Rosalía abre el LUX Tour en Lyon y convierte su primer concierto en una liturgia pop

El arranque del LUX Tour no fue una simple presentación de disco. Fue una declaración de ambición: Rosalía abrió su nueva gira en Lyon con ballet, orquesta, imaginería religiosa y un repertorio que mezcla el universo de LUX con guiños a Motomami, dejando fuera, de forma llamativa, canciones de El mal querer.
Rosalía actuando en el LUX Tour en Lyon rodeada de bailarines.
Rosalía inauguró su LUX Tour en Lyon con una actuación impactante.

Hay artistas que salen a defender un álbum y otros que salen a levantar un mundo. Rosalía, en Lyon, eligió lo segundo. El 16 de marzo inauguró el LUX Tour 2026 en el LDLC Arena, primera parada de una gira de 42 conciertos por 17 países, y lo hizo dejando claro que esta etapa no busca repetir la fórmula de Motomami, sino ensancharla hasta volverla casi irreconocible. Su primer concierto Lux no sonó solo a estreno: sonó a manifiesto.

EL ARRANQUE DE UNA ERA

De la caja blanca al rito pop

Rosalía en el escenario rodeada de bailarines durante el LUX Tour en Lyon
Rosalía presenta su nuevo espectáculo en Lyon, marcando el inicio de su gira LUX.

La primera imagen ya contenía el mensaje entero. Rosalía apareció desde una gran caja blanca, vestida con tutu y zapatillas de ballet, en una escena que mezclaba telón, teatralidad clásica y extrañeza contemporánea. A su alrededor, la puesta en escena incorporó a la orquesta Heritage colocada en forma de cruz en el centro de la pista, reforzando esa estética entre lo sacro y lo performativo que atraviesa todo el universo de LUX. No era una entrada pensada para la inmediatez viral —aunque la tendrá—, sino para marcar territorio: Rosalía quiere que su pop se vea, se escuche y se interprete.

Un setlist que no juega a lo seguro

Setlist del concierto de Rosalía en el LUX Tour 2026 en Lyon
El setlist del primer concierto de Rosalía en el LUX Tour 2026 en Lyon.

El repertorio confirmó esa intención. El concierto se apoyó sobre todo en las canciones del nuevo disco, con piezas como “Sexo, violencia y llantas”, “Reliquia”, “Porcelana”, “Divinize”, “Mio Cristo Piange Diamanti”, “Berghain”, “La perla” o “Magnolias”. Pero Rosalía no cortó el puente con su etapa anterior: también sonaron “SAOKO”, “La fama”, “La combi Versace”, “Bizcochito”, “Despechá” y “La noche de anoche”, además de rescatar “El Redentor” y colar una versión de “Can’t Take My Eyes Off You”. Lo más comentado, quizá, fue otra cosa: la ausencia total de temas de El mal querer, una omisión que no parece casual sino narrativa.

POR QUÉ ESTE SHOW NO ES UN CONCIERTO MÁS

Lux abandona la comodidad del reguetón

Rosalía actuando en el LUX Tour en Lyon con manos de fondo.
Rosalía inauguró su LUX Tour en Lyon, presentando un espectáculo innovador.

Parte de la fuerza del concierto está en el propio ADN del disco. Según la información oficial y las primeras crónicas internacionales, LUX es el cuarto álbum de estudio de Rosalía, fue concebido con un enfoque más orquestal —incluida la London Symphony Orchestra en su grabación— y se articula en cuatro actos, con una clara deriva hacia lo teatral y una distancia mayor respecto al reguetón que dominaba buena parte de Motomami. En escena, eso se traduce en una mezcla de ballet, ópera, rave y ceremonia pop. No hay voluntad de agradar por el camino fácil; hay voluntad de construir un lenguaje propio, incluso cuando eso obliga al público a seguirla unos metros más allá de la zona de confort.

Escenografía total, pero con pulso cercano

Lo interesante es que tanta ambición no termina aplastando la cercanía. Las crónicas de la noche hablan de un montaje sofisticado, sí, pero también de momentos con humor, de un confesionario escénico, de tramos al piano y de una Rosalía que avanzó entre el público, recogió objetos, firmó autógrafos y convirtió la solemnidad en algo poroso, casi doméstico. Ahí está una de sus mayores habilidades: pasar de la santa barroca a la vecina descarada sin que el cambio chirríe. Ese equilibrio entre grandeza y contacto directo es, probablemente, lo que evita que LUX se convierta en un museo de sí mismo.

LO QUE ROSALÍA SE JUEGA EN ESTA NUEVA ETAPA

Convertir la ambición en un relato popular

El primer concierto de LUX importa porque no solo presenta canciones nuevas; también pone a prueba una pregunta de fondo: si Rosalía puede seguir creciendo sin volverse previsible. A juzgar por Lyon, la respuesta es sí. El show funciona como una síntesis de sus encarnaciones anteriores —la flamenca, la experimental, la estrella pop, la performer total—, pero sin sonar a recopilatorio con presupuesto. Más bien al contrario: LUX parece el intento de ordenar todas sus contradicciones dentro de un solo relato escénico. Y, en una industria cada vez más entregada a la repetición rentable, eso ya es casi un gesto político.

Después de Lyon, el examen continúa

La gira seguirá en París antes de pasar por ciudades como Madrid, Barcelona, Londres, Miami o Nueva York, así que este debut es apenas el primer termómetro. Pero hay primeras noches que solo abren una puerta, y otras que fijan una época. La de Lyon pertenece, por ahora, a la segunda categoría. Rosalía no salió a demostrar que podía llenar un recinto; eso ya estaba descontado. Salió a defender algo más difícil: que su nueva era tiene forma, discurso y pulso. Y en ese empeño, su primer concierto Lux dejó una impresión bastante rara y bastante valiosa: la de estar viendo a una artista que todavía no se conforma con parecerse a sí misma.