¿Cuándo y cómo nació tu relación con la música?
Desde una edad temprana, siempre he estado rodeado de música. De pequeño, por ejemplo, recuerdo escuchar la música disco que ponían mis padres en casa. Sin embargo, hubo dos momentos cruciales en los que me di cuenta del efecto que tenía en mí.
?Uno fue cuando mi hermana compró el primer iPod que salió al mercado. Yo, por entonces, todavía usaba un reproductor de MiniDisc. Ella me dijo que podía meter algo así como mil canciones en esa cosita diminuta y cargarlo todo desde un ordenador en lugar de estar constantemente quemando CDs o grabando desde vinilos. Aquello me voló la cabeza por completo (risas). De hecho, creo que ese momento despertó mi obsesión por la tecnología y por la música.
Siempre me ha encantado ver cómo la tecnología puede cambiar la forma en que creamos y experimentamos las cosas, y creo que eso sigue siendo una parte fundamental de quién soy hoy.
?El segundo momento fue el que realmente me introdujo en la música electrónica. Un amigo de mi hermana paró fuera de nuestra casa en su Golf GTI con las ventanillas bajadas y la música de Pendulum a todo volumen. Todavía recuerdo escuchar esa línea de bajo y esa batería viniendo de la calle y pensar: «¿Qué diablos es esto?».
Nunca antes había escuchado música electrónica sonando como es debido. Por aquella época, me gustaba muchísimo el ‘punk’ –y también algo de ‘disco’-, lo que creo que todavía influye en el ritmo (‘groove’) y la energía de mi música actual.
?A partir de ese instante, me obsesioné con la música. Quería saber cómo se hacía, quién lo hacía, qué software usaban, qué equipo tenían… todo. Pasé de simplemente escuchar música a querer entender cada pequeña parte de cómo se creaba. A esas alturas supe que la música no era solo algo que disfrutaba, sino que era a lo que quería dedicar mi vida.
Si te digo la verdad, ahora me cuesta mucho simplemente escuchar música sin más, ya que me gusta sumergirme en cómo fue creada. Suelo escuchar bandas y música que no está hecha con un ordenador, porque esa es la única manera en que mi mente puede relajarse, ya que no sé tocar esos instrumentos (risas).

¿Y cuándo empezaste a pinchar?
Empecé a pinchar cuando tenía unos 17 años, mientras todavía estaba en el instituto. Compré unos platos muy modestos con los que solía practicar en mi habitación. Estaban conectados a unos viejos altavoces de ordenador, que ponía a todo volumen. Mirando en retrospectiva, apuesto a que mis vecinos me adoraban (risas).
?En aquel entonces ponía de todo: ‘electro’, ‘dubstep’, ‘drum & bass’, ‘techno’… lo que fuera que me gustase. Como dije antes, apenas estaba empezando a meterme en la música electrónica, así que realmente no me importaban los géneros. Si me gustaba una canción, la ponía.
?Gracias a eso, terminé aprendiendo a hacer transiciones entre bpm’s completamente diferentes. En ese momento no tenía idea de que eso fuera una habilidad; simplemente hacía que funcionara porque quería poner toda la música que me gustaba. Viéndolo ahora, fue un accidente con final feliz porque, realmente, todavía no entendía el arte de ser deejay. Solo me estaba divirtiendo.
?Las cosas realmente despegaron cuando fui a la universidad. Me presenté a un concurso, cuyo premio era una residencia en una fiesta llamada ‘Get Satisfied’. No gané, pero aun así terminaron contratándome para bastantes eventos, así que debí hacer algo bien.
?Después de eso, empecé a organizar mis propias noches llamadas ‘Ambush’ y ‘Decibel’. A partir de ahí, todo se convirtió en una bola de nieve.
Para serte honesto, no empecé a pinchar porque pensara que podía ganarme la vida con ello; ni siquiera sabía que eso fuera realmente posible. Simplemente amaba la música y me encantaba ponérsela a la gente. De alguna manera eso se convirtió en mi profesión. Y me siento bastante afortunado de que así haya sido.
¿Recuerdas tu primer bolo?
Mis primeras sesiones fueron en un club gay en Reading (Inglaterra, Reino Unido) llamado ‘Zeus’. Guardo muy buenos recuerdos de aquellas noches, en las que no había teléfonos móviles en alto ni nadie grabando todo para las redes sociales… Tan solo había gente bailando durante horas y viviendo genuinamente el momento. Creo que eso es algo que hemos perdido un poco a lo largo de los años, y es una lástima porque el ambiente de esa época era increíble.
¿Y en qué momento empezó a cambiar todo?
Creo que el verdadero punto de inflexión en mi carrera ocurrió en Ibiza hace unos diez años. Había ido allí con Latmun y fuimos a ‘Music On’ en Amnesia un viernes por la noche. Antes de salir, me recordó que tenía que volar de vuelta a Liverpool al día siguiente para pinchar, pero que volvería a la isla el domingo y que seguiríamos donde lo dejamos.
?El sábado me desperté alrededor de las diez de la mañana -tras haber dormido apenas dos horas- por el ruido de lo que creí que era alguien intentando entrar a mi apartamento. La puerta estaba literalmente temblando en sus bisagras. Me acerqué pensando: «¿Qué mierda está pasando aquí?». Entonces, me di cuenta de que no era alguien en la puerta… eran los graves de unos altavoces (risas).
?Abrí la puerta y había una pila enorme de subwoofers allí fuera. Y es que no me había enterado de que ‘Music On’ estaba haciendo su ‘after’ en el patio de los apartamentos Bora Bora, donde yo estaba alojado. Cerré la puerta, me volví a meter en la cama e intenté ponerme una almohada en la cabeza. Pero fue inútil.
Como no había ninguna posibilidad de volver a dormir, me di una ducha, salí de la habitación y me fui, solo, a la fiesta. Al cabo de un rato, me puse a charlar con otro chico inglés en la parte de atrás de la fiesta. En un momento dado, le comenté estaba produciendo música. Me preguntó si podía escuchar algo, así que terminamos en mi apartamento con un par de copas y nos pusimos frente a mi portátil para escuchar un par de ‘tracks’.
?Al chico le encantó lo que estaba haciendo. Tanto, que me dijo que le encantaría firmar algo para su sello y, tal vez, incluso remezclar alguno de mis temas. Unas horas más tarde, nos fuimos juntos al ‘Ushuaïa.’
?Al día siguiente, Latmun regresó a Ibiza. «Ayer conocí a un chico llamado Michael Bibi… Creo, que, realmente, le gusta mi música”, le dije.
?Ese mismo año, Michael hizo un remix de mi tema “Sleep Like A Stoner”. También empecé a lanzar música en su sello ‘Solid Grooves’ y todo creció como la espuma. Mirando hacia atrás, es una locura cómo una conversación completamente casual cambió el rumbo de mi carrera. Por cierto, creo que nunca había contado esa historia antes…
Vamos acabando ¿Cómo ves la escena en España?
Me encanta. Por su cultura y la energía de la gente. Resulta curioso, pero dependiendo de la ciudad, les gusta un estilo u otro. Tempos más rápidos, líneas de bajo más duras, en algunos lugares les gustan las voces, en otros los ritmos continuos (‘rollers’). Es diferente en todas partes. Podrías compararlo con las paellas y sus diferentes versiones. Cada región tiene una (risas).
¿Qué consejo le darías a alguien que quiera aprender a pinchar?
Le aconsejaría que dedicara tiempo a aprender el oficio. Creo que hoy en día hay demasiada gente que se mete en esto porque quiere ser famosa o piensa que es una forma rápida de ganar dinero. Si esas son sus razones, probablemente perderá el interés bastante rápido, porque la realidad es que requiere de mucho trabajo duro.
Aprender a pinchar, hoy en día, no es tan difícil. Pero dominar la profesión es una historia completamente diferente. Saber leer el público (psicología de pista), construir la energía a lo largo de un set completo, saber cuándo poner el disco y cuándo no, recuperarse de los errores sin que nadie se dé cuenta… esas son las cosas que llevan años.
También le diría que no tuviera prisa. Que practicara todo lo que pueda y que grabara sus para luego escuchar sus errores. Y lo más importante, que lo hiciera porque ama genuinamente la música.
Por último ¿Cuáles son tus planes de futuro?
?Tengo un montón de música nueva a punto de salir este año que siempre me emociona compartir. Música en sellos como ‘Hellbent’, ‘Elrow’, ‘Nothing Else Matters’, ‘Moxy’ y muchos más.
También estoy a punto de lanzar mi nueva empresa, ‘Dead Quiet Studio’, que dirijo junto a mis increíbles socios comerciales. Se trata de un espacio de alta gama para masterización, mezcla, acabado y ‘plugins’, ya que he estado metido en ese mundo durante muchos años.
FAST CHECK
- Un deejay: Marco Carola
- Un productor: Jezz (Jezen)
- Un tema: “I want your soul” de Armand Van Helden
- Un estilo que no sea electrónica: punk
- Un club: Chinois Ibiza
- Un festival: Reading Festival (Inglaterra, Reino Unido)
- Una comida: japonesa
- Una bebida: Coca Cola (la clásica)
- Una película: “Brokeback Mountain” (Ang Lee, 2005)
- Una serie: ‘Breaking bad’
- Un lugar para perderse: dentro de mi cabeza



