ARTMADRID, mayor de edad

Obra de arte contemporáneo en ARCOMadrid 2026 con figuras humanas en un sofá

La primera semana de marzo la feria ARTMADRID llevó a cabo su vigésimo primera edición en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, a pasos de la célebre rotonda y la puerta de Alcalá, en el corazón neurálgico de Madrid. La segunda feria de más importancia tras ARCO, esta cita estuvo integrada por galerías ya consolidadas dentro del mercado del arte contemporáneo, con un listado de 35 espacios establecidos mayoritariamente en España y el resto de Europa. Por su pasillos los visitantes pudieron apreciar la obra de más de 200 artistas.

Durante los cinco días de feria, cerca de 20.000 visitantes recorrieron el luminoso espacio del palacio y una feria que combina con naturalidad mercado, el descubrimiento artístico y una variada programación cultural. Este dinamismo también se reflejó en el ámbito del coleccionismo con ‘One Shot Collector’s’, que generó operaciones cercanas al medio millón de euros. 

Esta edición volvió a destacar por su diversidad geográfica y estética, con galerías procedentes de España, Portugal, Francia y Dinamarca. También otras de Corea del Sur, Taiwán y Cuba. Esta mezcla de escenas artísticas generó un diálogo fértil entre diferentes generaciones y lenguajes, desde la pintura y la escultura (grandes protagonistas de la feria), hasta instalaciones, fotografía y prácticas híbridas en el complejo panorama del arte contemporáneo que vemos en la actualidad. Sin embargo los coleccionistas ya van a la segura: pintura y escultura, primera prioridad. 

En nuestro recorrido, como siempre, hicimos una selección de las obras más destacadas. Entre las galerías españolas a considerar de esta edición se encontró Aurora Gil-Escalera (Gijón), que presentó la obra de Iván Quesada, un artista que toma prestadas obras clásicas y las reconvierte a su lenguaje, dotándolas de humor y sarcasmo en clave contemporánea, tremendamente lúdicas.

Desde Galicia, Moret Art (A Coruña) apostó por Daniel Sueiras, cuya obra explora las tensiones entre lo figurativo y lo conceptual mediante un lenguaje plástico de gran fuerza visual. En la misma línea de exploración formal destacó la presencia de Luisa Pita (Santiago de Compostela) con el artista holandés Pierre Louis Geldenhuys, cuyas piezas combinan investigación material y una estética refinada que oscila entre lo escultórico y lo pictórico a través del uso de composiciones textiles, exquisitas. 

La escena catalana también estuvo bien representada. G.Gallery Barcelona presentó al artista argentino Mariano Pascual, cuya obra se caracteriza por una mirada irónica y crítica hacia la cultura visual contemporánea. . Por su parte, Inédit Gallery, también ubicada en la ciudad condal, reunió a Chamo San, José Antonio Bernad y Eduardo Urdiales, tres virtuosos del dibujo y la pintura con lenguajes muy distintos pero unidos por una actitud plástica relevante en el dominio del oficio, estupendos.

Entre las galerías del sur, la Galería María Aguilar (Chiclana de Cádiz), destacó con la obra de Antonio Barahona, cuyas composiciones combinan una sólida construcción formal con un imaginario simbólico intenso. Desde Santiago de Compostela, la galería Metro apostó por Nacho Zubelzu, cuya obra reflexiona sobre la imagen, la memoria y los mecanismos de representación contemporánea. 

También brillaron propuestas como la de Kant Gallery, una nueva galería en Palma de Mallorca debutante en la feria, que exhibió las interesantes propuestas del artista neerlandés Thomas Trum, conocido por sus experimentaciones pictóricas realizadas con herramientas industriales que transforman el gesto pictórico en un proceso mecánico y espectacular. En el ámbito de la pintura contemporánea destacó igualmente la galería valenciana CLC Arte con Manu Iranzo, con un trabajo que explora las posibilidades de lo pictórico desde una mirada introspectiva y analítica. 

Art Madrid fue también un escenario perfecto para descubrir nuevas voces y consolidar trayectorias ya reconocidas. La madrileña DDR Gallery expuso entre otros artistas la obra de Palito Dominguín, artista que ha sabido construir un imaginario visual vibrante y personal, mientras que La Mercería (Valencia), apostó por las piezas a caballo entre lo escultórico y lo pictórico de Marcos Juncal. Su trabajo combina figuración y atmósferas evocadoras que dialogan con la memoria y el paisaje emocional, siempre muy vivas.

Como en todo, hay aspectos que pueden mejorar. Uno de ellos es garantizar espacios de descanso y encuentro para visitantes y expositores. Un lounge para sentarse o beber una copa entre tantas propuestas interesantes siempre se agradece. Igualmente, la posibilidad de que exista un punto para la exposición de charlas, presentaciones o diálogos con una programación de temas relevantes relacionados con el arte contemporáneo o el coleccionismo, por ejemplo.

Con más de dos décadas de trayectoria y ya mayoría de edad, Art Madrid sigue evolucionando sin perder su identidad. Es decir, la de una feria accesible, dinámica y abierta al descubrimiento en un entorno privilegiado. Su capacidad para reunir a artistas emergentes y consolidados, galerías nacionales e internacionales y un público cada vez más interesado en el coleccionismo, confirma su papel como uno de los espacios clave para comprender el presente del arte contemporáneo en España. Una feria indispensable para visitar en la semana del arte capitalino.