Junto a las puertas de cristal cerradas del Principal se arremolinaban distintos grupos de adolescentes entre 15 y 20 años que esperaban la presencia de alguna persona conocida de su instituto; eran mayores que ellos y tenían sus entradas. Vanesa Alonso, una de las jefas de estudio del IES Son Cladera las repartió. “Desde el departamento lingüístico hemos recomendado esta obra para trabajar luego en clase” declaró.

A Verónica Nieto, Antònia Zofia y Manuela Torrero también les sugirieron ver esta obra desde su clase de lengua castellana y junto a los futuros actores del ESADIB Lina Quiroga, Marc Torres, Marina Caballero, Andrea López, Miquel Villalonga y Tòfol Cladera entraron al gran teatro.

Se representaba Divinas palabras, inigualable obra de la literatura española de Ramón María del Valle-Inclán, una de las dos o tres obras más universales de nuestra historia literaria. Una obra que no ha perdido en este siglo XXI ni una pizca de su poder corrosivo. Tragicomedia de aldea, es el exponente más moderno, el engranaje más perfecto y el cenit en el cual el teatro español llega al máximo nivel, hoy en día no superado.

Entre los asistentes varios políticos como Catalina Solivellas, delegada de Cultura del Govern, quizás recordando viejos tiempos sobre las tablas o Vicenç Thomàs, presidente del Parlament Balear, que pudo disfrutar de la soledad de un palco. También acudieron Doris Mann y Larbi Singer, familia de Isaac Singer, creador de las famosas máquinas de coser, Sebastián Bennàssar y Cati Tomàs, Marga Roig y María Jesús Riazor con varias amigas, o los divertidos Filomena Quevedo, Ana Misuko, Ángel White y Aina Peña quienes posaron con mascarilla frente al teatro, como debe ser.

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