
Traspassant el Marc convierte un museo en un escenario: cuadros que respiran y cuerpos que miran de vuelta
En Traspassant el Marc, la danza entra en un museo como quien entra en una casa ajena: con curiosidad… y con consecuencias. Los bailarines interactúan con obras que devuelven reacciones inesperadas y, en paralelo, un guardián se enamora de una figura pintada. Al final, ella parece cobrar vida —o quizá todo fue un sueño con marco dorado.

































