Cuando el deporte se alía con la educación, la salud y el compromiso social, lo que surge no es una moda ni una tendencia: es una ola imparable de impacto real. Eso fue, precisamente, lo que se vivió este jueves en la III Gala de los Premios Fundación Rafa Nadal, un encuentro donde la emoción, el reconocimiento y la acción transformadora se dieron la mano bajo el sol balear de la Finca Son Mir, en Palma.


En tiempos de ruido y titulares efímeros, vale la pena detenerse a celebrar a quienes, desde el anonimato, están reconstruyendo el tejido social con proyectos tangibles. Y ahí, entre palmas, discursos cercanos y aplausos sinceros, Rafael Nadal volvió a demostrar que lo suyo va mucho más allá del tenis: “Las personas que la vida nos ha dado la suerte de vivir de forma privilegiada, tenemos la obligación moral de devolver algo a quienes no tienen las mismas oportunidades”, dijo al llegar, visiblemente emocionado.
Un premio con propósito y con aliados de peso

Los premios, organizados por la Fundación Rafa Nadal, impulsados por Telefónica y con el respaldo de la UNESCO, nacen con una intención clara: reconocer y amplificar proyectos sociales de alto impacto. En esta tercera edición se postularon más de 250 candidaturas. Los cinco proyectos ganadores no solo recibieron una dotación de 15.000 euros, sino algo mucho más importante: visibilidad y legitimidad.
Desde su creación, los premios ya han destinado 225.000 euros al impulso del cambio social. Y si algo quedó claro en esta edición es que el deporte, bien entendido, no solo forma cuerpos, sino también comunidades.
Proyectos ganadores que son faros
1. Fundación Soñar Despierto – Premio Deporte y Educación
Un nombre evocador para una misión urgente: acompañar a menores tutelados, ofreciéndoles herramientas emocionales y educativas a través de actividades deportivas y de tiempo libre. El proyecto promueve la educación en valores y el acompañamiento a través del voluntariado, con vínculos sólidos como cimiento.
2. Fundación Canis Majoris – Premio Salud y Bienestar
Si la salud mental está en el centro del debate actual, este proyecto responde con acción: terapias asistidas con perros en entornos hospitalarios psiquiátricos. No es solo una innovación terapéutica, es un gesto de humanidad que devuelve la calma a quienes más la necesitan.
3. Fundación Privada Integra Pirineus – Premio Acción Medioambiental
Un ejemplo brillante de cómo se puede cuidar el planeta mientras se incluye a quienes viven en los márgenes. Su proyecto de gestión forestal sostenible en el Pirineo da empleo a personas con discapacidad intelectual o trastornos de salud mental. Bosques vivos, vidas dignas.
4. Fundación Pablo Horstmann – Premio Cooperación al Desarrollo
Desde los slums de Nairobi, esta fundación trabaja por la salud materno-infantil, con atención pediátrica, servicios prenatales y apoyo nutricional. Un proyecto que salva vidas desde la cercanía, con atención médica gratuita y de calidad para mujeres y niños.
5. ASPAYM Castilla y León – Premio Innovación Social
Tecnología con alma. Este proyecto apuesta por la inclusión educativa de alumnos con necesidades especiales mediante impresión 3D, generando soluciones personalizadas. Porque la innovación no tiene sentido si no incluye.
Además, el reconocimiento ‘Fit For Life’ de la UNESCO fue para Aauri Bokesa, atleta y activista, por su incansable labor en favor de la igualdad y la inclusión. Un premio que no solo aplaude su carrera deportiva, sino su ejemplo como referente social.
Más que premios: comunidad
La gala fue también un punto de encuentro entre representantes de fundaciones, familiares, personalidades del mundo social y deportivo, y miembros de Telefónica y UNESCO. Una comunidad que crece edición tras edición, unida por el propósito de generar impacto desde lo local hacia lo global.