Lo primero es darte la enhorabuena por la nominación en la segunda edición de los MEM Awards…
Muchísimas gracias. La verdad es que fue una pasada poder compartir ese momento con tanta gente a la que admiro de la escena. Además, el estar nominado a deejay revelación fue una gran alegría, que me sirve para estar más motivado que nunca.
Espero que los MEM Awards duren muchos años. Además de poner en valor el talento, esta iniciativa une a diferentes generaciones. Y eso, es muy bonito.
– ¿Cuándo y cómo nació tu relación con la música?
En mi casa siempre se ha escuchado música. Toda mi familia es colombiana, así que he crecido con vallenato, rumba, salsa… Y eso, de alguna manera, se puede percibir en mis sesiones, con el sonido de algunos instrumentos característicos de esos estilos.
En la pandemia, me compré una controladora. Mi interés había surgido al hacer un FP de imagen y sonido. De hecho, te diría que empezó cuando empecé a trabajar en una empresa, donde conocí a Valerio Latina, quien me aconsejó que cambiara la controladora por los vinilos. Y menos mal que le hice caso, ya que no me divertía en absoluto mezclar de esa manera. Así que me hice con dos platos y una mixer Behringer. Entonces, lo entendí todo (risas).


– ¿Recuerdas tu primer bolo?
Por supuesto (risas). Curiosamente, me lo dio Valerio (Latina). Fue en la terraza de Sa Possessió, cuando todavía la gente tenía que estar sentada por las medidas contra la pandemia. A pesar de las restricciones que impedían a la gente bailar tranquilamente, guardo un gran recuerdo de aquella tarde.
– ¿Y en qué momento empezó a cambiar todo?
Supongo que fue en 2022, cuando Javi Bora confió en mi gran amigo Le Gonza –que es el hermano que me ha concedido la música- y en mí para abrir sus fiestas ‘Just Groove Events’ en Lunita de Can Pastilla durante todo un verano. Aquello me dio mucha estabilidad, sobre todo en lo que conocemos como psicología de pista.
Ahora que el tiempo ha pasado, me doy cuenta de lo importante que fue tener esa residencia. Me ayudó a entender ciertas cosas, como la evolución que tiene que tener musicalmente la noche. Todos queremos cerrar, pero también es importante saber abrir una sala o hacer el ‘warm up’ adecuado al artista invitado. Hay mucha música, y cada una tiene su momento.
– Hablando de momentos ¿Cuál ha sido, de momento, la fiesta de tu vida?
La primera con Javi Bora estaría, sin duda, en el ‘top’ de la lista. Aquella noche, vinieron todos nuestros amigos a vernos. Fue una pasada verlos con los brazos levantados y saltando desde la primera canción.
Otra sería una fiesta de Yügen en el parque de Son Parera, en el Coll d’en Rabassa, donde pinché antes que tu amigo Vikenzo y después de él, mano a mano con J. Leonel. Fue un tardeo, en el que no te imaginas la gente que había. Desde la cabina, tan solo se veían cabezas moviéndose al ritmo del ‘house’ que pusimos (risas).
También guardo muy buenos recuerdos de una fiesta privada de la promotora Garash en Campos, sobre todo por el gran ambiente y el lugar, que era perfecto. Aquel día disfruté como un niño de pinchar.


– Cambiando de tema… ¿Te atrae el mundo de la producción?
Me atrae, pero no me obsesiona. Evidentemente, es algo que tengo pendiente, pero quiero hacerlo bien. Tengo alguna cosilla, pero no me convence el resultado. Además, tengo a mi amigo Le Gonza que me pone el listón muy alto (risas).
Ahora, de momento, disfruto de la cabina. Ya tendré tiempo para encerrarme en un estudio (risas).
– Imagino que tendrás alguna anécdota que contar…
Más que una anécdota, es una “espinita” que todavía tengo clavada. Fue en una Yûgen en el antiguo Aguapark, con The Martínez Brothers y AJ Christou como cabezas de cartel. En aquel evento, había dos escenarios y yo, era el encargado de abrir y cerrar el más pequeño de ellos.
Lamentablemente, hizo un día de perros en el que no paró de llover. Incluso, se planteó la posibilidad de tener que suspenderlo. Finalmente, el cielo se despejó, pero tuvimos la mala suerte de que el agua mojó por completo el equipo del segundo escenario. Así que me quedé sin pinchar, con la frustración de pensar lo que podría haber sido mi cierre. Y es que, al acabar en el primer escenario, todo el mundo tenía que venir al segundo.
Todavía me duele al pensarlo, porque para mí era como la final de la Champions. Menos mal, que tuve el apoyo de mi pareja durante toda la tarde. Además, al final la fiesta se hizo y la gente pudo disfrutar de The Martínez Brothers, quienes me firmaron y dedicaron un disco como premio de consolación (risas).
A pesar de la decepción personal, no bajé los brazos. A base de trabajo, creo que todo lo que aquel día perdí, se me ha devuelto. Es decir, no me puedo quejar puesto que, desde entonces, no me faltan fechas.
– Cambiando de tema ¿Cómo ves la escena la isla?
Si te digo la verdad, me gustaría que la gente joven tuviera más oportunidades. En ocasiones, parece que, en los grandes eventos, siempre pinchan los mismos (risas). Sobre todo en invierno, porque en verano hay más oferta.
Otra cosa que no me gusta es que, a veces, el mismo tema suena cuatro o cinco veces en la misma noche. Ahora, con la cantidad de música que tenemos al alcance, eso es imperdonable.

– Por último, ¿Qué consejo le darías a alguien que quiera aprender a pinchar?
Lo primero que le diría es que escuche mucha música y de diferentes estilos. Y que, cuando pinche, lo haga con la cabeza levantada. Es muy importante saber leer la pista y conectar con ella.
También le diría que no sea egoísta, sobre todo si pincha durante las primeras horas. Es importante que el artista que pinche detrás pueda entrar a gusto.
Y por último, que si se lo puede permitir, se compre unos platos. Más que un gasto, que se lo tome como una inversión. Estoy seguro de que no se arrepentirá.
FAST CHECK
- Un deejay: Valerio Latina
- Un productor: Le Gonza
- Un tema: “Yesterday Doesn’t Matter” de Art No Logia
- Un estilo que no sea electrónica: salsa o hip hop
- Un club: After Caposile (Venecia, Italia)
- Un festival: Kappa FuturFestival (Italia)
- Una comida: cualquiera de mi madre
- Una bebida: Seven Up Zero
- Una película: “La milla verde” (Frank Darabont, 1999)
- Una serie: “Cómo conocí a vuestra madre”
- Un lugar para perderse: la serra de Tramuntana



