Enrique Bunbury no da tregua. Apenas un mes antes de que De un siglo anterior llegue a las tiendas, publica su cuarto adelanto consecutivo, activa el Nuevas Mutaciones Tour 2026 con fechas cerradas en España y confirma lo que muchos ya intuían: que esta vuelta al ruedo no tiene nada de campaña rutinaria.
‘La próxima vez no habrá próxima vez’ es el nombre del nuevo single, publicado el 12 de marzo, y su solo título opera como una declaración de intenciones —urgencia, peso de lo irreversible, la retórica del último tren que caracteriza buena parte de la escritura del zaragozano. La canción fue grabada en El Desierto Casa/Estudio, en México, el mismo espacio donde tomó forma gran parte del disco previsto para el 17 de abril, y reúne a un puñado de músicos hispanoamericanos: el guitarrista chileno Sebastián Aracena, el contrabajista mexicano Luri Molina, Johnny Molina en percusiones, Jorge Rebenaque en teclados y Ramón Gacías en batería. La producción es de Bunbury en colaboración con el propio Gacías. Geografía dispersa, sonido de cámara.
UN VIDEOCLIP EN LOS ÁNGELES Y UN DIRECTOR CON CRITERIO
El lanzamiento del single llega con su correspondiente videoclip, rodado en Los Ángeles bajo la dirección del cineasta Eric Boadella. No es un clip promocional de relleno: Bunbury mantiene desde hace años una exigencia visual que pocos artistas de su generación sostienen con la misma consistencia, y el hecho de cruzar el Atlántico para filmar en California apunta a un tratamiento visual que complementa, en lugar de ilustrar sin más, el material sonoro.
Los adelantos previos —’La Voz’, ‘Un brindis al sol’ y el single con el que arrancó la campaña en febrero— ya perfilaban un Bunbury que mezcla la austeridad instrumental con una densidad lírica más oscura que la de trabajos anteriores. ‘La próxima vez no habrá próxima vez’ refuerza esa dirección.
LA GIRA QUE YA AGOTA ENTRADAS: FECHAS Y MÚSICOS
Simultáneamente al lanzamiento del single, Bunbury ha dado a conocer el plantel completo de músicos del Nuevas Mutaciones Tour 2026, una formación que funde dos universos de su trayectoria en directo: El Huracán Ambulante y Los Santos Inocentes. La banda está compuesta por Robert Castellanos al bajo, Ana Belén Estaje al violín, Ramón Gacías a la batería, Javier García-Vega con trombón y guitarra española, Luismi Huracán en percusiones, Jordi Mena a las guitarras, José Miguel Pérez Sagaste —músico histórico de Joaquín Sabina— con saxo y acordeón, Jorge Rebenaque al piano y Hammond, y Álvaro Suite a la guitarra. Una orquesta amplia, versátil, diseñada para sostener la escala de los recintos que el tour requiere.
Y esa escala es considerable. La gira ya ha colgado el cartel de entradas agotadas en varias ciudades americanas —Puebla, Ciudad de México, Guadalajara— y en Zaragoza, donde Bunbury sigue siendo algo más que un artista de catálogo. Las fechas confirmadas en España son tres: 4 de diciembre en el Movistar Arena de Madrid, 7 de diciembre en el Roig Arena de Valencia y 12 de diciembre en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza. Recintos de gran formato. Apuesta sin red.
La presión sobre las entradas, un indicador difícil de ignorar
Que una gira anunciada meses antes de la publicación del disco —y con un artista que no estrenaba material nuevo desde Cuentas Pendientes, en 2025— genere este nivel de demanda no es un accidente. Bunbury lleva décadas construyendo una fidelidad que no depende de ciclos algorítmicos ni de presencia en listas de streaming. Su audiencia funciona por otro mecanismo: la anticipación sostenida, cultivada con adelantos que se espacian, con anuncios que no saturan y con un historial en directo que los seguidores saben que no admite mediocridades.
El Nuevas Mutaciones Tour llega, además, en un momento en que el mercado español de conciertos de gran formato registra una tensión de oferta y demanda que no tiene precedentes recientes. La combinación de un disco nuevo en abril y una gira de diciembre construye un calendario de activación que maximiza la ventana comercial sin agotar al público.





