Fabrica mascarillas y geles desinfectantes para distribuir entre personal de hospitales y agentes públicos. Se está habilitando un centro de aislamiento en el Hospital de Bathalapalli, para acoger a todos los pacientes que lo necesiten.

La Fundación Vicente Ferrer ha volcado todos sus recursos materiales y humanos para prevenir y contener la expansión del coronavirus en Andhra Pradesh y Telangana, estados del sur de la India donde desarrolla su proyecto. Siempre en coordinación con las autoridades locales y estatales, la Fundación trabaja desde hace más de un mes para paliar el impacto potencial de la Covid-19 en un país altamente vulnerable por dos motivos fundamentales: la superpoblación, que hace complicado mantener la distancia social recomendada para evitar los contagios, y el alto índice de pobreza, directamente relacionada con una salud frágil.

Tras 50 años de trabajo en desarrollo integral en las zonas rurales de la India, la Fundación cuenta con, un equipo de más 2.500 personas y equipos expertos en sanidad, en distribución de alimentos, y  en atención  a  población vulnerable como son la infancia, las  persona con capacidades diferentes o las mujeres que sufren violencia de género. Anna Ferrer, Presidenta de la Fundación, ha manifestado que “estamos viviendo momentos difíciles, que sin duda afectarán, como todas las crisis, a los más vulnerables”. Por su parte,  Moncho Ferrer, director de Programas, ha anunciado que 

 “la organización está poniendo todos sus recursos humanos y materiales al servicio de la prevención y la asistencia a la población, en coordinación con el Gobierno y las autoridades locales de los estados en los que se desarrolla el proyecto”. 

Instalaciones al servicio de la pandemia

Los tres hospitales de la Fundación han cancelado las consultas, servicios externos y cirugías desde que el Gobierno de la India decretó el confinamiento el pasado 24 de marzo. “Esta decisión obedece a la necesidad de descongestionar los servicios sanitarios y afrontar las urgencias. La atención a embarazadas y los partos es lo único que se mantiene”, aclara el doctor Yadamala Balasubbaiah, director de la red hospitalaria de la Fundación Vicente Ferrer. Se están haciendo capacitaciones para el personal médico y personal de enfermería sobre el uso de los equipos de protección. Además la organización ha establecido un sistema de transporte propio para garantizar los desplazamientos del personal sanitario a los centros sanitarios desde sus hogares.

El decreto de confinamiento se realizó cuando la India registraba aún pocos casos. El país ha blindado la entrada de extranjeros para evitar contagios “importados” y vigila con intensidad que no se produzcan concentraciones y se respete la distancia social tan imprescindible para la prevención.  

El hospital de Bathalapalli está fabricando geles desinfectantes y en los talleres de artesanía, mujeres con discapacidad fabrican mascarillas con la ayuda de personal 

local, sus familias y voluntariado español en Anantapur. La prioridad es distribuirlas entre el personal de la Fundación que trabaja en terreno en acciones de sensibilización entre la población rural, en los hospitales para el personal sanitario y entre los miembros de la policía y otros empleados del gobierno  que velan por el cumplimiento de las restricciones de este confinamiento. En las dos primeras semanas se han fabricado más de 21.000 mascarillas y la producción no cesa.

Asimismo, el doctor Yadamala Balasubbaiah anunció que la Fundación, de manera coordinada con las autoridades locales está habilitando un pabellón de aislamiento en las instalaciones del Hospital de Bathalapalli para asistir a posibles personas contagiadas, adelantándose así a la posibilidad de que los hospitales públicos se vean desbordados. La Fundación también ha puesto a disposición infraestructuras ahora vacías como consecuencia del confinamiento, como escuelas u oficinas.

Distribución de alimentos

Actualmente la Fundación está distribuyendo más de 4.000 comidas cocinadas todos los días y también raciones secas y provisiones esenciales para los migrantes, los trabajadores asalariados que no tienen trabajo y las personas en situaciones vulnerables que enfrentan las consecuencias más severas de un bloqueo en medio de la pandemia Esta acción se lleva a cabo en asociación con el gobierno en diferentes regiones y pueblos donde la organización está trabajando

Es el caso de la ciudad de Anantapur, donde la Fundación distribuye comidas a más de 4.000 personas necesitadas dos veces al día a través de cuatro puntos de distribución en los barrios más vulnerables de la ciudad. El menú se basa en 460 gramos de arroz por persona. Sin embargo, solo en el distrito de Anantapur estima que ya existen alrededor de 10.000 personas que precisan alimentos. La organización ha entregado packs nutricionales al 50% de las familias con pacientes con VIH o tuberculosis, lo que garantiza una alimentación equilibrada en los próximos 3 meses. También ha distribuido packs nutricionales entre las familias de mujeres viudas y se está garantizando la distribución de alimentos y agua para centenares de trabajadores migrantes y sus familias que se encuentran en estos momentos en centros de acogida habilitados por el gobierno y que no pueden regresar a su hogar a causa del confinamiento y el cierre de fronteras.

El reto de concienciar a la población rural

El personal de la Fundación organiza actividades de concienciación en terreno para que la población local asuma los hábitos de prevención elementales para no resultar contagiada. En muchas de las aldeas, no existen hábitos higiénicos con lo que esta tarea es en estos momentos, más urgente que nunca. En este sentido, la Fundación ha convertido un bibliobús cuyo objetivo habitual es llevar la cultura y la lectura a las aldeas con más alto grado de analfabetismo, en un vehículo ambulante para la transmisión de la información entre aldeas. También se están llevando a cabo acciones de sensibilización en zonas habitadas por tribus chenchu que habitan los bosques de Nallamala de la zona de Srisailam.   

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