Hurlee, nominado en los MEM Awards: “Como productor intento cuidar mucho el ‘groove’, ese rollo que te haga mover sin darte cuenta”

Iñaki Hurtado Díaz (Palma de Mallorca, 1986), conocido artísticamente por su pseudónimo de Hurlee, combina el arte de mezclar con la producción. Copropietario del sello ‘Letters to Nina’, estuvo nominado como mejor productor de 2025 en la segunda edición de los MEM (Mallorca Electronic Music) Awards, los Premios de la Música Electrónica de nuestra isla. A las puertas del verano, hemos charlado con él para conocer una carrera que arrancó hace ya más de dos décadas.
Andrés Boned Andreu reflexionando durante una entrevista sobre música electrónica.

Lo primero es darte la enhorabuena por la nominación en la segunda edición de los MEM Awards…  

Muchas gracias. Para mí fue algo muy especial la nominación, puesto que el simple hecho de estar entre los tres mejores productores de la isla ya es un premio enorme. Además, creo que es un reconocimiento al trabajo y a todas las horas que hay detrás, así que lo valoro muchísimo.

Espero poder repetir el año que viene y, quién sabe, si llevarme el premio (risas). Eso significaría que seguimos creciendo y haciendo las cosas bien.

También quiero daros la enhorabuena por el trabajo que hicisteis en la gala. Se notó el esfuerzo, la organización y el cariño que le pusisteis. Desde dentro se vivió increíble y, al menos para mí, salió todo perfecto.

Retrato en blanco y negro de Andrés Boned Andreu, conocido como Bonetti.

¿Cómo nació tu relación con la música?

Pues te diría que desde bien pequeño, gracias la radio. Me acuerdo de que me pasaba horas escuchando lo que ponían. Y eso tenía su encanto, porque descubrías música muy variada sin buscarla: desde pop y flamenco hasta rock y new metal.

Ya con 12 o 13 años, recuerdo que me juntaba con un amigo y mandábamos mensajes a la MTV para pedir canciones. En aquellos años nos flipaban grupos como Korn, Limp Bizkit o Marilyn Manson, del que me leí hasta su biografía (risas). 

La verdad es que tengo muy buenos recuerdos de esa época. Tengo la sensación que fue entonces cuando empecé a darme cuenta de que la música no era solo algo que escuchaba, sino algo que realmente me hacía sentir cosas distintas, dependiendo del momento.

¿Y cuándo empezaste a pinchar?  

Pues empecé sobre 2002 gracias a mi amigo David, quien fue el que me enseñó a pinchar con vinilo desde cero.

Nos tirábamos horas y horas pinchando discos, aprendiendo y probando cosas sin parar. En aquella época el ‘electro house’ pegaba muy fuerte y el ‘minimal’ empezaba también a hacerse un hueco, así que estábamos muy metidos en ese sonido.

Como anécdota, recuerdo que su equipo sonaba una auténtica barbaridad. Más de una vez, estábamos a tope y de repente entraba su padre al “estudio” y se cabreaba con nosotros, diciendo que iba a bajar el cuadro eléctrico (risas). Son momentos que se me han quedado grabados; lo recuerdo como si fuera ayer.

Siempre le voy a estar muy agradecido a David por todo lo que hizo por mí. Al final, gran parte de lo que soy como deejay hoy en día es gracias a él y a todo lo que me enseñó durante esos años.

Retrato de Andrés Boned Andreu, conocido como Bonetti, en un fondo claro.

¿Recuerdas tu primer bolo?  

¡Cómo no me voy a acordar! Fue en el Molinar, en un club que se llamaba Zorongo. Estaba en un polígono y la verdad es que fue toda una experiencia…

Pero bueno, para serte sincero, fue un pequeño desastre. Prácticamente, solo pinchamos para los camareros, porque no había casi nadie más (risas).

Aun así, lo recuerdo con mucho cariño. Al final, esas primeras veces, aunque no salgan como uno espera, son las que más te marcan y las que te hacen aprender de verdad. Fue una de esas noches que te enseñan a seguir adelante y tomártelo con humor.

Además de pinchar, también produces… 

Empecé a producir sobre 2013, con un curso de Ableton que me dio Marco Fedez. Más adelante, hice otro con mi también amigo Kike Xuzav.

La verdad es que esos primeros pasos fueron clave para entender cómo funciona la producción desde dentro. Pasé de simplemente pinchar música a querer crear mis propios temas, experimentar con sonidos y desarrollar poco a poco mi estilo.

Al principio fue bastante prueba y error. Con el tiempo fui ganando más soltura y entendiendo mejor el proceso creativo, desde la idea inicial hasta el tema final.

¿Tienes alguna rutina a la hora de producir?

Pues me funciona mucho escuchar muchísima música. Y es que, para mí, es clave estar constantemente empapándome de referencias e ideas nuevas. Mi estilo a día de hoy se mueve entre el ‘disco house’, el ‘house’ clásico y el ‘house minimal’. Eso es lo que suelo producir.

A la hora de trabajar, casi siempre sigo la misma rutina. Empiezo por las ‘drums’, porque me gusta tener una base rítmica sólida desde el principio. A partir de ahí voy construyendo el bajo, que para mí es fundamental en este tipo de música. Luego, voy añadiendo las pistas musicales, las vocales y los efectos.

También suelo ir probando cosas sobre la marcha, sin cerrarme demasiado, porque muchas veces las mejores ideas salen improvisando. Eso sí, algo que intento cuidar mucho es el ‘groove’, ese rollo que te haga mover sin darte cuenta.

¿Y en qué momento empezó a cambiar todo?

En la parte de producción, todo empezó a cambiar cuando comencé a editar música en sellos muy conocidos como Peppermint Jam, Exploited, Nervous Records, Avotre o Discoterraneo, entre otros. Eso me dio mucha visibilidad e hizo que más gente empezara a fijarse en mi trabajo.

Gracias a esas referencias y al apoyo de los sellos, empecé también a tener la oportunidad de pinchar fuera de Mallorca y de España, lo cual fue un paso muy importante para mí.

He podido actuar en ciudades como Leeds (Reino Unido), Nantes (Francia), Amberes (Bélgica) o Zúrich (Suiza). Cada experiencia ha sido diferente y muy enriquecedora, tanto a nivel profesional como personal.

Y en Mallorca tengo la suerte de poder pinchar prácticamente todos los meses. Eso es algo que valoro muchísimo, porque al final es donde empezó todo y donde sigo sintiendo ese apoyo constante.

Imagino que tendrás alguna anécdota que contar… 

Pues alguna que otra tengo (risas). Desde estar pinchando y que la gente me tirara dinero a la mesa de mezclas, hasta situaciones bastante surrealistas como que me pidieran ‘reguetón’ en mitad de una sesión de ‘house’… Son cosas que en el momento te descolocan un poco, pero con el tiempo las recuerdas con gracia. Al final, cada bolo tiene su historia y nunca sabes lo que puede pasar.

También recuerdo desde cabinas donde todo fluye perfecto y hay una conexión brutal con el público, hasta noches más raras donde tienes que adaptarte sí o sí para sacar la sesión adelante.

Creo que esas experiencias son parte del camino. Te enseñan a reaccionar, a leer mejor a la gente y, sobre todo, a no perder el sentido del humor pase lo que pase.

¿Cuál ha sido la fiesta de tu vida?

La primera que me viene a la cabeza fue cuando pinché en Nantes (Francia). Era en un barco y estuve pinchando durante cuatro horas, pero se me pasaron volando. La energía fue increíble desde el principio hasta el final. La gente no paró de bailar en ningún momento y hubo una conexión muy especial. Fue una de esas sesiones en las que todo fluye sin darte cuenta.

La segunda fue el verano pasado en BCM Mallorca, donde hice el ‘warm-up’ a Bob Sinclar. Había unas 5.000 personas en la sala y la sensación de estar ahí, abriendo la noche, fue impresionante.

Son dos experiencias muy distintas entre sí, pero ambas han sido clave para mí. Una por la conexión íntima con el público y la otra por la magnitud del evento. Las dos me han marcado muchísimo.

Regresando a la producción ¿Cuándo nació tu sello Letters to Nina?

Nació en 2023. Lo creé junto a uno de mis mejores amigos, Paul Rudder, con quien tengo una conexión musical muy fuerte y que ha sido una pieza clave en mi evolución como productor. 

Ambos queríamos que el sello tuviera algo más que música. Es decir, que contara con una parte emocional y una historia detrás. Al final, es un proyecto muy especial para nosotros, donde intentamos reflejar nuestra identidad y el sonido que realmente nos representa.

Por cierto, el nombre del sello tiene un significado muy personal, ya que está dedicado a mi hija mayor, que se llama Valentina. 

Cambiando de tema ¿Cómo ves la escena la isla?

Pues la verdad es que la veo bastante bien. A día de hoy hay bastante variedad en los clubs, con propuestas diferentes y espacio para distintos estilos, lo cual siempre es positivo.

Lo único que sí noto es que está un poco sectorizada. Creo que hay varios grupos dentro de la isla y cada uno se mueve un poco en su propio círculo. A veces eso hace que cueste más mezclar escenas o generar cosas en conjunto.

En mi caso, he tenido la suerte de ser bastante autónomo desde el principio. Nunca me he cerrado a un solo grupo ni a una sola promotora. De hecho, siempre he intentado trabajar con todo el mundo y mantener buenas relaciones en general.

Pienso que esa forma de ver la escena me ha ayudado mucho, tanto a nivel profesional como personal, porque al final te permite adaptarte, conocer a más gente y seguir creciendo sin limitarte.

Retrato de Andrés Boned Andreu, propietario de Groovy Riddim Records.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera aprender a pinchar?

Pues que empezara con vinilos (risas). Para mí es una base increíble, porque te obliga a desarrollar el oído, a entender el ‘tempo’ y a trabajar las mezclas de manera más manual.

Aun así, hoy en día hay muchas herramientas digitales que también están muy bien y facilitan mucho el aprendizaje. Lo importante no es tanto el formato, sino entender la música y tener sensibilidad a la hora de mezclar.

Mi consejo sería que escuchen mucha música, que practiquen todo lo posible y que no tengan miedo a equivocarse. Al final, pinchar es constancia, horas y pasión.

Y sobre todo, que disfruten el proceso. Porque más allá de la técnica, lo que realmente marca la diferencia es transmitir algo cuando estás detrás de la cabina.

Para acabar ¿Qué planes de futuro tienes?

Pues ahora mismo estoy en un momento muy activo. Tengo varias residencias en clubs de la isla como Brooklyn, Amok, BCM y Es Molí, lo que me permite estar en contacto constante con el público y seguir evolucionando sesión a sesión.

También estoy pinchando semanalmente en ‘beach clubs’ y ‘rooftops’ de la mano de la agencia Panela Agency. Si me lo permites, desde aquí quiero darles las gracias a Valerio Latina y a Paco Colombàs, porque están contando conmigo y apoyando mucho mi trabajo.

A nivel de producción vienen cosas muy bonitas. Con Paco, dentro de muy poco, sacamos un ‘track’ a la venta a través de Peppermint Jam, el sello del mítico Mousse T. Además, en junio lanzaré un EP de cuatro ‘tracks’ en mi propio sello, ‘Letters To Nina’, donde sigo apostando por mi sonido e identidad.

Y, por otro lado, hace muy poco ha salido mi EP ‘Dancing Reflections’ en Discoterraneo, el sello de Kiko Navarro. También quiero darle las gracias por confiar en mí y en mi música.

En definitiva, mi idea es seguir creciendo poco a poco, sacando música, viajando y disfrutando de todo este proceso.

FAST CHECK 

  • Un deejay: Kiko Navarro
  • Un productor: Kerri Chandler
  • Un tema: “You Are in My System” de Kerri Chandler
  • Un estilo que no sea electrónica: rock o new metal
  • Un club: Brooklyn Club
  • Un festival: Defected Croatia 
  • Una comida: sushi 
  • Una bebida: Coca-Cola zero
  • Una película: “Malditos bastardos” o “Snatch: cerdos y diamantes”
  • Una serie: “Los Soprano” 
  • Un lugar para perderse: Asturias
Imagen de Tommy M. Jaume

Tommy M. Jaume

Licenciado en periodismo, y con experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Mallorquinista de cuna y de tercera generación. Apasionado de la música (en especial la electrónica), del cine, de la historia, del deporte (sobre todo del wrestling, la lucha libre americana) y de todo lo que tiene que ver con el misterio.

MÁS ENTREVISTAS