Thinking MU inaugura tienda en Palma con “Com a casa”: una apertura que quiso parecer hogar

Thinking MU aterriza en el centro de Palma con una inauguración que se vivió como un punto de encuentro. Entre terrazos, alfombras textiles y producto local, la marca presentó su nueva tienda como un espacio “cercano y en sintonía” con la isla.
Ropa de Thinking MU exhibida en la nueva tienda de Palma

Existen inauguraciones que se resumen en un corte de cinta y una fotografía. Y hay otras que, con un poco de intención (y algo de olfato), se transforman en un pequeño ritual dentro de la ciudad. La tienda de Thinking MU abre sus puertas en Palma y lo realiza siguiendo un guion definido: bajo el título «Thinking Point · Edició Mallorca: Com a casa», la firma propuso una inauguración que “superó la mera apertura de un nuevo establecimiento comercial” y fue experimentada como “un evento accesible a la ciudad”.

El evento se llevó a cabo ayer, jueves 26 de febrero, en la reciente tienda de la marca, situada en Carrer de Sant Nicolau, 5 (Palma). Desde el instante inicial, la escena tenía un aire de postal moderna: charlas en la calle, risas, planes entrelazados y esa combinación de curiosidad y sentido de pertenencia que surge cuando un lugar nuevo se siente, de repente, inevitable.

Dos hombres en la inauguración de la tienda Thinking MU en Palma.
Pepe Barguñó y Miquel Castells

“Nuestra hogar no es Mallorca. Sin embargo, da esa impresión.”

La expresión fue mencionada por Pepe Barguñó, sociólogo y botánico, además de CEO de la marca y su amigo y co-fundador Miquel Castells, y funcionó como una declaración de intenciones: «Nuestra casa no es Mallorca. Sin embargo, da esa impresión.» De este modo, surgió la noción «Com a casa», un concepto que trasciende el ámbito del interiorismo o una campaña atractiva, y que pretende resaltar los “lazos culturales y emocionales” que Thinking MU asocia con el Mediterráneo y, específicamente, con las Islas Baleares.

La compañía lo convierte en algo sumamente habitual —y por ello impactante—: “una manera común de percibir el tiempo, las relaciones, la alimentación y las cosas realizadas correctamente”. En un mundo que avanza rápidamente, esa llamada a lo pausado parece casi revolucionaria. O, al menos, anhelable.

EL PROTAGONISMO DE LA SOCIEDAD JOVEN EN LAS CALLES DE MALLORCA

Mientras que la calle funcionó como el termómetro, la tienda se estableció como el escenario. “Esta ocasión para reunirse, charlar sobre nuevos lugares donde comer, perfumes y moda no fue desaprovechada por la joven sociedad mallorquina”, en una de esas tardes donde lo social prevalece sobre lo programado. El centro de Palma, rodeado de un ambiente distendido y entre “guapas y guapos”, se transformó en una extensión natural del evento: aprovechar la inauguración como pretexto para encontrarse.

Existen aspectos importantes en el concepto de comunidad surgida de manera espontánea: la marca no se limita a establecer un establecimiento comercial; busca —con mayor o menor grado de conciencia— sumarse a una esfera local que ya está presente. Y esto, en una urbe con historia y personalidad, no resulta sencillo en todos los casos.

UN LUGAR QUE SE OCUPA

El diseño interior de la tienda refuerza la idea: no está destinado solo a observar prendas, sino a vivirlo. La propuesta se llevó a cabo en conjunto con Huguet, integrando “un diseño exclusivo” y volúmenes con baldosas hidráulicas y bloques de terrazo que añaden textura, identidad local y una interpretación actual de materiales tradicionales de la isla.

Textiles, tonalidades y la percepción de un hogar

Una instalación de Edurne Camacho completó el espacio, creadora de Flying carpets. Estas alfombras —“ofrecieron calidez, color y una atmósfera hogareña”— actúan como un suave contrapunto: lo artesanal reinterpretado con una estética contemporánea, evitando caer en la nostalgia.

En términos generales, esa fusión entre lo elegante y la contemporaneidad que la marca ha intentado destacar desde el principio se siente en la tienda, con un sutil homenaje a la tradición sin perder su auténtica identidad.

VERMUT, SOBRASADA Y UNA MESA COMPARTIDA

La sección dedicada a la gastronomía no se consideró un simple servicio de catering: se ideó como una “continuación lógica” del concepto «Com a casa». Contó con productos autóctonos y mediterráneos, y no estuvo ausente la sobrasada de Mallorca, presentada de manera informal: “una mesa compartida donde los participantes podrán servirse a su antojo”, enfatizando la noción de proximidad.

Para llevar a cabo esto, se contó con La Rosa Vermutería, una iniciativa local que se alinea con esa forma “tranquila y comunitaria” de concebir el encuentro, y con Rosa Blanca, que aportó su cerveza para reforzar la identidad local de la experiencia. En este lugar, comer y beber no era algo secundario: se convertía en el lazo social.

MÚSICA PARA QUE ACOMPAÑE EL ENCUENTRO

El inicio contó con la presencia de Piero Molina, quien ofreció una selección que navegó por electrónica suave, ritmos envolventes y aludía al indie, jazz, soul, house melódico y downtempo. La música fue concebida para mantener la atmósfera, evitando imponerse: el sonido, un hilo invisible entre la conversación y el movimiento.

UNA MARCA CON LEGADO Y MENSAJE

Entre las pequeñas anécdotas que circulaban, uno resalta por su dulzura: el título Thinking MU hace alusión a una perra que se llamaba MU. Esta cotidianidad humana se alinea con su posicionamiento: moda ecológica con “diseños lúdicos” y mensajes, creada a partir de materiales sustentables y reciclados.

El proyecto Thinking MU surgió como una prueba de “moda con sentido práctico”, fusionando una esencia mediterránea con un compromiso ecológico. La marca se enorgullece de ser transparente, incorporando incluso códigos QR que permiten rastrear su impacto ambiental y social. En Palma, esta narrativa halló un entorno ideal: una nueva tienda, sí, pero principalmente un esfuerzo por integrarse sin requerir autorización.