La tensión entre el principal operador aéreo de España y el gestor aeroportuario nacional ha pasado de las advertencias verbales a los hechos consumados. Ryanair ha iniciado una reconfiguración drástica de su red en el país, condicionando su futura capacidad operativa a la evolución de las tarifas reguladas. Tras anunciar una reducción de 1,2 millones de asientos en su programación global hacia España, la compañía irlandesa advierte ahora de ajustes severos en el archipiélago si Aena mantiene su propuesta de subir las tasas por pasajero un 21% entre 2027 y 2031.
Esta maniobra se enmarca en la negociación del Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III). La dirección de la aerolínea sostiene que el incremento tarifario compromete la rentabilidad de las rutas en mercados que, como el español, ya afrontan una inflación de costes operativos. La advertencia no es retórica: la compañía ya ha comenzado a desviar flota hacia mercados que considera más competitivos, como Marruecos o Italia, dejando un rastro de cancelaciones en la Península que sirve de aviso para Baleares.
EL PRECEDENTE: CIERRES CONFIRMADOS EN EL NORTE Y SUR PENINSULAR
Para entender la magnitud de la amenaza en las islas, es necesario observar los movimientos recientes de la compañía en la España regional. Ryanair ya ha ejecutado cierres totales o parciales en aeropuertos que considera inviables bajo el nuevo marco de costes. La conectividad de Baleares con estas regiones se verá afectada de forma indirecta, pero irreversible, por la desaparición de sus bases operativas.
Actualmente, el repliegue es total en puntos estratégicos como Asturias y Vigo, donde la aerolínea ha anunciado el cese de sus operaciones. A esto se suma el cierre de las bases operativas en Santiago de Compostela, Valladolid y Jerez. Estos movimientos suponen la eliminación de múltiples frecuencias que no solo conectaban estas provincias con Europa, sino que servían de puente con los aeropuertos insulares para el turismo nacional y la movilidad de residentes. El mensaje de la compañía es nítido: si el coste por pasajero no permite mantener márgenes, la ruta desaparece del mapa.

EL MAPA DE RIESGO EN BALEARES: DE LAS FRECUENCIAS A LAS RUTAS DE INVIERNO
En el archipiélago balear, el riesgo se manifiesta de forma distinta a la peninsular. Mientras que Palma de Mallorca se mantiene como una base estratégica, el peligro reside en lo que los analistas denominan el «recorte invisible»: una pérdida masiva de frecuencias y la cancelación sistemática de rutas de baja demanda durante los meses de invierno.
La vulnerabilidad se concentra en tres ejes principales:
- Conectividad con Reino Unido y Alemania: Rutas con ciudades secundarias británicas como East Midlands, Leeds o Newcastle, y alemanas como Memmingen o Bremen, están en el punto de mira para la próxima temporada baja. Estos enlaces son vitales para sostener la actividad hotelera fuera de los meses de verano.
- La fragilidad de Menorca e Ibiza: Al ser aeropuertos con una estacionalidad mucho más marcada que Son Sant Joan, Ryanair los clasifica en su categoría de aeropuertos regionales. Sin incentivos o con tasas al alza, las rutas internacionales de invierno en Mahón e Ibiza son las candidatas principales a la suspensión definitiva.
- Enlaces nacionales: Los vuelos que conectan Palma con ciudades como Valencia, Sevilla o Bilbao podrían sufrir una reducción de frecuencias, pasando de vuelos diarios a apenas dos o tres conexiones semanales, dificultando el tráfico de negocios y la movilidad administrativa.
UN ESCENARIO DE INCERTIDUMBRE PARA LA DESESTACIONALIZACIÓN
La posible retirada de aviones de las bases baleares tiene una derivada económica inmediata. El Govern de las Illes Balears y las patronales hoteleras, como la FEHM, han expresado su preocupación ante un escenario que encarezca el acceso al destino. Baleares compite hoy en un mercado global donde destinos como Turquía o Egipto están ganando cuota de mercado gracias a una política de costes aeroportuarios mucho más agresiva.
Dicho esto, la clave no es solo la pérdida de vuelos existentes, sino el crecimiento que se dejará de producir. Mientras Ryanair proyecta crecimientos superiores al 10% en mercados como Polonia o Albania, en España el crecimiento previsto se estanca en el 0,5%. Para una comunidad autónoma que ha apostado por diversificar su oferta y alargar la temporada, la falta de nuevas plazas aéreas supone un techo de cristal para su desarrollo económico.
La decisión final depende ahora de la validación del DORA III por parte del Ministerio de Transportes. Mientras tanto, el sector turístico balear observa con cautela un conflicto que, de no resolverse, podría dejar a las islas con una conectividad más cara, menos frecuente y, sobre todo, más dependiente de la estacionalidad estival que se intentaba superar.




