Atlàntida Mallorca Film Fest estrena en España el nuevo, elocuente y escandaloso documental de los responsables de «Daliborek: El youtuber nazi». Una investigación que expone la impunidad con la que campa la pederastia a sus anchas en las redes sociales e Internet.

Hay una decisión formal en “Atrapados en la red”, documental sobre la pederastia en Internet, que aproximan la película a un film de terror. Todos los hombres que aparecen en el film chateando con alguna de las tres actrices de aspecto infantil que se hacen pasar por menores de edad, lo hacen con el rostro encerrado en una pantalla, emborronado, difuso, a excepción de sus ojos, que se muestran en toda su claridad. El resultado es atroz a la par que práctico: permite evitar posteriores denuncias y querellas a los responsables de la película por parte de los implicados, pues estos no son reconocibles en el film; y a la vez les confiere un rostro monstruoso, horripilante, que sumado a la distorsión de las voces les restan humanidad, acercando «Atrapados en la red» a los terrenos del cine de terror.

Es una decisión muy acorde a las sensaciones que transmite este documental de investigación que ilustra sin esforzarse demasiado cómo la pederastia campa a sus anchas en las redes sociales, cómo hay auténticos depredadores que abusan sexualmente de niñas menores de edad masturbándose frente a la web-cam mientras chatean con ellas, exigiéndoles desnudos o imágenes comprometedoras, engañándolas y extorsionándolas. El aluvión de pervertidos que circula frente a nuestros ojos sorprende por su elevada densidad: prácticamente todos los hombres (o al menos eso es lo que nos muestra el documental) que acceden a chatear en privado cona alguna las tres actrices infiltradas lo hace con intenciones lascivas, probablemente ilegales (tal y como afirman los abogados presentes en el equipo de la película), pero con la falsa sensación de impunidad que atorga un canal, Internet, que te permite desaparecer con un solo click.

Uno puede sentirse incómodo con la propia génesis del proyecto. Se han elegido tres actrices muy jóvenes con apariencia de niñas de 13 o 14 años, se las ha caracterizado para infantilizarlas aun más, y se las ha arrojado al matadero. Aunque en el equipo del film haya un nutrido grupo de profesionales, entre ellos varios psicólogos, que velan por su bienestar, el verdadero salvoconducto que nos entrega la película para ganarse nuestra confianza llega al comienzo, durante la selección de las tres intérpretes del film: todas las chicas que se presentan al casting han experimentado en sus propias carnes, con mayor o menor intensidad, los azotes del machismo digital: la imagen de un pene que nadie reclamaba, sugerencias fuera de lugar, engaños, extorsiones. Al final, las tres actrices elegidas, Sabina, Anezka y Tereza, van a exponer frente a la cámara aquello que viven en Internet todas aquellas niñas que deciden acercarse al juego de las redes sociales. No es más que un simulacro de algo a lo que están condenadas en sus vidas privadas por el simple hecho de ser mujeres niñas.

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