El debate sobre el uso de pantallas en primera infancia ha dejado de ser abstracto: en Baleares, un estudio basado en cuestionarios a familias sitúa el uso abusivo como una práctica muy extendida entre menores de 6 años. En paralelo, el Govern ha anunciado medidas de “espacios libres de móviles” en dependencias públicas donde acceden niños de 0 a 6 años.
Más allá del titular, la clave está en lo cotidiano: qué ocurre antes de dormir, durante las comidas o en los trayectos. Y, sobre todo, qué alternativas reales ofrecemos cuando apagamos la pantalla.
POR QUÉ PREOCUPA EL EXCESO EN PRIMERA INFANCIA

Los primeros años son un periodo de alta plasticidad: el lenguaje, el sueño, la autorregulación emocional y el juego simbólico se construyen con interacción, movimiento y rutina. Por eso, muchas recomendaciones internacionales ponen el foco en reducir el tiempo sedentario de pantalla y priorizar actividades activas y relacionales. La OMS, por ejemplo, desaconseja el “screen time” sedentario a los 1 años y recomienda que, entre los 2 y los 4, no pase de 1 hora al día (cuanto menos, mejor).
En España, la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha endurecido su posición en los últimos años: plantea retrasar al máximo la exposición y, para optimizar la salud de los más pequeños, recomienda no usar pantallas hasta los 6 años (con matices por contexto y siempre con acompañamiento adulto).
RECOMENDACIONES POR EDADES: MENOS “MINUTOS” Y MÁS “CONDICIONES”
No hay una cifra mágica que funcione igual para todas las casas, pero sí un principio estable: cuanto menor es el niño, más decisivo es el contexto (qué se ve, con quién, para qué y a costa de qué).
- 0–2 años: priorizar el vínculo y el juego físico. Varias guías permiten como excepción el videochat con familiares, porque hay interacción real y lenguaje compartido.
- 2–6 años: si se usan pantallas, que sea puntual, con contenido de calidad y co-visionado (adulto presente, comentando y poniendo palabras). La AEP, en su enfoque más restrictivo, insiste en retrasar la exposición cuanto sea posible.
- A partir de 6: el objetivo pasa a ser educación del hábito: horario acotado, dispositivos fuera del dormitorio y normas coherentes para toda la familia.
La parte incómoda —y a menudo decisiva— es que el consumo infantil suele seguir el ejemplo adulto: la AEP subraya la asociación entre el tiempo de pantalla de los padres y el de los hijos, especialmente en comidas y dormitorio.
CÓMO PONER LÍMITES SIN GUERRAS: UN PLAN EN 7 PASOS
- Define “zonas sin pantalla”: mesa, baño, dormitorio infantil. Si cuesta empezar, elige dos momentos fijos: comidas y la última hora del día.
- Crea una rutina de transición: “cuando se apaga, hacemos X”. No basta con quitar: hay que sustituir por algo previsible (cuento, puzzle, paseo corto).
- Un solo cambio por semana: empezar por el momento más “caro” (antes de dormir suele ser el primero). Reducir de golpe aumenta la resistencia.
- Evita la pantalla como “chupete emocional”: si se usa para calmar cada frustración, se debilita la tolerancia al aburrimiento.
- Acompaña el contenido: si se ve algo, que sea breve y compartido. Nombrar lo que pasa (“está triste”, “se ha enfadado”) convierte minutos en interacción.
- Cuida el sueño: la higiene digital no es moral; es logística. Dejar el móvil cargando fuera del dormitorio (adulto incluido) reduce tentaciones.
- Escribe tres normas y cuélgalas: pocas, claras y sostenibles. Por ejemplo: “sin pantalla en comidas”, “sin pantalla antes de dormir”, “pantalla solo con adulto”.
Si hay una idea que funciona en la práctica es esta: los límites son más estables cuando se apoyan en rituales, no en discusiones del “solo cinco minutos”.
PLANES SIN PANTALLA EN MALLORCA: IDEAS REALISTAS PARA LLENAR LA TARDE
La pregunta del millón es qué hacer cuando apagamos la tablet. Mallorca ofrece un menú amplio, y lo útil es pensar por “formatos” (gratuito, con lluvia, de movimiento, cultural) y rotarlos.
Bibliotecas con agenda infantil (Palma)
La red de Biblioteques de Palma programa actividades como cuentacuentos, teatro en pequeño formato y talleres artísticos y musicales para distintas edades. Un plan sencillo: merienda, biblioteca y paseo de vuelta sin prisa.
Talleres culturales en familia
- CaixaForum Palma reúne conciertos, espectáculos, cine, talleres y visitas pensadas para familias.
- La Fundació Miró Mallorca mantiene una línea de talleres familiares y propuestas educativas por edades (conviene revisar calendario e inscripciones).
Deporte y juego organizado (sin pantallas por defecto)
El Institut Municipal de l’Esport (IME) centraliza la oferta de instalaciones y actividades deportivas municipales en Palma. Además, en materiales informativos se describen jornadas lúdico-deportivas y programas de barrio orientados a infancia.

Parques y “plan paseo”
Funciona porque es barato y repetible: elegir dos parques de referencia (por ejemplo, zonas amplias como Parc de la Mar, el entorno de Bellver o corredores urbanos) y alternarlos con una misión simple: bici, pelota, buscar hojas, hacer fotos con cámara (no con móvil) o “caza de colores”.
Nota práctica: horarios, cupos y edades cambian; la recomendación útil es guardar dos o tres agendas oficiales (bibliotecas, centros culturales, deporte municipal) y revisarlas una vez por semana.
SEÑALES DE ALERTA: CUÁNDO HAY QUE REPLANTEARSE EL HÁBITO
No todo uso es “adicción”, pero sí hay indicadores que invitan a ajustar: dificultad para dormir, rabietas muy intensas al apagar, uso de pantalla para comer siempre, abandono de juego libre o pérdida de interés por actividades antes placenteras. Si hay preocupación persistente, el pediatra puede orientar y descartar problemas de base (sueño, lenguaje, desarrollo).









