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a joya de la corona de Bosnia es el Stari Most (Puente Viejo), más conocido como Puente de Mostar. Durante décadas (o siglos) existió en su emplazamiento actual un puente de madera que dio nombre a la ciudad, pero que fue substituido por el actual de piedra en 1566. El puente, cruza el río Neretva uniendo las dos partes de la ciudad. Tiene una altura de 29m y en su época fue una de las mayores construcciones de este tipo en Occidente. Fue obra de Mimar Hajruddin siguiendo diseños de su maestro, el famoso Mimar Sinan, arquitecto de muchas de las grandes mezquitas de Estambul.

Aquella joya islámica se mantuvo en pie durante 427 años, hasta que el 9 de noviembre de 1993 fue deliberadamente destruido por las fuerzas militares croatas en el marco de la Guerra de los Balcanes. Finalizado el conflicto bélico, un comité internacional dirigido por la UNESCO se encargó de la reconstrucción del puente, la cual se llevó a cabo siguiendo el diseño original y usando muchos de los materiales y técnicas que se habían empleado en el s.XVI. El nuevo puente se inauguró en julio de 2004 y un año después fue declarado Patrimonio de la Humanidad junto con el resto del casco histórico de Mostar.

Centro histórico de Mostar

El área que rodea al puente (el casco antiguo de Mostar) también fue incluida en la lista del Patrimonio Mundial. Esta zona, paradigma durante siglos de la convivencia pacífica entre diferentes comunidades (musulmanes, judíos, católicos y ortodoxos), alberga una variopinta muestra de estilos arquitectónicos, entre los que sobresalen las “casas turcas” construidas en el periodo otomano, solo es necesario darse una vuelta por sus calles empedradas y curiosear entre los cafés, las tiendas de artesanías y los puestos de souvenirs, para comprobar que aún se respira cierto aroma turco en el ambiente.

Mezquitas

La región de Herzegovina está repleta de mezquitas. En Mostar destacan dos por encima de todas. Quizá la más bella e importante es la Mezquita Karadjoz-Bey, construida originalmente por el célebre Mimar Sinan en 1557. Como tantos otros edificios del país, tuvo que ser reconstruida casi por completo tras la guerra yugoslava. En todo caso, su magnífica cúpula y su altísimo minarete, así como su bello interior, la convierten en una visita imprescindible. Algo más pequeña es la Mezquita Koski Mehmed Pasha, ubicada muy cerca del puente y cuya construcción original se remontaba a 1618.

Cicatrices de guerra

Mostar fue duramente castigada durante la Guerra de los Balcanes. Un horror que dejó huellas imborrables y que aún es visible en buena parte de sus edificios. Pese que a muchos fueron reconstruidos, derrumbados o remodelados, no son pocos los que se mantienen en ruinas o conservan grandes “cicatrices”. Muchos de ellos permanecen en ese estado a propósito, para recordarles a las nuevas generaciones lo que sucedió y lo que no debería volverse a repetir, como es el caso de la llamada Sniper Tower (usada por francotiradores de ambos bandos) o el Hotel Neretva (o Palacio de Tito).

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