La galería comercial de arte que realiza exposiciones basadas en una propuesta curatorial específica y rigurosa con autores, lugares y fechas concretas, rigor documental, es por estos días un milagro, una práctica casi extinta en el panorama español del arte. Afortunadamente, existe una resistencia, y por qué no decirlo, bastante valiente en tiempos donde el espectáculo, el fanfarroneo, la selfie y el postureo campan a sus anchas. Se trata del muy meritorio trabajo que propone la mítica Sala Parés de Barcelona (fundada en el año 1877), la primera galería de arte establecida en la península ibérica que sigue aún en activo y por qué no decirlo, dictando la norma. Dentro de su sacrosanto y espectacular espacio de calle Petritxol, a pasos de La Rambla, tonterías las justas.
Su nueva propuesta expositiva, de tintes museográficos, se titula “Figuraciones entre Guerras: 1914-1945”, una muestra colectiva que estará abierta al público hasta el próximo 7 de febrero. Comisariada por Sergio Fuentes Milà, propone una lectura en torno a la producción artística catalana entre dichos años.





Con más de un centenar de obras, la exposición recupera la tensión entre tradición y modernidad que materializó la Sala Parés en el circuito barcelonés. Asimismo, se define la compleja naturaleza de gran parte de la pintura y escultura de la época en un contexto creativo complejo, multiforme y de gran efervescencia. Es en este momento cuando se van definiendo los conceptos del arte figurativo, que sería principal caballo de batalla de esta galería durante las décadas siguientes.
La exposición se articula estableciendo una conexión entre el cambio paradigmático que supuso el inicio de la etapa Maragall para la historia de Sala Parés en su centenario, y la riqueza de la figuración catalana de la época, del todo heterogénea, que buscaba nuevas formas, variantes y en ocasionas en conflicto. Este período entre guerras es muy fecundo desde el punto de vista creativo, donde aparecen infinidad de nuevas figuraciones, desde la pintura de raíz cézanniana a las fórmulas cubistas y la eclosión del surrealismo, que reflejarán la respuesta de los artistas a un momento convulso. Algunos se concentrarán en el drama humano, mientras que otros optarán por ofrecer un refugio para alejarse de los acontecimientos y el drama de la guerra.
El recorrido incluye obras destacadas de los mejores momentos de artistas relevantes de la época como Josep de Togores, Manolo Hugué, Joaquín Torres-García, Juan Gris, Óscar Domínguez, Julio González, Pere Gastó, Ramón Calsina, Ricard Canals, Joaquim Sunyer, Miquel Vilá, Josep Llorens Artigas, Rafael Barradas, Hermen Anglada Camarasa, Joaquim Mir y Helios Gómez entre otros, que nos invitan a adentrarnos en un período marcado por los cambios sociales, políticos y estéticos. Nos proponen observar la investigación y la necesidad de una época por formular nuevas figuraciones, que abrió un interesante abanico creativo repleto de variantes en un mundo entre guerras. Altamente recomendable.





