Una noche donde el diseño tenía color terracota

Hay eventos a los que una va porque están en la agenda y otros a los que va porque realmente le hacen ilusión. Para mí, recibir cada año la invitación de Cosentino es una de esas alegrías que espero con entusiasmo. Quizás porque admiro profundamente lo que han construido como empresa familiar. Quizás porque siempre […]

Tres personas posando en un evento de diseño con luces de fondo

Hay eventos a los que una va porque están en la agenda y otros a los que va porque realmente le hacen ilusión. Para mí, recibir cada año la invitación de Cosentino es una de esas alegrías que espero con entusiasmo.

Quizás porque admiro profundamente lo que han construido como empresa familiar. Quizás porque siempre he sentido una conexión muy especial con sus espacios. O quizás porque cada vez que entro en uno de sus showrooms, ya sea en Madrid o en Palma de Mallorca, siento que estoy en un lugar donde las ideas, el diseño y la creatividad encuentran su mejor expresión.

Este año, la tercera edición de «Come Together» volvió a reunir en Cosentino City Madrid a algunas de las personas más interesantes del mundo del diseño, la arquitectura, la creatividad y el lifestyle. Más de 250 invitados compartimos una noche pensada para celebrar el talento y las conexiones que nacen cuando diferentes disciplinas se encuentran.

Uno de los momentos más bonitos de la noche llegó con la presentación del color terracota, protagonista absoluto de la velada. Para la ocasión tuve además el placer de asistir vestida por COOSY, firma con la que he tenido la oportunidad de desarrollar nuevas colaboraciones en los últimos tiempos. Para una noche donde el diseño era el gran protagonista, la elección no podía ser más acertada.

Pero si hubo algo que me emocionó especialmente fue ver materializada la creatividad de mi querido amigo Javier Reyes. Detrás de cada detalle se percibía su entusiasmo, su sensibilidad y esa forma tan bonita que tiene de entender los eventos.

Siempre digo que el talento es importante, pero que la calidad humana lo es todavía más. Y Javier tiene ambas cosas. Lo admiro profundamente como profesional, pero sobre todo como persona. Tiene una capacidad maravillosa para hacer que cada invitado se sienta visto, cuidado y especial. Algo que parece sencillo, pero que hoy en día es un verdadero lujo.

La intervención de Estudio De la Vila transformó por completo el espacio. El cóctel comenzó en el exterior, donde los invitados, vestidos mayoritariamente de negro, conversábamos mientras caía la tarde madrileña. Pero la verdadera sorpresa llegaba al atravesar las grandes puertas terracota que daban acceso al interior.

La propuesta de Estudio De la Vila había conseguido algo difícil: que el espacio hablara el mismo lenguaje en cada detalle. El diseño no estaba únicamente en la arquitectura o en la instalación. También estaba presente en la gastronomía, donde las piezas y superficies de Cosentino se transformaban en bandejas y soportes para presentar cada creación. Todo formaba parte de un mismo relato visual.

Aquellos espacios neutros, depurados e impecables me recordaron a esos lugares donde no sobra absolutamente nada porque todo está pensado para que el diseño sea el único protagonista.

Entre los asistentes se encontraban algunas de las figuras más reconocidas del panorama creativo español, como Ramón Esteve, Tristán Domecq, Carlos Amorós y Hugo Colomas de HC Estudio, Beatriz y Teresa Enríquez de Comad, Pepo Chillida de ABAA Arquitectura, Álvaro Matías de Madrid Design Festival y David García Núñez. También pudimos coincidir con Rosanna Zanetti, Diego Matamoros, Carla Hinojosa, Conchi Grandoso, Marta López Álamo, Manuel Ordovás, Pablo Erroz y Aline Hernández, entre otros muchos invitados.

Y como sucede en las mejores noches, no faltaron las risas, las conversaciones que se alargan más de lo previsto ni esos reencuentros inesperados con personas a las que hacía años que no veía. Hubo música, momentos divertidos y una sensación constante de estar compartiendo algo más que un evento.

También quiero felicitar a Galvons Comunicación por la impecable organización del evento. Detrás de una noche que fluye con naturalidad, donde cada detalle parece estar en su sitio y donde todo sucede en el momento adecuado, hay siempre un gran trabajo de producción, comunicación y relaciones públicas. Enhorabuena a todo el equipo por hacer que una velada tan especial se desarrollara de forma impecable.

Al final de la noche regresé a The Madrid EDITION, el hotel donde intento alojarme siempre que visito la ciudad. Mientras subía por esa espectacular escalera escultórica que se ha convertido en uno de los rincones más fotografiados del hotel, pensaba en todo lo vivido durante la velada.

Pensaba en las conversaciones, en los reencuentros, en las risas compartidas y en todas esas personas que dedican su vida a crear belleza de una forma u otra.

Y entonces me di cuenta de algo muy sencillo, Qué bonito es sentirse querida. Qué bonito es ver cómo las personas a las que admiras siguen creciendo, creando y dando forma a proyectos maravillosos. Qué bonito es acompañar los sueños de los amigos y celebrar cuando esos sueños se convierten en realidad.

Más allá del diseño, de la arquitectura o de los nombres propios, me quedo con esa sensación. La de estar rodeada de personas que hacen las cosas con pasión, con sensibilidad y con una profunda admiración por la belleza.

Y como siempre digo, soy una amante de la belleza, de las cosas bien hechas y, sobre todo, de las historias bien contadas.