Beth Spidby, de 24 años, admitió recientemente en un programa de televisión que renunció a su trabajo como dependienta en una tienda de ropa porque ahora ganaba 11.000 euros al mes vendiendo fotos en Only Fans. Hace unas semanas, las redes sociales echaron chispas porque Bella Thorne, ex-actriz Disney, se había abierto un perfil en esta red y había recaudado dos millones de dólares en una semana.

Plataformas como IsMyGirl, Manyvids, Justforfans, Membershyp, IWantFanClub, Only Fans o Patreon  han saltado al gran público. Este mundo virtual puede significar la revolución del contenido de las redes sociales. Hay personas que se dedican a la industria del entretenimiento para adultos y que están logrando obtener ingresos gracias a estas plataformas de contenido amateur.

Esther Olivé, mallorquina de 28 años, nos cuenta su experiencia en Only Fans.

“Empece con el tema de la fotografía erótica con 19. Durante cuatro años tuve un parón en el que me dediqué a otro tipo de cosas en mis redes sociales, contenido para mujeres como maquillajes, cremas… A raíz de un cambio de look, volví a hacerme unas fotos y colgarlas en Instagram; ahí me di cuenta de que esas instantáneas no encajaban en mi perfil. Y fue entonces, y después de mucho insistir por parte de una amigo, cuando me abrí una cuenta en Only Fans, simplemente para separar contenido”.

Rocio Peña, también de Mallorca y jugadora de Póker se aprovecha de este tipo de plataformas por interés profesional. “Utilizo Patreon desde hace cerca de dos años. Acumulaba varios cientos de miles de seguidores en redes sociales en las que publico fotos de mi día a día y vi una oportunidad de negocio después de que constantemente me propusieran vender contenido sexy y erótico.

El  funcionamiento de las plataformas para “Fans”es sencillo: una persona ofrece contenido privado a cambio de dinero. Por supuesto, gran parte del contenido ofrecido en la plataforma es de índole sexual, aunque no todo tiene por qué ser contenido erótico.

El valor de las suscripciones varían desde la gratuidad, (donde solo hay que pagar por cada pieza de contenido) hasta suscripciones mensuales de 20 dólares y anuales de hasta 160 dólares. La plataforma Only Fans acumula ya 60 millones de usuarios y 750.000 creadores de contenido.

Los creadores de contenidos en Onlyfans obtienen directamente de la plataforma el 70% del importe que pagan sus suscriptores, mientras que Onlyfans se queda con el 30% del total. También existe un programa de referidos, por el que los creadores obtienen un pequeño porcentaje de lo que ingresen aquellas otras personas a las que recomendaron abrirse canal en Onlyfans.

© Óscar Bueno

¿Liberalismo o prostitución? 

Esta es una de las preguntas que se ha estado planteando el público televisivo en estas semanas, partiendo de la base de que el objetivo más básico consiste en ganar dinero vendiendo imágenes eróticas y sexuales de un cuerpo. Para algunos se trata de una forma más de expresar la liberalización de las mentes en el ámbito sexual, y para otras personas parece resultar algo “sucio”, similar a la pornografía o la prostitución.

Teresa Ramos, sexologa humanista asegura que, desde su punto de vista, “este tipo de plataforma es otra forma de comprar pornografía” . “La gente no compra un espacio lento de estar en contacto con la otra persona; lo que compra es un espacio de manipulación: le pide a la otra persona qué es lo que quiere, incluso, lo que le diferencia de los vídeos pornográficos es la interacción de “quiero que hagas…”

En este sentido, Esther Olivé comenta que “casi cada día recibo presiones para que el contenido sea más explícito. La gente nueva y alguno que me sigue hace tiempo, me dicen eso de a ver si un día haces algo más, que se vea más la parte de abajo…, pero no es mi esencia. Traspasar ese nivel no me gusta”.

“Mis seguidores son muy respetuosos en ese aspecto. Desde un principio dejo muy clara cuál es la línea de mi trabajo. Obviamente en ocasiones me preguntan que si no me he planteado realizar algo más explícito pero no insisten” cuenta Rocío.

Beth Spidby, tiquetera en Magaluf  varios veranos,  habló en el programa de la televisión inglesa This Morning sobre este tema y remarcó que su éxito viene con la presión de proporcionar instantáneas cada vez más explícitas.

La sexóloga Teresa Ramos es tajante ante este hecho “Sin dudarlo, es prostitución. Se trata de un intercambio de dinero donde uno ejerce el poder sobre el otro. Cuando hay dinero de por medio, incluso, si no hubiera dinero, si hubiera una contraprestación por algo, hablaríamos de prostitución”.

La dos generadoras de contenido, tanto Rocío como Esther coinciden en que ellas lo que hacen es modelaje  erótico. 

¿Adictivo?

“Yo no soy adicta, pero hay gente que sí, hay usuarios que están suscritos a varias cuentas y hacen reseñas y criticas en canales como Telegram”, dice Esther Olivé. Por su parte, Rocío Peña opina que no ve dónde se puede crear adicción. “Me atrevería a decir que cerca del 100% de mis seguidores están allí para apoyar personalmente el proyecto después de seguirme y conocerme en redes sociales. Para ver una chica medio desnuda o en lencería no es necesario pagar nada a día de hoy”.

“Es muy fácil crear una adicción; está estructurado de una manera que se hace adictiva. Hoy en día hay muchos hombres, sobre todo los que tienen adicción a la pornografía, que lo que buscan son plataformas rápidas para para excitarse. Cuanto más rápido me excite mejor, piensan. Es como un videojuego: cuantas más pantallas paso, menos me aburro y menos me ocupo de mi realidad y de mi día a día, y menos me ocupo de buscar una solución a mi sexualidad real”. Analiza la Sexologa Teresa Ramos.

¿Alternativa laboral?

Estas plataformas digitales están revolucionando la industria del porno y el erotismo, pero más allá de lo superficial que puede parecer, algunos de sus creadores se lo toman como un trabajo serio en el que la parte de “oficina” cobra una importancia mayor que la visual y el dominio de la tecnología es necesario para su éxito.

Parece que con ser un chico o chica mona dispuesta a enseñarlo todo, el trabajo está hecho y basta con esperar el cheque a fin de mes, pero es algo más difícil que lleva muchas horas de preparación.

“Si que es verdad que es una época buena para estas cosas, ya que la gente no puede salir y solo tiene internet, de hecho los mayores registros de entradas en Only Fans son en esta época”, cuenta Esther. “Entiendo que ahora mismo si hay chicas que si no han encontrado trabajo de lo suyo, lo hagan. Eso sí, no es fácil. Mi manera de trabajar es constante, me preparo la sesión los lunes y la programo para dos semanas, luego cada día respondo a todos los mensajes que me mandan o saludo a las personas que han entrado nuevas”.

Rocío Peña lo lleva más al tema artístico: “Llevo cerca de dos años con este proyecto y ahora durante la pandemia le he dedicado más tiempo, he implementado algunas mejoras a mi contenido. Cada mes preparo una sesión temática diferente, normalmente son dos o tres días de grabación más la edición y programación del contenido. En el día a día cobra valor el soporte que realizo a través de redes sociales, Instagram, Twitter, Facebook”

 

Portada  Óscar Bueno

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