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La Ruta del Bakalao o cuando la música electrónica fue demonizada

Aprovechando el éxito de la serie estrenada en la plataforma Atresplayer Medium, Zulos Club Radio Show se adentrará este martes 29 de noviembre en la Ruta del Bakalao a través de un viaje a la Valencia de los ochenta y de los noventa. La cita, a partir de las 21:00 horas, en Who Electronic Radio (90.5 FM).

Durante la década de los ochenta y la primera mitad de los noventa, miles de jóvenes acudían cada fin de semana a las discotecas del área metropolitana de Valencia, sobre todo en la carretera de El Saler, donde estaban rodeadas por los arrozales de la Albufera. Un movimiento ‘clubbing’ sin precedentes que consistía en recorrer una ruta, sin descanso, de sala en sala. Entre ellas, destacaban ACTV, Barraca, Chocolate, Dreams Village, Espiral, NOD, Puzzle y Spook Factory. Evidentemente, en aquella época, no existían las actuales limitaciones horarias. Es decir, un@ podía bailar sin parar durante días, sin importarle el reloj. Fue la respuesta a años de represión por la dictadura franquista. Una auténtica libertad que era palpable hasta en el estilismo.

Los ‘clubbers’, por entonces conocidos como ruteros, cañeros o festeros, tenían la opción de empezar la fiesta el jueves y prolongarla hasta el lunes por la mañana. Era la Ruta Destroy, posteriormente conocida mediáticamente como Ruta del Balakao. En su esplendor, llegó a congregar a más de 30.000 personas y dar trabajo a más de 5.000.  Incluso, se formó una asociación que luchó para conseguir un estatuto especial con el objetivo de formar la primera zona de discotecas diurnas en toda España.

La explosión del movimiento tuvo lugar a partir de 1987, cuando Valencia empezó a llamar la atención de la juventud española por sus horarios interminables en lo que ahora llamamos ocio nocturno. Los propietarios de los locales aprovechaban que la ley de la época era para las salas de baile, ya que todavía no existía la regulación para las discotecas. Así, podían abrir a la que hora que consideraran oportuno siempre que hubieran pasado dos horas después de su cierre. Evidentemente, mucha gente se quedaba dentro… aunque no hubiera ni luz ni tampoco música.

La banda sonora estaba compuesta por música ‘mákina’, un nuevo sonido, dos veces más rápido que el latido del corazón, que nació a partir de la introducción del hard techno y hard trance procedente de Alemania. Como no había limitadores, el sonido podía llegar a alcanzar picos de hasta 130 decibelios. Aquello ocasionó problemas de sordera a muchos de los deejays.  

Una de las rutas más conocidas fue la siguiente:

JUEVES NOCHE: Acción y/o Metropolis
VIERNES NOCHE: Spook Factory, KU-Manises, Heaven, The Face y/o El Torero
SÁBADO MAÑANA: ACTV y/o Spook Factory (sigue de la noche del viernes)
SÁBADO TARDE: Espiral y/o ACTV (sigue de por la mañana)
SÁBADO NOCHE: Barraca, Chocolate, Ku-Manises. The Face, Spook Factory, Puzzle, ACTV (sigue de por la mañana) y/o Espiral (sigue de por la tarde)
DOMINGO MAÑANA: ATCV (sigue del sábado por la mañana), Spook Factory, Puzzle y The Face (siguen del sábado por la noche), NOD, El Templo y/o Heaven
DOMINGO TARDE: ACTV (sigue del sábado por la mañana), NOD (sigue de por la mañana), Barraca y/o Villa Adelina
DOMINGO NOCHE: Barraca (sigue de por la tarde), ACTV (sigue del sábado por la mañana), The Face y/o Puzzle
LUNES MAÑANA: ACTV (sigue del sábado por la mañana), Zona y/o NOD

MÍTICAS SALAS

Una de las claves del éxito de La Ruta fue, sin duda, la variedad de escenarios. En Barraca, por ejemplo, destacaba su pista giratoria, un tiovivo y una piscina donde los presentes se bañaban sin perjuicios. La importancia de esta  sala fue tal que, en los primeros años, el sonido de Valencia era como conocido como ‘música barraquera’. Allí actuaron grupos como Happy Mondays o Soft Cell.

Chocolate estuvo dirigida musicalmente durante sus primeros años por Toni Vidal, un deejay que era más conocido como Toni ‘El Gitano’. Al contrario que la citada anteriormente, su apuesta fue por sonidos más oscuros. Como curiosidad, comentar que también se organizaban conciertos. Al principio, estos se programaban al salir la luz del sol, a las siete de la mañana. Algo totalmente inédito que servía de colofón a la velada.

En 1986, el popular personaje abrió Bravatta, un club que luego se llamó Don Julio y que hizo historia, ya con otra propiedad, como NOD. Por cierto, esta sala es la responsable de la cultura del parking, algo que dista mucho del actual botellón. No en vano, instalaban la cabina en el exterior del local para aprovechar el espacio. 

En verano, uno de los enclaves preferidos de los ruteros era Dream’s Village, a partir de 1992 conocida como The Face. Justo al lado, estaba el Spooky Factory. La sala, pionera en abrir con un amplio horario, consiguió gran notoriedad gracias a las sesiones de Fran Leaners. Los Bosé, Pedro Almodóvar, Francis Montesinos (que organizó fiestas en varias discotecas), Loquillo, Enrique Búnbury, Javier Bardem, Tino Casal y Antonio Banderas, entre otros, figuraban entre los rostros conocidos que visitaban la conocida como sala del murciélago.

Tampoco hay que olvidar a Espiral, una sala que en 1983 saltó a la fama, ni Puzzle, inaugurada tres años más tarde. Antes conocida como New Bunker, estaba situada a menos de dos kilómetros de Barraca. Y es que su propietario era su exresidente Carlos Simó.

Mención aparte merece ACTV. Se encontraba en la Malvarrosa, en un edificio del año 1918 en la misma arena de una playa que aún no disponía de paseo marítimo. Estaba situada en un llamativo edificio histórico conocido como Termas Victoria, de ahí el nombre: Actividades Culturales Termas Victoria.

Sus amaneceres frente al mar, prácticamente a pie de playa, se hicieron muy populares. ACTV, que programaba sesiones de hasta 72 horas, llegó a abrir durante una temporada los lunes por la tarde. Los domingos era el lugar de reunión de los trabajadores de la noche. Por cierto, Rafa Sánchez (cantante del grupo ‘La Unión’) era uno de los habituales.

Desde camisetas, gorras o recopilatorios, el merchadising de todas estas discotecas eran, y todavía son, sinónimos de grandes ventas.

COCHES DISCOTECA

En aquellos años,  muchos coches se transformaban en una pequeña discoteca con barra libre. Algunos de los participantes no escatimaban en invertir gran cantidad de dinero en grandes equipos de sonido, mientras la gente disfrutaba yendo a lo largo y ancho del aparcamiento. Incluso, los había que habilitaban un escenario para bailar colocando una especie de tablero sobre el techo del coche. Así, impedían que se hundiera.   

El ORIGEN DEL VOCABLO

Llegados a este punto, muchos os estaréis preguntando de donde procede el término ‘bakalao’. Según cuentan, todo surgió en la mítica tienda Zig Zag, la primera especializada para deejays en España. El vocablo surgió entre los clientes habituales para referirse a la música importada y de calidad.  Así lo contaba Carlos Segarra, vocalista de ‘Los Rebeldes’, en una entrevista: «En los años 80, el ‘bakalao’ eran los discos que se traían de importación bajo mano, los traían de ‘extranjis’ debajo del coche y les decían a los DJ ‘mira qué bakalao traigo'».

Para los curiosos, comentar que, a principios de los noventa, había más sellos discográficos en Valencia que en todo el territorio español. Un grupo llamado Double Vision se encargó de exportar, con gran éxito, el ritmo valenciano al resto de Europa con hits como ‘All Right’.

LA DROGA DEL AMOR

No se puede hablar de la movida discotequera valenciana sin hablar de una droga que era presenta como las píldoras del amor: el éxtasis.

Según datos recogidos del Ministerio del Interior, la compra-venta de éxtasis (MDMA) en España se aprecia ya en 1987 y 1988. Antes de esos años, circularon cápsulas que se vendían en algunas zonas, ciertos comprimidos de aparente valor psicodélico, y diversa denominación y contenido, como las que en la costa levantina se vendían como mescalina y que, analizadas por laboratorios especializados, suelen contener MDMA y otros congéneres o sucedáneos.

EL HIMNO DE CHIMO BAYO

En 1991, el deejay y productor valenciano Chimo Bayo publicó ‘Así me gusta a mí’, un disco que vendió un millón de ejemplares en 40 países. Además, se convirtió en un himno generacional con un estribillo conocido por todos. El “Esta sí, esta no” se popularizó con una versión que cambiaba las “s” por “x”. Por cierto, este fue el primer tema en entrar en el Libro Guiness de los Récords por estar presente en los recopilatorios navideños de todo el mundo.

EL CASO ALCÀSSER

A partir de 1992, la masificación hizo perder gran parte del encanto. En noviembre de ese año, un suceso conmocionaría a todo el país. Tres adolescentes –Toñi (de 14 años) y Desirée y Míriam, ambas de 15– desaparecieron en Picassent, una localidad cercana a su pueblo, Alcàsser. Las tres jóvenes iban a la Discoteca Coolor cuando fueron secuestradas, antes de ser violadas y asesinadas.

Durante los 75 días en los que estuvieron en paradero desconocido mientras toda España estaba en vilo, las televisiones privadas se volcaron con el caso. Mientras, el miedo de que sucediera algo parecido se instaló en La Ruta. Dicen que ya nunca nada fue lo mismo. En una entrevista en la revista Cinemanía, el DJ Luis Bonías aseguraba que las palabras malditas (Ruta del Bakalao) aparecieron a instancias del PP valenciano y su líder Eduardo Zaplana, deseoso de crear una alarma social que le ayudase a llegar a la Generalitat. «Para derribar al PSOE, tenían que encontrar un punto flaco, y el punto flaco lo encontraron en las discotecas», explicaba.  

Poco después, empezaron a llegar los reportajes que demonizaron a las discotecas y, de paso, también a la música electrónica. Documentales como ‘Hasta que el cuerpo aguante’ (Canal +, 1993) narrado por Carles Francino o la entrevista nada objetiva de un joven Arturo Pérez Reverte (sí, el padre literario del capitán Alastriste) en el programa ‘Código Uno’ de TVE1 a tres habituales de La Ruta, escandalizaron a una sociedad que durante años había preferido mirar hacia otra parte.

En el célebre fragmento que circula por Internet, el afamado escritor da paso a un reportaje previo a la entrevista invitando al espectador “a buscar a tu Maripili o a tu Manolito“, antes de agregar que se trata “de una ruta de alcohol, drogas y accidentes de tráfico a ritmo de bakalao”.

EL FIN DE UNA ERA

Entre 1994 y 1996 empezó un declive que supuso el fin. Los constantes controles policiales acabaron con el funcionamiento de algunas salas mientras las autoridades se engarban de limitar los horarios de apertura y cierre. La Ruta había muerto de éxito tras dejar como legado una época inolvidable para todos aquellos que tuvieron la suerte de disfrutarla. 

Han pasado los años, pero el espíritu sigue presente, como demuestra La Ruta Fest, un festival de música remember que tuvo lugar el pasado mes de agosto en localidad valenciana de Riba-roja de Túria con deejays de la época. El evento se germinó en paralelo a la nueva serie de Atresplayer Medium, cuyos episodios han tomado como escenario localidades del municipio. Entre ellos, la famosa discoteca ya cerrada NOD.

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