenos amigos, compartíamos un gusto musical muy similar. Fueron tres años fabulosos, pero después me volví a Milán, donde apenas había escena. Pinché un par de sitios ‘randoms’ y en fiestas privadas, pero no apenas había cultura de club. Te diría que estaba casi deprimido. No estaba a gusto. Y es que, en mi ciudad, les gusta mucho el ‘postureo’ y el rollo comercial.

Para no desconectarme de la música, y ante la ausencia de bolos, creé el sello Dope Records con mi amigo Alessandro Arbola. La verdad es que fue una etapa muy divertida, en la que aprendí muchísimo y en la que pude conocer la música desde otro punto de vista, la del productor.

¿Quiénes han sido o son tus referencias?

Como deejay, te diría que Mark Farina. Y no solo por su selección musical, sino también por su calidad técnica en sus mezclas. Cuando vino, lo llevamos primero al Café Milano que estaba en el Puerto y luego a Menta con Lokita. Hizo dos sesiones completamente diferentes que me encantaron. Me impactó tanto que mi hijo se llama Mark (Latina) en su honor (risas). También te nombraría a Nico Díaz, que además de ser como mi hermano, es un genio pinchando.

Dentro del ‘house’… ¿Cómo definirías tu estilo?

A mí me gusta que la gente baile así que no soy de sesiones cuadriculadas. Evidentemente, todo depende del lugar, la gente y la hora. Lo que sí tengo claro es que no sirve de nada prepararte una ‘playlist’ en tu casa, puesto que, en la gran mayoría de veces, la sala no está como habías imaginado (risas). Además, dejarte decirte que, tanto como deejay como promotor, odio cuando vienen algunos artistas con la música preparada sin importarles el rollo que había antes.

En 2014, regresaste a Mallorca para abrir tu propio beach-club, el Miama en Can Picafort… 

Nico (Díaz) fue el que me llamó y me dijo que tenía un local perfecto para mí. Yo había vuelto a Milán, pero esta vez con Sandra, que es mi mujer. Nos conocimos en una ‘boat-party’ en Mallorca, nos enamoramos y ya llevamos 15 años juntos. Pillé un vuelo a la isla para ver el club y, al regresar, le dije a ella que pidiera los quince días en su trabajo que nos volvíamos. Su apoyo fue fundamental para dar el paso.

Lo abrí junto a Chitowsky y Raisol, de Safari Club, con la intención de hacer una especie de ‘Garito’ en la zona norte, donde siempre ha habido mucha cultura musical gracias a Lokita. Queríamos que fuera un club para las primeras horas y funcionó hasta la pandemia.

El nombre de ‘Miama’ corresponde a la abreviatura de «De Milán a Mallorca». Fue una buena experiencia, a pesar de que el local estaba apartado de la zona de ocio y eso se notaba. Además, también empezaron a multiplicarse los controles, lo que provocaba que la gente no se desplazara. De todas maneras, me siento orgulloso de que por allí pasaran artistas como Archie Hamilton, Crazy P, Life on Planets o Kevin Yost sin cobrar entrada. A nivel empresarial no acabó de salir bien, pero todo aquello me ayudó a formarme como deejay y promotor.

Se nota cuando hablas que eres un apasionado de la isla… 

Por supuesto. Además de que mi chica es de Sa Pobla y mi niño nació también en la isla, me considero muy afortunado por haber conocido a tanta gente que me ha ayudado a hacer un camino. Me siento un mallorquín de adopción que tiene la suerte de vivir en este gran paraíso.

Creo que en Mallorca hay mucho talento. También a nivel de eventos, que han sido claves para convencer a muchos artistas de que nuestra isla es una buena opción para, por ejemplo, hacer puente con Ibiza. Antes, y tú lo sabes de sobra, había deejays que no querían venir a pinchar.

Y… ¿Qué dice el ‘peque’ de qué su padre sea deejay? 

Mark tiene ahora cinco añitos. La verdad es que le gusta el tema de la música y de que su padre sea deejay. Me sorprende que hasta tiene su propia ‘Playlist’, con canciones como la central de la banda sonora de ‘Interstellar’, que le flipa. Cuando pincho en casa, me hace mil preguntas. Supongo que le debe llamar mucho la atención las luces y todo eso.

¿Cuál ha sido la fiesta de tu vida?

Como promotor, te diría que el tercer Aniversario de Miama, que tuvo lugar en 2016 con Sidney Charles como cabeza de cartel. Ver en Menta a más de mil personas me emocionó hasta el punto de llorar. Como deejay, me quedaría con una que tuvo lugar el pasado verano en s’Alqueria Blanca con Dominic Massó, el cantante de The Prussians, en el décimo aniversario de Miama.

Por cierto, cuéntame algo sobre el proyecto que tienes juntos…

El proyecto, que se llama «DMassó+1», combina su voz y guitarra con mi sesión como deejay. Es algo que me ha ayudado a reengancharme con el tema de la producción e incluso, he vuelto a ponerme a estudiar música. La verdad es que, después de muchos ensayos, nos están saliendo cosas interesantes que creo que van a gustar mucho a la gente. Es un ‘live’, además, bastante bailable que incluye diferentes estilos. Eso sí, con un hilo conductor que lo hace muy ‘disfrutón’.

Imagino que tendrá alguna anécdota divertida para contarme… 

Hay muchas, pero la mayoría no se pueden contar (risas). Me viene a la mente, por ejemplo, cuando un reconocido artista no quería ir a Ibiza a pinchar en un after que organizaba Solomun en una villa. Prefería quedarse con nosotros en Mallorca de fiesta, de lo maravillado que se quedó.

Otra muy buena fue con mi compatriota Tuccillo. Al acabar, cuando le llevábamos en coche al aeropuerto, nos decía que se moría de calor. Luego, cuando lo dejamos, nos dimos cuenta de que llevábamos la calefacción de su parte encendida (risas).

¿Cómo ves la escena actual en la isla?

Me parece que estamos en buen momento y que la escena ha mejorado mucho después de la larga etapa de la pandemia. Ahora se organizan eventos en la isla, como el Origen Fest o el Mallorca Live Festival, que hace unos años eran difíciles de imaginar.

Por último, ¿qué consejo le darías a alguien que está empezando?

Que pinche lo que le guste, más allá de las etiquetas y de las modas. Eso creo que es muy importante. Hay que sentir lo que uno pone, sea el estilo que sea. Y también que aproveche las posibilidades que ofrece la nueva tecnología. 

FAST CHECK 

Un deejay: Mark Farina

Un productor: WhoMadeWho

Un tema: «The Sound of Violence» de Cassius

Un estilo que no sea electrónica: hip hop

Un club: Miama (risas)

Un festival: Primavera Sound

Una comida: una buena paella

Una bebida: agua con gas

Una película: ‘Interstellar’ (Christopher Nolan, 2014) 

Una serie: ‘Peaky Blinders’

Un lugar para perderse: Mallorca 

Y tú, ¿Qué opinas?

Licenciado en periodismo, y con experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Mallorquinista de cuna y de tercera generación. Apasionado de la música (en especial la electrónica), del cine, de la historia, del deporte (sobre todo del wrestling, la lucha libre americana) y de todo lo que tiene que ver con el misterio.

Foto-Periodista especializado en politica, cultura y tendencias. Director de todo esto ( lasiestamagazine.com ). Vivo cerca del paraíso, escribo bajo la mirada de un objetivo, juego cabalgando sobre la luz, viajo para nutrirme de colores y siempre con poco equipaje.

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