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Las claves del auténtico croissant parisino

El croissant parisino se distingue por tener un exterior muy crujiente, un suave y alveolado interior y un intenso sabor a mantequilla. Comerlo es una experiencia única que poco o nada tiene que ver con la inmensa mayoría de croissants que se venden en España. Este próximo lunes 30 de enero se celebra el Día Internacional del Croissant, y en las panaderías gourmet Vanille Bakery Lab lo elaboran al más puro estilo francés, tan rico que de un solo mordisco te transporta a la mismísima Torre Eiffel.

El croissant parisino es uno de los dulces más famosos del mundo. Esta delicia francesa se ha convertido en un símbolo de la cultura culinaria de Francia y es un favorito entre los turistas que visitan el país. Pero, ¿qué hace que un croissant sea auténticamente parisino? Aquí hay algunas claves para identificar un auténtico croissant parisino.

En primer lugar, el auténtico croissant parisino está hecho con masa de hojaldre. Esta masa es mucho más fina y crujiente que la masa de pan normal. El hojaldre se prepara con mantequilla, harina y agua y luego se enrollan varias capas para crear la forma característica del croissant.

En segundo lugar, el auténtico croissant parisino es mucho más grande que los croissants de otros lugares. Esto significa que tiene una mayor cantidad de masa y es más grueso. Esto también le da al croissant su textura crujiente y su sabor dulce único.

Finalmente, el auténtico croissant parisino está hecho con mantequilla francesa. Esta mantequilla es mucho más salada y rica en sabor que la mantequilla normal, lo que le da al croissant su sabor único. Además, la mantequilla francesa también ayuda a darle al croissant su textura crujiente.

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