La tercera generación de la joyería mallorquina Piña-Grau coge el relevo

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La marca de joyería mallorquina por excelencia, Piña-Grau, empieza este año 2022 un plan de regeneración que pone el foco en la digitalización y en su acercamiento a un público más joven, siempre manteniendo su compromiso con su clientela histórica y el buen hacer que les caracteriza.


Todo esto es obra de la tercera generación de ambas familias, que ahora cogen el relevo de la firma: Carolina Fuster, de la familia Piña, y Toni Grau, de la familia Grau. “Trabajamos para preservar los valores de nuestros antecesores, siempre con respeto y amor profundo por la profesión”, han declarado ambos.
Además de encargarse de la parte creativa, su incorporación supone un cambio en la estrategia, posicionándose en los medios digitales a través de las Redes Sociales y una e-shop que se va a lanzar de cara al verano de este mismo año. Su pretensión es, en un principio, comercializar sus joyas a nivel nacional, aunque también tienen planes de abrirse en el ámbito internacional. Además, su consciencia social está presente, y es que “el nuevo cambio generacional aporta también importancia a la sostenibilidad, a la conciliación familiar y a la innovación, no sólo en producto, si no también en sistemas de trabajo”.
El foco en las nuevas generaciones es clave: “queremos que los jóvenes pierdan el miedo a entrar en una joyería, puesto que tenemos productos de todo tipo y atendemos a todo el mundo con el mismo mimo y cuidado”.
Su plan de expansión no está reñido con mantener sus valores históricos de marca familiar, artesanal, cercana y exclusiva, que llevan por bandera desde hace más de 70 años. Sus piezas únicas, que se diferencian por su calidad premium y sus diseños atemporales, serán siempre marca de la casa.

SOBRE PIÑA-GRAU:
La emblemática joyería mallorquina Piña-Grau nace hace más de 70 años de la asociación de las familias Piña y Grau, desde su primer local en plaza de Can Tagamanent hasta su actual tienda en Carrer de Colom, en Palma. La implicación y la pasión de ambas familias han conseguido convertir la firma en el punto de encuentro para los amantes de la joyería más refinada de la isla.
Un equipo de maestros artesanos con amplia experiencia y destreza son los encargados de crear y dar forma a los sueños de los clientes de Piña-Grau. Las piezas se materializan gracias al trabajo de sacadores de fuego, pulidores, grabadores y engastadores. De este modo, se ofrece a los clientes diseños únicos y exclusivos realizados con diamantes, piedras y metales preciosos, convirtiéndose en tesoros inolvidables.

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