Quedan escasas semanas para que dé comienzo el verano y, con él, llegan las prisas por llegar a tiempo a la dichosa operación bikini. Es entonces cuando nos agobiamos: no queremos que nos pille el toro y buscamos en internet remedios milagrosos para tener los resultados que queremos, en cuestión de semanas. Error. Olvídate de las dietas relámpago, que son de todo menos sanas. Las famosas opciones que falsamente nos prometen resultados inmediatos, como las dietas disociadas, los batidos y suplementos alimenticios o el ayuno intermitente. Estrictos regímenes, la mayoría ineficaces, que provocan una pérdida importante de líquido en los primeros días, el cual pensamos erróneamente que es grasa, así como masa muscular, indispensable para los mecanismos del cuerpo. Cuando eliminamos alimentos esenciales de la dieta, sufrimos una pérdida de nutrientes y nuestro cuerpo adquiere un modo “ahorro de energía”, por lo que el perder peso se torna mucho más difícil a la larga, lo que precisamente que queremos evitar.

 Pero que no cunda el pánico. Todavía estamos a tiempo de prepararnos para el verano si sabes cómo. Por ello, Marina Caro (@marinaxpensive), nos cuenta algunos consejos y hábitos saludables que debemos adoptar, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, que nos ayudarán a alcanzar nuestros objetivos de forma realista de cara a los meses de sol y playa, y como estilo de vida para mantener nuestro cuerpo todo el año: 

  1. Empieza el día cargado de energía: Empezar el día cargando al cuerpo de nutrientes y alimentos ricos en vitaminas. Por ejemplo, puedes optar por un acompañar tus desayunos de un completo zumo detox, que aporta la energía necesaria para afrontar las primeras horas del día. Si además puedes empezar la jornada practicando un poco de deporte, ¡fantástico!, esto ayudará a que el cuerpo se active lo antes posible y evitar un efecto de cansancio durante la mañana. Si no tienes tiempo para una sesión de entrenamiento, no pasa nada, lo importante es que seamos activos e intentar ir andando al trabajo, cambiar el ascensor por las escaleras, o caminar mientras tenemos una llamada telefónica. 
     
  2. Hidrata tu cuerpo: Es vital, pues no solo ayuda a que nuestro cuerpo funcione correctamente, sino también a vivir más enérgicos y sanos. Estamos cansados de escucharlo, pero la hidratación es imprescindible con todas las letras y nos ayuda a eliminar las toxinas acumuladas. No olvides que existen numerosas formas de hidratarnos más allá de beber constantemente vasos de agua. Acompáñalos con frutas del bosque, pepino, limón o mental. Opta por tés e infusiones y come fruta con abundante agua, como la sandía o la pera, perfectas para hidratarse a la vez que aportan nutrientes al cuerpo.  
     
  3. Haz comidas variadas: Independientemente del objetivo que estemos buscando, una dieta saludable y equilibrada, como puede ser la dieta mediterránea, es esencial.Nuestra dieta debe incluir alimentos de todos los grupos nutricionales para obtener los nutrientes específicos que nos aporta cada uno de ellos. Comer variado es indispensable para gozar de buena salud, combinando todo tipo de proteínas, carbohidratos, grasas (sí, grasas como AOVE, el aguacate o el salmón), vitaminas y minerales o antioxidantes. 
  4. Elige picar sano entre horas: El tiempo que pasa entre comida y comida es uno de los más tentadores y que dificulta más el poder llevar una dieta saludable. Solemos caer en el picoteo insano que tanto nos gusta. Es muy importante saber elegir qué snacks son adecuados para picar entre horas, por ejemplo, frutos secos, fruta deshidratada o alternativas saludables a los tradicionales snacks, como Anaconda Foods, sin harina, al horno, y hecho a base de proteína de legumbre. 
     
  5. Ve a la cama ligerito: Ya lo dice el refranero español: “Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”. Pues sí, lo ideal es hacer una cena ligera que no le pese al estómago. Cuando ingerimos demasiado alimento, la energía derivada de toda esa comida que no se va a consumir se almacena en el organismo en forma de grasa. Y, además de ayudarte a perder peso o mantener la línea, cenar ligero mejora la calidad del sueño, ayudando a que no se interrumpa y a que el cuerpo descanse correctamente.  

Y tú, ¿Qué opinas?