Invierno en Mallorca: bronquiolitis en bebés, cuidados en casa y señales de alarma

La bronquiolitis es frecuente en lactantes durante los meses fríos y, en la mayoría de casos, se maneja en casa con medidas sencillas. La clave es combinar autocuidados realistas (lavados nasales, hidratación, descanso) con el reconocimiento de señales de alarma para consultar a tiempo.
Médico administrando tratamiento a un bebé con bronquiolitis en hospital
Un médico atiende a un bebé con bronquiolitis en un entorno hospitalario.

La bronquiolitis aparece cada invierno con un patrón reconocible: mocos, tos y, en algunos bebés, dificultad para respirar. En España, el virus más implicado es el VRS y su circulación se concentra en los meses fríos (aprox. de noviembre a marzo).

La mayoría de episodios son leves y se resuelven con cuidados de apoyo en el domicilio. La prioridad, más que “cortar” el proceso, es ayudar a respirar mejor, evitar la deshidratación y saber cuándo hay que consultar.

SEMÁFORO EN CASA

  • Verde (vigilar y cuidar): catarro con tos, apetito algo menor, respiración algo más rápida pero sin hundimiento de costillas, buen estado general.
  • Ámbar (consulta hoy/24–48 h): come o bebe mucho menos de lo habitual, se fatiga con las tomas, menos pañales mojados, empeora tras varios días de catarro.
  • Rojo (urgencias/112): pausas de apnea, labios azulados, respiración con gran esfuerzo (tiraje, quejido, hundimiento bajo las costillas), decaimiento marcado o dificultad para mantenerse despierto.
INFOGRAFÍA RÁPIDA: SEMÁFORO EN CASA Guía orientativa para catarro/bronquiolitis en invierno: señales para vigilar, consultar y acudir a urgencias. VERDE (vigilar y cuidar) • catarro con tos • apetito algo menor • respiración algo más rápida pero sin hundimiento de costillas • buen estado general ÁMBAR (consulta hoy / 24–48 h) • come o bebe mucho menos de lo habitual • se fatiga con las tomas • menos pañales mojados • empeora tras varios días de catarro ROJO (urgencias / 112) • pausas de apnea • labios azulados • respiración con gran esfuerzo (tiraje, quejido, hundimiento bajo las costillas) • decaimiento marcado o dificultad para mantenerse despierto Respiración Hidratación / pañales Teléfono 112 Estado general Guía orientativa. Ante dudas, consulta con un profesional sanitario.

QUÉ ES (Y POR QUÉ EMPEORA A VECES AL 3º–5º DÍA)

La bronquiolitis es una infección vírica que inflama y “estrecha” los bronquiolos (las vías respiratorias más finas). En los lactantes pequeños, esa inflamación se nota más: les cuesta coordinar respiración y toma, se cansan y pueden aparecer “pitos” (sibilancias).

Un patrón clásico es empezar como un resfriado y, pasados 3–4 días, aumentar la dificultad respiratoria. Los síntomas suelen alcanzar su peor momento entre los días 3 y 5, y después mejoran gradualmente; la tos puede durar más tiempo.

AUTOCUIDADOS QUE SÍ AYUDAN

Las recomendaciones que más se repiten en consulta son simples, pero consistentes:

  • Lavados nasales con suero o gotas salinas si la nariz está muy taponada: facilitan la alimentación y el descanso.
  • Hidratación y tomas más frecuentes: si el bebé se cansa, mejor poca cantidad y más veces; si toma pecho, ofrecer con más frecuencia.
  • Posición incorporada cuando esté despierto para respirar con menos esfuerzo (sin “inventos” durante el sueño: en la cuna, mejor seguir las pautas de sueño seguro).
  • Fiebre y malestar: antitérmicos solo según indicación profesional; en guías divulgativas se recuerda, por ejemplo, ibuprofeno a partir de 3 meses y paracetamol en lactantes mayores de 2 meses, evitando siempre aspirina en menores.

LO QUE NO SUELE SERVIR (Y PUEDE AÑADIR RIESGO)

Aquí conviene ser claros: no hay un “antiviral” de uso habitual para el VRS y el manejo es principalmente de soporte.

En material para familias, Asociación Española de Pediatría recuerda que no son útiles los antibióticos (no actúan frente a virus), ni los jarabes para la tos, mucolíticos o corticoides si no los ha pautado el pediatra.

Sobre humidificadores: pueden aliviar la sensación de sequedad en algunos resfriados, pero requieren uso prudente y limpieza estricta para no favorecer moho o contaminantes. Si se utilizan, mejor vapor frío y mantener humedades moderadas.

Jeringa y frasco de vacuna contra el VRS para bronquiolitis en bebés

SEÑALES DE ALARMA: CUÁNDO CONSULTAR SIN ESPERAR

Más allá del “se le oye el pecho”, la alarma suele estar en el esfuerzo respiratorio y la hidratación.

Según guías divulgativas, conviene consultar si el bebé marca costillas, respira muy deprisa, presenta quejido, está pálido o con labios/uñas azulados, hace pausas de apnea, o está decaído y rechaza tomas.

Un indicador práctico que se repite en materiales clínicos para familias: menos pañales mojados (por ejemplo, 12 horas sin mojar pañal) o signos claros de deshidratación deben motivar valoración.

LO QUE REPITEN PEDIATRAS Y ENFERMERÍA

Respuestas basadas en recomendaciones publicadas por organismos sanitarios y sociedades científicas.

1) ¿Cuánto suele durar?
En muchos casos mejora en 7–10 días, aunque la tos puede persistir más.

2) ¿Por qué come menos?
Porque respirar y succionar a la vez cuesta. Por eso funcionan las tomas pequeñas y frecuentes y los lavados nasales antes de comer o dormir.

3) ¿Debo pedir antibiótico “por si acaso”?
En bronquiolitis típica, no: es vírica y el antibiótico no la acorta. Se valora si hay sospecha de complicación bacteriana, algo que debe decidir el pediatra.

4) ¿Qué vigilo por la noche?
Sobre todo pausas de respiración, coloración azulada, hundimiento de costillas y dificultad para despertarse o mantenerse despierto.

5) ¿Cuándo es “urgente”?
Cuando hay dificultad respiratoria importante, apnea, cianosis o decaimiento severo.

6) ¿Cómo reduzco contagios en casa?
Manos, superficies y evitar contacto estrecho con personas resfriadas; además, cero humo.

RUTINA DE BIENESTAR FAMILIAR: SUEÑO, AIRE, HIDRATACIÓN Y MOVIMIENTO

En invierno, el “plan” doméstico que mejor acompaña a un resfriado (y, cuando toca, a una bronquiolitis) es menos heroico y más constante:

  • Sueño: priorizar descanso, bajar estímulos y mantener horarios razonables. Si hay congestión, lavar nariz antes de acostar.
  • Aire interior: ventilar a diario y evitar irritantes. La evidencia sobre salud infantil es clara: el humo ambiental y la contaminación del aire se asocian a mayor riesgo de infecciones respiratorias en niños.
  • Hidratación: en bebés, la regla es sencilla: que sigan mojando pañales y acepten tomas; en niños mayores, agua y caldos, sin forzar.
  • Movimiento: si el niño está bien de ánimo, actividad suave en casa ayuda a regular sueño y apetito; si está decaído, toca pausa. (En bronquiolitis, manda la respiración: si se fatiga, se reduce la actividad).

PREVENCIÓN: HIGIENE Y PROTECCIÓN FRENTE AL VRS

Las medidas generales (manos, etiqueta respiratoria, evitar contacto con enfermos, limpieza de superficies) son las mismas que para otros virus respiratorios.

En paralelo, en España se ha desplegado la prevención frente al VRS en población infantil con anticuerpo monoclonal (nirsevimab), con criterios que pueden variar operativamente por comunidad autónoma. El Ministerio de Sanidad detalla recomendaciones por temporada y grupos diana, y el Comité Asesor de Vacunas de la AEP ha actualizado la información práctica para la temporada 2025–2026, subrayando esa variabilidad territorial.

Qué mirar ahora

  • Si tu bebé está en edad diana, pregunta en tu centro de salud por la estrategia vigente en tu comunidad (criterios y calendario).
  • En casa, la brújula es doble: respiración e hidratación; el resto es acompañar.
  • Ante duda razonable —especialmente en menores de 3–6 meses— mejor consulta precoz: la evolución puede cambiar en horas