Spotify quiere el negocio del videoclip y ha decidido disputárselo a YouTube en su propio terreno. La plataforma lanzó el 21 de julio Music Video Charts Global, una lista diaria con los 50 vídeos musicales más reproducidos del mundo, y la acompañó de una herramienta para que los artistas suban sus clips y los propongan al equipo editorial. El movimiento, adelantado por Billboard, persigue un objetivo concreto: que el vídeo genere reproducciones dentro del streaming de pago, y no solo clics en YouTube.
La lista se actualiza a diario y cada martes Spotify destaca el top 10 en sus redes sociales.
QUÉ CAMBIA PARA LOS ARTISTAS Y LOS SELLOS
Hasta ahora, un sello que quería medir el alcance de un videoclip miraba a un sitio: YouTube. Spotify abre otra ventanilla.
Los equipos pueden subir videoclips completos a través de Spotify for Artists —casi 100.000 artistas están ya en la fase beta que lo permite— y, por primera vez, «pitchear» esos vídeos al equipo editorial. El mecanismo es el mismo que llevan años usando con las canciones: se comparte el concepto, el tono y el estilo visual del clip para intentar entrar en listas como Best New Videos, Today’s Top Videos, Live Performances o House Party.
Para un artista español, esto añade un segundo escaparate donde competir por la atención del oyente. No es una lista específica de España —el ranking es global—, pero sí un lugar nuevo donde un vídeo puede sumar reproducciones que antes solo contaban fuera de la plataforma.
POR QUÉ SPOTIFY APUESTA AHORA POR EL VÍDEO
El argumento de la compañía es de negocio, no de estética. Los vídeos, sostiene, hacen que la gente escuche más.
Según datos de la propia Spotify, un usuario tiene un 64% más de probabilidades de reproducir una canción después de ver su videoclip oficial o una actuación en directo. La compañía añade que ese mismo usuario es 1,4 veces más propenso a guardar o compartir el tema y un 57% más propenso a seguir escuchando el catálogo del artista. Son cifras internas, sin auditoría externa, y conviene leerlas como lo que son: el caso comercial que Spotify construye para justificar la inversión.
Pero el patrón que describen —ver el vídeo, quedarse a escuchar— es precisamente lo que YouTube lleva dos décadas monetizando.
QUÉ HAY DETRÁS DEL PULSO CON YOUTUBE
El lanzamiento no cae de la nada. Encaja en una maniobra que empezó antes y que tiene que ver con dónde se cuentan las reproducciones.
A comienzos de año, Taylor Swift estrenó el videoclip de ‘Opalite’ primero en Spotify y Apple Music, y lo subió a YouTube después. Fue el primer gran lanzamiento pensado para esta estrategia, ligado a los cambios en la forma en que Billboard contabiliza las reproducciones de videoclips para sus listas. Si los números del vídeo empiezan a pesar en las listas, el lugar donde se estrena deja de ser un detalle y pasa a ser una decisión.
Spotify llevaba años tanteando el terreno. Primero llegaron los Canvas en 2019, esos bucles cortos que acompañan a la canción. Después, los Clips promocionales. Y en 2024 la plataforma dio el paso que la colocó como rival directo de YouTube: videoclips musicales completos dentro de la app. La lista y la herramienta de promoción que ahora estrena son el siguiente escalón de ese mismo plan.
LO QUE ESTÁ EN JUEGO PARA EL MERCADO ESPAÑOL
El vídeo español vive en YouTube. Ahí acumulan cifras Rosalía, Aitana o Quevedo, y ahí se mide buena parte de su tirón fuera de las plataformas de audio.
Un ranking global de videoclips en Spotify no cambia eso de un día para otro. Lo que hace es abrir la puerta a que parte de esas reproducciones se repartan, y a que los sellos empiecen a pensar el estreno de un clip como una decisión de dos plataformas y no de una. La competencia por la reproducción, hasta ahora casi un monopolio de YouTube, gana un segundo jugador con la base de suscriptores de Spotify detrás.









