Jesús Montañana necesitó siete meses para recorrer en una furgoneta -en la que muchas veces también dormía- los distintos puntos de España a fotografiar “Intentaba hacer la foto que me valiera para contar la historia y cuando la tenía, si podía darle una vuelta más y entrar hasta lo más profundo de la historia, entraba“, para lo que necesitaba ganarse la confianza de los vecinos de la vivienda y que estos le abriesen la puerta. Un parque, un hospital o una vivienda: cualquiera de estos escenarios se convierte en punto negro de la violencia machista. La muestra enseña algunos lugares con evidentes señales de violencia, pero otros son simples pasillos, parques o entradas a portales de viviendas como el de cualquiera de nosotros. “A cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad estos lugares transmiten algo muy profundo”, reconoce el valenciano. “Son lugares cotidianos, que un día se hacen famosos en la prensa y la televisión y al día siguiente se olvidan, y la gente vuelve a pasar por ellos como si nada”. “Me he documentado tanto sobre cada caso que los conocía con pelos y señales cuando iba a fotografiarlos. Creo que al haberlo vivido tanto es más fácil transmitir esa sensibilidad que te producen”

En España 49 hombres cometieron asesinatos de género durante el año 2017. Estas son las cifras gubernamentales, pero si sumamos los casos no oficiales como los asesinatos no íntimos ( es decir en el que la víctima no mantenía ningún tipo de relación con su asesino), los feminicidios por prostitución, los asesinatos a menores y los que se quedaron en investigación —o no hay datos suficientes—, en total fueron más de 80 personas a las que se les arrebató la vida por violencia machista en sólo un año.

No existe un perfil de agresor, tampoco un perfil de víctima. Pasa en cualquier lugar, todos los días. Los asesinatos por violencia machista son mucho más habituales de lo que nos imaginamos y a la vez, invisibles.

De aquí surge este proyecto documental: de la necesidad social y de la voluntad propia de contar la tragedia de la violencia machista de una forma responsable, sin revictimizar a las víctimas, es un trabajo que habla desde el mayor del respeto y en el cual han colaborado asociaciones de víctimas para que así sea. Con él Jesús Montañana ha sido ganador de la beca de Fotografía del Festival de Albarracín DKV Segurosademás de otros galardones como el premio Centre Civic Pati Llimona Art Photo Barcelona o el Copias Wall Award Art Photo Barcelona, y busca ayudar a construir una conciencia colectiva que acabe con esta lacra.

No sólo se denuncia el “insoportable” número de crímenes machistas que se cometen anualmente en España, sino que desvía intencionadamente el foco de las víctimas y lo dirige hacia los culpables, a través del espacio en el que han perpetrado el crimen. Cada fotografía viene acompañada de una leyenda en la que se recuerda el nombre del asesino y su crimen. Montañana no quiere reflejar dolor ni lágrimas, sino la comisión de un delito.

“Lo que no se ve” de Jesús Montañana se expone en Efti (Madrid) desde el 10 de julio al 3 de octubre.

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