Las vacaciones y el verano son para disfrutarlas sin preocupaciones. Aunque, también es momento para cuidarse y compensar algunos excesos.

En verano disponemos más tiempo para nosotros y para disfrutarlo. Por tanto, invertirlo en horas en la cocina no es una opción, pero, el fast food tampoco es la solución, te contamos algunos consejos para preparar ensaladas más ligeras y sencillas para compensar estos pequeños excesos veraniegos.

LEGUMBRES, TUS ALIADAS

Disfrutar las vacaciones a tiempo completo en verano es también intentar dedicar menos tiempo a tareas como la cocina. La idea de cuidarnos no hay que abandonarla y para ello, las ensaladas son una solución rápida y, con algunos tips, deliciosas.

Una base para nuestras preparaciones que podemos hacer en menos de cinco minutos son las ensaladas de legumbres. ¡No hace falta ni hervirlas! Simplemente, escoger entre la gama de legumbres en conserva como lentejas, garbanzos o alubias. Y sobre ellas, podemos usar toppings con verduras de temporada como el tomate o el pepino, algo de proteínas con pollo a la plancha o atún en conserva y un toque crunchy con frutos secos. 

Y, ¿cómo aliño la ensalada? Aceite, vinagre y sal o, mejor, podemos elaborar un dressing a la altura de lo que merecemos. 

Una opción rápida y sencilla es usar yogur griego como base de nuestra salsa. En un bol añadimos el yogur, jugo de un zumo de limón, un diente de ajo, pimienta negra y sal. Es una salsa tan versátil que será la guinda perfecta de cualquiera de las ensaladas. Además, es una salsa ligera y sin lactosa.

Ensalada de espinacas, naranja con nueces y champiñones Portobello

CREMAS FRÍAS MUY SABROSAS

Además del formato ensaladas, podemos sacar partido a las cremas en su versión fría. Por ejemplo, una opción de temporada y refrescante para soportar las altas temperaturas sería una crema de pepino, yogur y menta.

Para ello, solo necesitamos pelar y trocear dos pepinos en una batidora. Posteriormente, añadimos yogur, un diente de ajo, media cebolleta picada, sal, vinagre, pimienta negra y menta. Trituramos todos los ingredientes hasta conseguir una textura fina. Si el resultado es muy espeso, puede añadirse agua. Dejamos reposar la crema en la nevera y servimos muy fría.

Y tú, ¿Qué opinas?