Palma a pie (y en verde): 7 paseos urbanos para desconectar sin salir de la ciudad

Palma tiene una doble cara: la postal luminosa del mar… y los trayectos cotidianos que, a veces, parecen diseñados para el coche y no para las piernas. Entre parques, murallas, pinares y paseo marítimo, aquí van 7 rutas de 30 a 90 minutos con paradas para café, sombra inteligente y un pequeño máster en viento.
Vista panorámica de Palma desde el bosque de Bellver con árboles en primer plano.
Una hermosa vista de la ciudad de Palma desde el bosque de Bellver, rodeada de naturaleza.

Hay una idea que vuelve una y otra vez cuando se habla de “la Palma caminable”: coser lo que el asfalto separó. La Vía de Cintura (Ma-20) ha sido, durante décadas, una frontera práctica para el tráfico… y emocional para muchos barrios. En los últimos días, el Ajuntament ha aprobado impulsar un estudio de viabilidad para soterrar tramos y convertir la superficie liberada en un gran corredor verde, con una primera fase enfocada en reconectar zonas como Nou Llevant, la Soledat, Son Malferit, Son Gotleu o Rafal Vell.

La promesa suena a ciudad europea con vida arriba y coches abajo. El “pero” también existe: proyectos así mueven el suelo bajo los pies (literal y figuradamente) y pueden disparar precios si no van acompañados de medidas de vivienda.

Mientras el futuro se estudia, el presente ofrece algo más inmediato: 7 paseos urbanos en Palma que funcionan hoy, sin épica, con agua, sombra y un sitio donde sentarse a mirar.

SOMBRA Y VIENTO: EL TRUCO ESTÁ EN LA HORA

En Palma, caminar bien es caminar con estrategia.

  • Sombra: en verano, manda el triángulo “pinar–jardín–parque”: Bellver, Sa Riera, S’Hort del Rei.
  • Embat: la marinada típica de días tranquilos (más agradecida a última hora) convierte el litoral en aire acondicionado natural.
  • Tramuntana: cuando entra, limpia el cielo… y te deja claro quién manda. En rutas abiertas (murallas, marítimo), mejor cortavientos ligero.

7 PASEOS URBANOS DE 30–90 MINUTOS

1) Dalt Murada + Parc de la Mar: la ciudad como anfiteatro (30–45 min)

Sube a Dalt Murada, ese tramo de muralla que une la Catedral con el Parc de la Mar y regala panorámicas del Mediterráneo sin pagar entrada. Baja luego al lago del Parc de la Mar y cruza a S’Hort del Rei, donde el agua y la geometría hacen de “modo avión” urbano.
Parada café/gastro: casco antiguo (zona Born/La Lonja) para un café lento o merienda.

2) Sa Riera + Sa Feixina: del verde práctico al verde social (45–60 min)

Camina por el Parc de Sa Riera como quien sigue un hilo: te guía hacia el mar. Remata en Sa Feixina, un parque perfecto para estirar o sentarte a la sombra antes de entrar en Santa Catalina.
Parada café/gastro: Mercat de Santa Catalina, con puestos y barras para picar algo sin convertirlo en “plan con logística”.

3) Bosc de Bellver: desconectar huele a pino (60–90 min)

Aquí Palma baja el volumen. El bosque y el entorno del castillo te dan sombra constante y esa sensación de estar fuera… estando a tres kilómetros del centro. Si subes con calma, el premio es doble: aire limpio y vistas.
Parada café/gastro: la Cafetería del Castell de Bellver (terraza y respiro antes o después del paseo).

4) Portixol–Molinar: caminar con la brisa puesta (60–90 min)

Cuando el embat aparece, el litoral se convierte en la mejor cinta de correr de la ciudad. La Ruta Litoral de Palma está reconocida como Sendero Azul y es ideal para un paseo largo, llano y con horizonte. El Passeig del Molinar suma ese punto de “ciudad de costa que todavía se usa”.
Parada café/gastro: Portixol y Molinar tienen opciones de sobra; elige terraza si el viento es amable.

5) Paseo Marítimo + Es Jonquet: postal sin prisa (45–75 min)

Recorre un tramo del Paseo Marítimo y sube a Es Jonquet, con su aire de barrio antiguo pegado a una Palma moderna. El contraste funciona: barcos abajo, calles pequeñas arriba.
Parada café/gastro: Santa Catalina/Es Baluard–La Lonja, según te pida el cuerpo: café serio o tapeo informal.

6) Sa Quarantena: el zigzag que te cambia el humor (30–50 min)

Este jardín conecta el Paseo Marítimo con El Terreno y tiene algo de metáfora: subes en zigzag y, sin darte cuenta, el ánimo también sube. Nació aprovechando el antiguo espacio del lazareto y hoy vuelve a estar cuidado tras actuaciones recientes de mejora.
Parada café/gastro: El Terreno o vuelta al Marítimo, según si quieres rematar con vistas o con barrio.

Vista de la Catedral de Palma entre árboles en un parque

7) Blanquerna + Parc de les Estacions: la Palma cotidiana que funciona (45–70 min)

Si lo tuyo es “paseo urbano” de verdad —tiendas, vida local, sombras puntuales—, recorre Blanquerna y enlaza con el Parc de les Estacions. Además, varios parques emblemáticos de Palma se han señalado como espacios libres de humo en campañas recientes, un detalle pequeño pero muy apreciable al caminar.
Parada café/gastro: cualquier cafetería de Blanquerna; aquí el premio es elegir sin planificar.

CAMINAR ES UNA FORMA DE OPINAR

En Palma, caminar no es solo moverse: es reclamar escala humana. Hoy lo haces en murallas, pinares y parques; mañana, quizá también sobre un corredor verde donde ahora ruge la Vía de Cintura. La ciudad, a veces, tarda… pero cuando se decide, cambia para décadas.