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Corazón asturiano y alma universal

Poco podía imaginar Isidoro Gil de Jaz, cuando en 1752 y en su condición de regente de la audiencia del Principado de Asturias, dio la orden de construir este bellísimo edificio, que dos siglos después sus privilegiadas instalaciones albergarían un emblemático hotel. Y es que la estructura que hoy acoge el Eurostars Hotel de La Reconquista 5*, obra del arquitecto Pedro Antonio Menéndez de Ambás, fue, durante más de 200 años, un hospicio y residencia de niños.

Este otoño, aquellos que pongan rumbo a Asturias y escojan alojarse en el hotel, podrán presumir de haber dormido en un impresionante edificio barroco declarado Monumento Nacional. Sus instalaciones de estilo dórico, cuyo interior atesora elementos de altísimo valor histórico entre los que destacan un busto de Isabel II, una escultura de San Roque Peregrino y un pendón de Carlos III, cuentan con su propia capilla y conforman un espectacular complejo arquitectónico de planta circular por la parte interior y octogonal por el exterior, rematado con una gran cúpula de 28 metros.

Recalar en el Eurostars Hotel de La Reconquista lujosas estancias fusionan tradición y modernidad brindando las últimas innovaciones 5* supone tener la oportunidad de vivir una experiencia única que eleva el turismo cultural a una nueva dimensión. Sus 142 elegantes y tecnológicas y el máximo confort en unas instalaciones de estilo clásico vestidas con textiles y materiales de alta gama y calidad suprema. Para quienes anhelen pasar una noche de ensueño el hotel ofrece 7 Junior Suites y 4 Grand Suites, mientras que las dos Suites Reales, auténticas joyas de su corona, se reservan a quienes anhelen sumergirse en una velada realmente inolvidable. Estas incomparables estancias, situadas en la zona más exclusiva del edificio y con balcones localizados en la fachada barroca, ofrecen 80 m2 de auténtico lujo distribuidas en un dormitorio independiente, un cuarto de baño de mármol con bañera de hidromasaje y un salón de ambiente clásico vestido con materiales nobles y alfombras de la Real Fábrica de Tapices y decorado con piezas de arte y antigüedades de gran valor.

Y este hotel cargado de historia acrecienta, año tras año, su leyenda y legado y se convierte, cada mes de octubre, en epicentro del mundo durante unas horas. Y es que este rincón asturiano tan especial acoge desde 1981 los Premios Princesa de Asturias. Aquí se reúnen para deliberar los distintos jurados. Y su “patio de los gatos”, el único que se conserva hoy en su estado original y que está catalogado como Bien de Interés Turístico Cultural, es la sede elegida para presentar oficialmente a los ganadores antes los medios de comunicación. Se trata de las más destacadas personalidades en los ámbitos del arte, las ciencias sociales, la comunicación y las humanidades, la cooperación internacional, la investigación científica y técnica y las letras. Es el reconocimiento a quienes, como él mismo, contribuyen a lograr un
mundo mejor.

Y todo ello en el marco de una ciudad que, en palabras de Woody Allen, es “un paraíso, un refugio para cuando el mundo se pone peligroso” y a la que calificó como “deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera… es como un cuento de hadas”. Así es Oviedo, primera capital cristiana de la Península Ibérica y hoy adalid de Asturias. Regia y hospitalaria. Tierra de los bollos preñaos y la sidra. Fuente de inspiración de grandes literatos como Clarín y López de Ayala.

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