Lo primero es darte la enhorabuena por el MEM Award a mejor deejay ‘hard techno’ de 2025…
Muchas gracias. La verdad es que fue una pasada poder recibir el premio frente a toda la escena y de manos de Mike Mauri y Elena (LPM), con la que empecé en este mundo y le tengo un aprecio especial. Y hacerlo rodeada de los míos. Para mí, la amistad lo es todo. Y en el mundo de la electrónica, tiene que ser sinónimo de apoyo y respeto, algo que realmente hemos percibido todos los presentes en las dos primeras galas.
Desde aquí, daros la enhorabuena por la organización -os habéis puesto el listón alto para el próximo año- y dar las gracias, de todo corazón, a todos los que me votaron. Fue un momento que recordaré toda mi vida.
Por cierto ¿De dónde viene tu nombre artístico?
Yo me llamo Ignacia, pero así solo me llama el médico (risas). Además de la música, otra de mis aficiones es el Anime. Por eso, elegí el nombre de ‘Nekita’, que quiere decir «mujer gato», en término japonés. Y es que también soy una gran amante de los animales. De hecho, si no me hubiera dedicado a pinchar quizás sería veterinaria… aunque no creo que pudiera verlos sufrir porque empatizo mucho con ellos (risas).

¿Cómo nació tu relación con la música?
A mí, desde pequeñita, siempre me ha gustado la música. Con la electrónica, todo empezó en Binissalem, donde me crie y viví hasta mudarme a Inca. Allí, comencé a salir, bien jovencita, por sus tardeos y verbenas.
Recuerdo que siempre terminábamos en ‘Sa Mostra’, donde recuerdo ver pinchar, por ejemplo, a Guri. Evidentemente, yo iba con gente más mayor, puesto que, por entonces, debía de tener unos 13 años (risas).
Todo cambió al cumplir la mayoría de edad, cuando ya pude entrar a los clubs sin problemas (risas) y descubrí el ‘techno’. Hasta ese momento, escuchaba mucho ‘house’.
¿Y cuándo empezaste a pinchar?
Pues fue durante la época de la pandemia con mi amigo Tolo. Me acuerdo de que, por su cumpleaños, le regalamos una mesa de mezclas y, poco después, organizamos nuestra primera fiesta entre amigos. Luego vinieron muchas otras, con sus correspondientes ‘afters’ (risas).
Desde el principio, aposté por pinchar ‘techno’, rollo el de Amelie Lens o el de Charlotte de Witte. Más tarde, descubrí otros artistas de ‘hard techno’. En aquel momento, supe que ese era mi estilo.
¿Recuerdas tu primer bolo?
Por supuesto (risas). Fue una fiesta conjunta entre las promotoras ‘Infern’ y ‘Área 23’, que tuvo lugar en el sótano de la finca de mi amigo y deejay ‘Dimoni’ por Navidad. Después, hicimos otras dos. Nos currábamos mucho la decoración, con láseres y maniquís. No te puedes imaginar la que liamos (risas).
Poco después, llegó la noche en La Roca, quienes fueron los primeros en apostar por nuestros colectivos, a pesar de que no eran conocidos y nosotros gente muy joven. Allí, nació la semilla del ‘hard techno’ que ahora triunfa por toda la isla. Quién nos los iba a decir al principio, cuando éramos cuatro gatos (risas).


¿A qué velocidad sueles pinchar?
Mis sesiones oscilan entre los 155 y los 150 bpms. Eso sí, no tengo ningún problema en adaptarme, como hice recientemente en el ‘Over Club’ –donde pinche otro estilo que me encanta, el ‘hard house’- o de desarrollar una sesión larga con diferentes velocidades, como pude llevar a cabo en mi ‘All Night Long’ con Push Gathering en el ‘Selva Club’.
¿Ha sido, de momento, la del Selva la fiesta de tu vida?
Sin duda. Vino hasta mi madre y mis hermanas a verme (risas). Además, fue todo un reto, puesto que hasta entonces nunca había pinchado tanto tiempo sola sin parar.
A pesar de ser joven, llevo muchos años saliendo de fiesta. Por ello, mis sesiones siempre van enfocadas a la pista. Y es que, no hace tanto, yo estaba con ellos bailando en ella.
Me encantan las vocales y los “ruiditos”, pero todo depende del momento, la hora y sobre todo, de cómo perciba las “vibras” del público.
¿Veremos a la Nekita productora?
De momento, es algo que tengo pendiente. Para serte sincera, cuando enciendo el ordenador no puedo evitar ponerme a jugar al ‘Minecraft’ (risas). Pero bueno, soy plenamente consciente de que si quiero salir a pinchar al extranjero tengo que producir.
Ahora estoy tratando de disfrutar el camino y de ser lo más profesional posible. Todavía soy muy joven y me queda muchísimo por aprender. Por ejemplo, en ocasiones, peco un poco de inseguridad y me autoboicoteo, pero al final soy una inconsciente y me atrevo a todo (risas).
Imagino que tendrás alguna anécdota que contar…
En uno de mis primeros bolos, el pen no me funcionó. Así que ya te puedes imaginar mi frustración. Al final, pude pinchar porque un amigo, C.O.A.V, me prestó el suyo. Pero claro, no fue lo mismo. Sobre todo, si tenemos en cuenta que yo soy muy selectiva con mi música y que, evidentemente, no conocía toda la suya. Desde entonces, te aseguro que siempre llevo más de uno (risas).
Por último, ¿Qué consejo le darías a alguien que quiera aprender a pinchar?
Que lo haga porque lo siente. En mi opinión, este trabajo es vocacional. Va mucho más allá de los aplausos y de la fama. Además, creo que todo lo que está hecho con amor siempre sale bien.
FAST CHECK
- Un deejay: Gost’em
- Un productor: Acid Mike
- Un tema: “Sadness Is Rebellion” de Lebanon Hanover
- Un estilo que no sea electrónica: post-punk
- Un club: Warehouse
- Un festival: Aquasella
- Una comida: las lentejas de mi madre
- Una bebida: Jägermeister
- Una película: ‘Cisne negro’ (Darren Aronofsky, 2010)
- Una serie: ‘American Horror Story’
- Un lugar para perderse: mi mundo de ‘Minecraft’



