Manu Sánchez: “Espero pinchar durante toda mi vida”

Nacido hace 36 años en un pequeño pueblo de Badajoz, Manu Sánchez llegó a nuestra isla a los pocos meses de vida sin saber que, con el paso del tiempo, se iba a convertir en una de sus principales referencias en la escena electrónica. La suya es la historia de un niño que se convirtió en adulto detrás de unos platos mientras iba cumpliendo sueños a base de lucha y sacrificio. ‘Alma matter’ de Danzú y Origen Fest, artífice de que ElRow venga a Mallorca y director artístico de Social Club, hemos charlado con él para conocer más sobre sus facetas como deejay y promotor.

¿Cómo y cuándo empezaste a pinchar?

Empecé a los 15 años en Zurbarán, un pueblecito extremeño de unos 800 habitantes en el que nací. Allí pasaba los veranos con mi abuela ya que mis padres se quedaban a trabajar en la isla. 

Había un grupo de chicos, unos diez años más mayores que yo, que pinchaban. Tenían hasta un pequeño club, para unas 30 personas, y una mente muy inquieta. Me acuerdo qué siempre iban a la ciudad a comprar vinilos. 

Mientras los otros chavales del pueblo iban a jugar, yo iba allí por las tardes y me sentaba en un banco para observar. Un buen día, hicieron una fiesta y me invitaron. Y allí que fui, a pesar de sólo tener 15 años. Me llamó mucho la atención de cómo el deejay hacía bailar a la gente. Cómo los “controlaba”. Entonces, me di cuenta qué quería experimentar esa sensación. 

A mí siempre me había gustado la música. Probablemente, por culpa de mi padre que llevaba en el coche cintas de ‘mákina’ y recopilatorios de ‘Scorpia’ (risas). 

Más tarde, cuando acabé mis estudios de la ESO, busqué un trabajo para poder comprarme un equipo. No obstante, mis primeros platos fueron unos Geminis que me regaló mi padre. Tan solo me duraron unos seis meses. Y es que mi primer sueldo como botones fue para comprarme unos Technics de segunda mano y un mezclador. Tenía 17 años.

Recuerdo que cada sábado, a las ocho de la mañana, cogía un bus desde Porto Cristo para venir a comprar discos a Juan Campos. 

Luego, me compré el Final Scratch tras vérselo a John Acquaviva en Ses Tres Germanes. Seguramente, fui uno de los primeros en España en tenerlo ya que me lo mandaron desde Estados Unidos. Estuve meses sin poder usarlo ya que no tenía ni sabía lo que era Linux.

¿Recuerdas dónde fue tu primer bolo?

Por supuesto que me acuerdo. Fue en Zurbarán, en el club que tenían los chicos del pueblo. Concretamente, en una Nochevieja. Era la época del tribal de Chus y Ceballos. 

Pinché de 06 a 07 horas y no lo olvidaré nunca. Y es que tenía a un amigo, reventado, durmiendo en un banco mientras una mujer limpiaba. O sea, que éramos tres en toda la sala. Pero bueno, yo puse mis discos. Tengo hasta fotos de aquel día (risas). 

Después, comencé a pinchar en cumpleaños. Yo era el pequeño del grupo y por entonces, en Porto Cristo no había mucha gente que pinchara. Un día, mi primo -que se juntaba con gente más mayor- me consiguió un bolo en el Golf, un garito que estaba en Es Carreró. 

En 2006, mi amigo Jordà me invitó a pinchar en s’Oliba. Era la primera vez que actuaba para tanta gente. Al acabar, que me tocó cerrar, el dueño (Gallego) se me acercó y me dio la enhorabuena. Unos días más tarde me reuní con él para montar una fiesta, mi primera como promotor. Trajimos a D’Wachman como invitado pero no funcionó. Fue duro ya que la sala corría con todos los gastos. 

Más tarde, le dije a Gallego que quería hacer allí mi fiesta de cumpleaños. Tan solo me puso una condición: ahora yo tenía que cubrir los costes. Y reventamos. En la siguiente, ya pusimos el dinero a medias. Por cierto, desde ese día hasta hoy sigue siendo mi socio. 

Supongo que aquellos chicos de tu pueblo ahora deben de alucinar contigo… 

La verdad es que sí (risas). Recibo a menudo mensajes muy cariñosos de su parte. Y es que yo era el niñato que me ponía detrás de la cabina por si me dejaban poner algún disco. 

Entrevista Manu Sanchez 7

¿Quiénes han sido o son tus influencias?

Pues la verdad es que siempre he pinchado lo que he sentido. Es decir, hay épocas en las que me apetece, por ejemplo, poner mucho más techno. Nunca he tenido una mente tan cerrada para encasillarme en un solo estilo. 

Me gusta mucho a Laurent Garnier porque es capaz de poner de todo. Lo he visto pinchando house, techno e incluso drum and bass. Tiene un abanico muy amplío que me encanta. 

Por otra parte, admiro mucho a mis padres y al resto de mi familia. Por cómo son y cómo se comportan. Creo que en esta sociedad hace falta más educación. Como promotor, para mí es muy importante que el deejay invitado sepa comportarse. 

¿Con que estilo te sientes más cómodo?

Obviamente, depende de la hora y del club. Por ejemplo, ahora en el Social pincho mucho house y me lo paso bomba. 

Pero bueno… Creo que me siento más libre con el techno, siempre con mucho groove y matices de house. Es decir, que no sea oscuro pero sí muy dinámico. 

¿Cuánto tiempo dedicas a la búsqueda de nueva música?

Para serte sincero, ahora dedico muy poco tiempo. Entre tres y cuatro cada semana… y muchas veces para no encontrar ni un solo tema. 

Venimos de una generación la que había muy buena música. Los productores dedicaban meses a sus temas y pinchaban alrededor del mundo gracias a ellos. Desde luego, invertían muchas horas en el estudio. 

Ahora cualquiera produce música. Hay mucho contenido pero escaso filtro. Y eso, afecta a la calidad del producto. 

¿Eres más de día o más de noche?

Yo soy más de noche. Me gusta más el rollo club porque es más intenso. Y si es posible, con techo bajo, buen sonido y para unas 400 o 500 personas. Por eso, para mí el Social es el club perfecto. Me gusta tener a la gente cerca. 

Con tantos años detrás de los platos, imagino que tendrás muchas anécdotas… 

Muchísimas. Una de mis favoritas es con Paul Kalkbrenner, al que trajimos por primera vez, aunque ahora parezca increíble, para un cierre de temporada en s’Oliba. Por entonces, para convencer a los artistas les ofrecíamos un pack que incluía tres noches de hotel en la isla. Además, me los llevaba a la playa. Y ya sabes que a ellos, esto les vuelve locos. 

Resulta que cuando vino Paul coincidió con un partido entre el Real Madrid y el FC Barcelona. Y él, es muy futbolero. Total, que acabamos viendo juntos el partido mientras comíamos unas croquetas congeladas en un bar que estaba al lado del club.

Años más tarde, fui a pinchar al festival Dreambeach de Almería. Estando en la zona de camerinos con Raúl Pacheco y su mujer, Paul me vio y se acercó para saludarme. Fue muy amable y simpático. Habían pasado unos diez años pero todavía se acordaba de aquella noche en s’Oliba Club. Me quedé alucinado. De hecho, nos hicimos una foto que ahora tengo enmarcada. Por ello, estoy muy ilusionado que este año venga en julio al Origen Fest.   

Por cierto, ¿cuál ha sido la fiesta de tu vida?

Quizá te sorprenda pero como deejay, en Mallorca, el sitio que más me ha impresionado y en el que mejor me lo he pasado ha sido el Rock N’ Rostoll. Sobre todo la primera vez ya que venía de un verano en el que había pinchado en Aquasella, Mallorca Live Festival, Fabrik Madrid, Pachá Barcelona… Fue una pasada pinchar encima de aquel carro que usan como cabina. 

Fuera de la isla me quedaría con el Dreambeach, en Almería. Pinché en una carpa que abrió a las 22.00 horas con Raúl Pacheco. En la de al lado, estaba Sven Väth. A nosotros nos tocaba abrir, así que no había nadie. Pero poco a poco, empezó a entrar gente. Algunos con banderas de Extremadura y de Baleares. Eran colegas o conocidos. Al cabo del rato, el recinto estaba lleno gracias al ambiente que ellos habían generado. Jamás lo olvidaré. 

Como promotor, todavía está por venir. Siempre estoy buscando nuevos retos en este aspecto. Pero si tuviera que elegir una me quedaría con alguna de las primeras en s’Oliba o en el Nocturn porque, sin ellas, no me habría formado para llegar a montar eventos como los actuales. 

Por curiosidad… ¿Llevas la cuenta de las fiestas que has hecho o de los artistas que has traído a la isla?

Guardo los flyers de las fiestas en papel. Sobre el número de artistas, he perdido la cuenta aunque calculo que a lo largo de estos 17 años habrán sido más de 200. 

Además de deejay y promotor, también tuviste tu periodo como productor…. 

El tema de producir siempre ha sido una cuenta pendiente para mí, igual que hablar inglés con fluidez (risas). Pero yo es que soy discjockey. Por eso, siempre he empleado mi tiempo libre en buscar música o practicar mezclas. 

Antes de la pandemia, saqué algunos temas con un sonido fresco que gustó. Fue un año muy bueno ya que me salieron muchos bolos, pero me llegué a saturar porque el tema de producir empezó a convertirse en una obligación. Cuando las cosas no salían me frustraba. Además, me quitaba tiempo para organizar unos eventos que cada vez eran más grandes. 

Cuando llegó el Covid, recuperé el tiempo perdido haciendo música con mi “hermano” Raúl (Pacheco). Hicimos muchos cursos y saque algunos temas en sellos como el de Elrow.

Ahora, con el ritmo de eventos que llevamos, me resulta imposible dedicar tiempo ya que tengo mujer y dos peques: Manu y Carla, de 3 años y 6 meses, respectivamente. Ellos son mis tres pilares.   

Acabas de hacer referencia al Covid. El confinamiento llegó en marzo, cuando teníais toda la programación estival cerrada…

Efectivamente. La pandemia nos pilló antes de empezar la temporada, cuando todos los gastos ya estaban pagados por adelantado. Fueron unos meses muy complicados que han acabado con muchas empresas y promotoras. 

Por otro lado, déjame comentarte que durante la pandemia no paraban de llamarnos para hacer cosas privadas. Desde el principio, tuvimos muy claro que no íbamos a aceptar ya que no era bueno para la industria. 

Tampoco podíamos hacerlo moralmente al estar todos los clubes cerrados. Yo no puedo ir a una manifestación para protestar por las faltas de ayudas y luego el fin de semana siguiente montar una fiesta privada en un chalet. 

Hablando de fiestas privadas… ¿Qué opinión te merecen ahora que no hay restricciones sanitarias?

Es una pregunta difícil de responder ya que antes de dedicarme profesionalmente a esto, yo también hice fiestas privadas. Así que sería muy hipócrita por mi parte si demandara sanciones. 

No estoy en contra de que si es, por ejemplo, tu cumpleaños hagas una fiesta privada para 100, 200 o 300 personas. Además, este tipo de eventos va a haberlos siempre. Pero no son mi competencia. Yo no puedo luchar con un tío que hace una fiesta de día, con piscina o sin limitador.

En la pandemia, este tipo de fiestas han hecho mucho daño a nuestra industria. Por ello, la música electrónica y los deejays no dejamos de ser señalados en los medios como lo peor de lo peor. De lo que yo me quejo, es de esto.  

¿Hasta cuándo te ves pinchando?

No lo sé… y mira que me lo han preguntado muchas veces. Creo que pincharé toda mi vida aunque sea en mi garito. Ya tuvimos una experiencia, que casi nadie sabe, en la Sala Fònica durante dos o tres temporadas. Fue justo antes de la pandemia. Era muy complicado ya que el pueblo (Muro) estaba creciendo hacia el polígono y ocasionaba molestias vecinales. Pero bueno, aprendimos mucho. 

Ten en cuenta que llevo viviendo de la noche desde los 20 años. Empecé mi carrera como deejay y promotor con tan solo 100 euros en el banco. No soy una persona derrochadora ni tampoco tengo vicios.  

En un momento dado, compré junto a mi socio una furgoneta y un potente equipo. Durante muchos veranos, mi rutina empezaba el viernes pinchando en Porto Cristo. Cuando acababa, me iba a montar a algún pueblo el escenario de la fiesta del sábado por la noche. Dormía en el interior de la ‘furgo’, ya que tenía que pinchar. Luego, desmontaba y me iba dormir a casa unas cuantas horas pues los domingos estaba en Riu (Palace). Así fue durante mucho tiempo. Nuestro equipo era barato y los ayuntamientos no dejaban de llamarnos. 

También iba bien para cumpleaños o fiestas privadas, donde tenían un dos por uno: equipo y Manu Sánchez pinchando. Esta época me ayudó a hacer muchos contactos. No me arrepiento en absoluto. 

Por último, ¿qué consejos darías a alguien que está empezando?

Lo más importante tiene que ser siempre la música, sobre todo cuando arrancas. Tiene que ser lo principal. También que nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer, excepto la Ley (risas). Y por último, si algún día llegas a algo, acuérdate de dónde vienes.  

FAST CHECK 

  • Un deejay: Laurent Garnier
  • Un productor: Paul Kalkbrenner o Jan Blomqvist
  • Un tema: ‘You dont know me’ de Armand Van Helden
  • Un estilo que no sea electrónica: Pop
  • Un club: Social Club 
  • Un festival: Dreambeach (Almería)
  • Una comida: la japonesa
  • Una bebida: agua
  • Una película: ‘Lobezno’
  • Una serie: ‘Dragon Ball’ o ‘The Simpsons’
  • Un lugar para perderse: Formentera

Y tú, ¿Qué opinas?

Licenciado en periodismo, y con experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Mallorquinista de cuna y de tercera generación. Apasionado de la música (en especial la electrónica), del cine, de la historia, del deporte (sobre todo del wrestling, la lucha libre americana) y de todo lo que tiene que ver con el misterio.

Foto-Periodista especializado en politica, cultura y tendencias. Director de todo esto ( lasiestamagazine.com ). Vivo cerca del paraíso, escribo bajo la mirada de un objetivo, juego cabalgando sobre la luz, viajo para nutrirme de colores y siempre con poco equipaje.

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