Victoria Cantons es una artista que transmite ante todo universalidad. Digo ante todo, porque transmite muchas otras cosas tanto ella como su obra. Conocerla ha sido posible gracias a la Galería Tube, que inaugura en Palma su última exposición ‘La Hora Bruja’ y al nuevo programa de colaboraciones impulsado por Es Baluard Museu d’Art Contemporani. Una charla con la creadora ha antecedido a su muestra gracias a este programa, que abre las puertas en el marco del evento Art Palma Brunch. En una conversación íntima, Cantons ha abierto las puertas de su mundo en primera persona y el resultado es sobrecogedor.
Se trata de una persona que lleva a sus espaldas una historia de mucho sufrimiento, tanto por historia familiar como por su proceso de transformación transgénero, a sabiendas de la histórica marginación que ha sufrido este colectivo en la construcción de las estructuras sociales en todas las ubicaciones geográficas por igual. A pesar de ello, nos encontramos con una figura reposada, tranquila, que transpira integridad, humor y sabiduría. Parte de esas características son justamente lo que comunica la serie de obras que regala a la contemplación en esta oportunidad.

Su obra es ante todo autobiográfica, una biografía tan imponente como ella misma. A través de su pintura de autorretratos, de seres queridos, de situaciones cotidianas y de elementos de la naturaleza, Victoria Cantons cuenta su propia historia de transformación, en un ímpetu por narrar a través de la plástica la propia búsqueda de la identidad, que enfrenta en su condición de una manera sumamente valiente, volviéndola respetable.
Nos encontramos entonces frente a una artista que por opción y profunda convicción, decide cambiar su propia condición, una decisión tremenda con todo lo que aquello significa personal, familiar y socialmente, enfrentar con valentía todas sus consecuencias y tener la misma determinación para iniciar una nueva búsqueda de identidad y encima poder comunicarlo a través de la creación artística, y hacerlo de manera rigurosa, concienzuda y profesional. Cantons solamente por ese aplomo merece la meteórica carrera que está labrando y que hoy tenemos el inmenso honor de contemplar.
A esa plástica suma además el uso de la palabra escrita a través de poemarios visuales que sumergen al espectador en una reflexión de las propias vivencias personales, que junto con su pintura, se tornan comunes a uno mismo, logrando el secreto de la universalidad. Su obra logra empatizar con el espectador gracias a su humildad y el espectador consigue lograr identificarse con ella en multiplicidad de formas, siempre íntimas.
Varias de sus obras abarcan el tema de la sexualidad en una alegoría metafórica a la transformación como parte de su historia vital, cargadas de una poética y sencillez que emocionan, trabajadas desde una feminidad que producen un nudo en la garganta, que humedecen los ojos.
Es valiosísima, además, la disposición de la artista a cambiar en su trabajo los medios para producción de obra, donde toca otras técnicas como la videoperformance, el neón u otras para comunicar ese mismo mensaje de transformación e identidad, en un mismo hilo conductor con el que logra legitimarlas como válidas. Y son válidas porque la artista previamente demuestra un dominio del dibujo, la pintura y la paleta cromática. Cantons es una artista de verdad, que conoce las estructuras de las técnicas tradicionales del oficio pictórico. Posee la capacidad pictórica suficiente para poder desarrollar una disposición en otros formatos, trabajándolos con el mismo rigor, transformando su propio estilo pictórico según le plazca, haciéndolo funcional, comunicativo. Es una obra que cumple a cabalidad su cometido. En lo anterior, su proceso de transición es irrelevante.
La exposición de Tube Gallery se suma a las muestras en solitario que la artista acumula hasta la fecha en espacios como Kunstverein Dresden, las londinenses Guts Gallery, Flowers Gallery y muestras colectivas en Hauser & Wirth, Wellcome Collection y el premio 2023 de autorretratos del Atkinson Museum de Southport, Inglaterra.
Con residencia en Londres, la creadora es variada y se presenta en múltiples medios conectando y desconectando barreras psicológicas en las relaciones que tenemos con nosotros mismos y los demás. Su capacidad para aceptarse, expresarse y celebrarse a sí misma es constante, dejando florecer su angustia mental, sus traumas y cicatrices, muy probablemente, como un ejercicio de sanación para encontrarse con esa persona sencilla, cercana e imponente que es Victoria Cantons. Una exposición altamente recomendable.






