La Fundación Foto Colectania inaugura “El Vagabundo de Valparaíso”, una exposición dedicada al trabajo del desaparecido fotógrafo chileno Sergio Larraín (1931-2012), una figura singular dentro de la fotografía del siglo XX. Único fotógrafo chileno y primer latinoamericano en formar parte de la agencia Magnum Photos, desarrolló una obra personal marcada por una mirada poética, libre y enigmática en relación al mundo de la calle.
A través de sombras, reflejos y encuadres poco convencionales, Larraín transformó escenas cotidianas en imágenes de enorme intensidad visual y emocional donde la presencia humana y la soledad urbana ocupan un lugar central. Mirada que no ha variado demasiado en la actualidad. La muestra, producida por Magnum y organizada en colaboración con la fundación Foto Colectania y la Bienal de Fotografía Xavier Miserachs, ha sido comisariada por Agnés Sire, exdirectora de la Fundación Henri Cartier-Bresson.

El recorrido incluye cerca de 80 fotografías realizadas en Chile y especialmente en el puerto de Valparaíso, emblemático imán para artistas e intelectuales de todas las épocas. La obra de Larraín dedicada a este puerto del Pacífico es el proyecto más extenso y celebrado del autor. Desarrollada entre finales de los 50’’s y mediados de los 60’s, la serie recorre el puerto chileno a través de sus cerros, escaleras y habitantes, configurando un paisaje urbano vivido desde la proximidad y la experiencia cotidiana.
Así, con la mirada atenta y el anonimato de un vagabundo, Larraín creó a través de los maltrechos rincones del puerto este proyecto que culminó en el libro “Valparaíso”, publicado en 1991 con un texto de Pablo Neruda y convertido desde entonces en una referencia fundamental del ámbito del fotolibro.




La exposición también incluye “Niños de la Calle”, una serie realizada en Santiago de Chile. Larraín, entonces un aprendiz de cámara, encontró en aquellos niños un eco en su propia rebeldía e inadaptación. La miseria que horrorizaba a la sociedad chilena, a pesar de que en aquellos años Chile era un país tremendamente pobre, se convierte para el artista en un punto de enlace sensible: el fotógrafo bajaba, metafórica y literalmente, a su nivel, a ras de suelo. No podemos pasar por alto que Larraín pertenecía a una clase social adinerada que gozaba de todas las comodidades disponibles, un mundo completamente antagónico al que le interesa retratar. La experiencia visual se completa con otras fotografías como escenas urbanas de Santiago y una serie tomada en la isla de Chiloé, en el sur del país austral.
Larrain comenzó a fotografiar a principios de los años cincuenta y obtuvo un reconocimiento temprano. En 1959, Henri Cartier-Bresson le propuso incorporarse a Magnum Photos, iniciando una etapa intensa de viajes y encargos por Europa y América. Sin embargo, en pleno reconocimiento profesional, decidió abandonar la fotografía para buscar una forma de vida más acorde con sus inquietudes personales y espirituales. Esta decisión, lejos de cerrar su trayectoria, forma parte esencial de la lectura contemporánea de su obra. A pesar del tiempo transcurrido, sus fotografías mantienen vigencia notable y continúan dialogando con la fotografía contemporánea desde un lugar propio, donde lo social y lo poético conviven sin jerarquías.
Tras una presentación en Foto Colectania, la exposición se mostrará en formato retrospectivo en Palafrugell, en el marco de la Biennal de Fotografia Xavier Miserachs entre el 1 de agosto y el 18 de octubre de este año. Además de imágenes tomadas en Chile, se mostrará una selección de trabajos realizados en sus viajes por Latinoamérica y Europa. No se pierda ninguna de las dos citas y de apreciar la obra de un nombre fundamental de la fotografía latinoamericana del siglo pasado.





