Puede ser que Mallorca sea una de las capitales mundiales del universo “Wellness”, aquel donde personas provenientes de todas las latitudes llegan para reencontrarse con ellos mismos y sacar a flote su mejor versión. En esa gesta, el resto de las Islas Baleares tampoco se quedan atrás. Y es así como cada temporada aterrizan en el archipiélago millares de hombres y mujeres para zambullirse en paisajes inmejorables en toda clase de retiros de yoga, meditación, jornadas de autoconocimiento y entrenamientos con gurús para gustos y colores.
Entre medio de esas dinámicas entra al cuadrilátero el artista y escritor Ahren Warner para debutar con su primera exposición individual en la isla. “Prosper, despite a sense of crisis” se titula la muestra de Warner en la Tube Gallery, donde presenta un conjunto de obras que abordan distintas disciplinas como el cine, la escultura y la pintura. En todas ellas, reflexiona sobre la tensión entre el ideal atractivo de la auto optimización constante y la realidad pedestre de nuestras imperfecciones humanas en un auténtico combate de boxeo.

En su obra, el lenguaje tiene un papel crucial y así se ve a simple vista en prácticamente la totalidad de sus piezas gracias a fragmentos de poemas propios que integra a sus pinturas, a sus objetos escultóricos y hasta al espacio expositivo. A pesar de ello, lo que ofrece una experiencia simbólica que trasciende a las palabras es el propio trabajo matérico de Warner. Y se vale para ello del uso del color, la superficie, el ritmo y la línea en sus obras, ejecutados con prolijidad.
En sus pinturas sobre placas inspiradas en fotogramas de sus propias grabaciones audiovisuales, repite capas y borra marcas, que nos remite a superficies deterioradas por el paso del tiempo. Su proceso pictórico reelabora simbólicamente el pasado personal para dar forma al presente, entregando una lectura poética sobre cómo percibimos tanto el mundo que habitamos como nuestra propia identidad dentro de él.
El artista distribuye a su vez en la sala principal de la galería una instalación compuesta por video, pintura y esculturas. En ella, toma como eje temático el universo del bienestar contemporáneo y la fantasía del “yo óptimo” y lo boxea por todos sus lados.
El año 2023 el creador pasó dos meses en Bali filmando retiros de yoga y resorts de bienestar. A partir de esas grabaciones, que van desde clases intensivas de Bikram al amanecer hasta meditaciones centradas en el amor y la compasión, crea una pieza audiovisual que explora los vínculos entre el deseo de perfeccionar el propio ser, el deseo por los demás y el anhelo de ser deseado. La estilización extrema del color junto a brillos artificiales que remiten a antiguas películas analógicas, genera un efecto tan seductor como estridente. Vamos, el erotismo tropical de toda la vida, subiendo la temperatura y reforzando el juego entre el deseo corporal y el deseo escénico que hoy por hoy puebla a sus anchas en las redes sociales.

Al dinamismo de su video se suma la experiencia de sus pinturas, más contenidas y fragmentarias. Por otro lado, entre las pinturas y rodeando la pieza audiovisual dispuesta al centro de la sala, los materiales encontrados con los que construye sus esculturas funcionan casi como formas torpes de relicarios. Propone vestigios físicos de un sistema de creencias tan contemporáneo como contradictorio, con mucho de apropiación cultural, tan común por nuestros días en el mundo occidental del bienestar. Nos encontramos así frente a bloques de yoga reutilizados, pintados con colores obtenidos algorítmicamente de obras de Édouard Vuillard y Maurice Denis, que funcionan a la vez como estantes y superficies para escritura. Sobre esos bloques de yoga, dispone objetos propios de la industria del bienestar, desde cristales curativos hasta címbalos de dedos creando un minimalismo escultórico irónico, burlesco.
En estos “trucos de fiesta del intelecto”, como el propio Warner denomina, su obra vuelve constantemente a una sencilla y sincera expresión del yo que desea y sueña. A través de las obras que conforman esta propuesta, articula una preocupación visceral por cómo la emoción atraviesa, pero también se hace posible gracias a los cuerpos, los medios y los materiales.
Ahren Warner (Oxford, Reino Unido, 1986), pese a su juventud, ya lleva una meritoria nómina de exposiciones a sus espaldas que incluye la South London Gallery, el Centro de Cultura Digital de Ciudad de México, el British Council de Atenas o la Saatchi Gallery en la ciudad de Londres. En su trayectoria como autor, suma además hasta la fecha un total de seis libros publicados. “Prosper, despite a sense of crisis” es una apuesta que trae aire fresco y reflexión para hacernos preguntas sobre el propio yo en medio de algunas dudas y crisis existenciales, necesarias entre tanto postureo y tontería. Hasta el 30 de enero de 2026 en la Tube Gallery, a pasos de la palmesana plaza de las Columnas. No se la pierda.






