El príncipe georgiano Zourab Tchokotoua fue quien presentó a Juan Carlos I y Marta Gayá, durante un veraneo de la Familia Real en Mallorca a principios de los años 80. El monarca quedó deslumbrado por la mallorquina, hija de una familia acomodada de la isla, cuyos padres fueron propietarios del hotel Villamil de Paguera (Calviá).

Tras el estupor generado por la supuesta donación de 65 millones a Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, ‘Okdiario’ publicó que el rey Juan Carlos habría hecho lo propio con Marta Gayá, en este caso dos entregas de un millón en los años 2011 y 2012, respectivamente. Un escándalo que se está investigando desde Suiza, mientras que aquí, en España, Anticorrupción también ha solicitado al mencionado país información sobre sus finanzas.

La amistad entre el rey y Gayá (Palma de Mallorca, 1971) saltó a los medios en la década de los noventa después de años de rumores. El 31 de agosto de 1992 una portada de Época firmada por el periodista Juan Luis Galiacho puso finalmente blanco sobre negro a la misteriosa amiga del rey. La portada cambió sus hábitos. Lo que hasta enconces conocían uno o dos de sus íntimos pasó a ser de dominio público. Gayá se esfumó. Empezó a viajar por el mundo, aunque mantuvo su finca en Mallorca, su piso en el paseo marítimo de Palma y otro en Madrid.

En la isla, la ultima vez que pudimos verla fue en la fiesta del 140 aniversario de Relojería Alemana, donde pudo disfrutar de una charla distendida con amigos.

 

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