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n 1998 Jesus Quintana se ataba sus zapatos, se subía las medias, se secaba las manos llenas de anillos y preparaba el tiro especial en la bolera, después realizaba un movimiento que bien pareciera ser el baile de la victoria, este escena mítica de «El gran Lebowski» no sería lo mismo sin la música de Gipsy Kings y su versión de Hotel California.

A principios de los años 80 un grupo de amigos franceses se juntaron para realizar el disco de rumba catalana «Luna de fuego», ese fue el inicio del mejor grupo de musica rumba flamenca de Francia y que alcanzaron la cima a finales de los 90 llenando estadios en Nueva York.

Mediante las redes sociales corrió rápido el anuncio del concierto en Finca Gomera, en pocas horas se alcanzó el reducido cupo de publico. En un atardecer con aroma de lluvia el conjunto francés triunfó como si fueran las fiestas patronales de un pequeño pueblo de Almería.

El lugar siempre maravilloso incluso en una tarde tormentosa dio cabida a una fiesta, que sinduda tuvo a lo más granado de la sociedad francesa en Mallorca, Caroline Clough Lacostw Y Gary Rosenberg sus anfitriones estaban entre felices y nerviosos, una larga fila de trajes largos de ellas y camisas de ellos y un verde intenso de césped y parras rodeaba a unas mesas y sillas donde se acomodaba el publico.

El residente Restaurante «Tan Agustito» sirvió la comida a través de Fanny y David con sus famosas tapas. Las copas de vino eran atraídas hacia las mesas como si un hilo invisible tirase de ellas.
El rasgar de las guitarras con los primeros acordes rumberos hizo que la gente moviera los pies, agitase las caderas y retorciera sus muñecas flamencas al cielo. Con las nubes alejándose, fue sin duda la fiesta rural del final del verano.

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