Mozart vuelve a Palma con la 35 temporada de ópera del Teatre Principal que arrancó este viernes, con La flauta mágica.  Una función que fue diferente por las circunstancias de pandemia, con un aforo del 50% el teatro principal tiene que reubicar a todos los abonados de temporada.

Volvieron a sacar del armario vestidos y chaquetas para acudir a la opera, el publico retiraba su entrada y se acomodaba en sus asientos ahora con separación entre asientos. Los acomodadores Miquel Estarellas, Toni Cañellas y Miquel Sans realizaban su trabajo con elegancia y educación, como siempre, María Genovard, Pilar Ferrer, Juanjo Riera y Neus Riera acudieron vestidos para la ocasión, Antonia Socias y Leticia Gutierrez hacían cola para pasar por las puertas de cristal del teatro.

Fuera Josep Mallol , Pep Ramón Cerdá, Isabel Maria Busquets y Patricia Gómez como representantes políticos posaban para la foto inaugural de temporada, dentro los músicos de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears afinaban sus instrumentos. “Señoras y señores comienza la función” anuncia la voz en off del teatro, el murmullo se hace silencio mientras las luces se apagan y se levanta el telón.

La flauta mágica es uno de los títulos más conocidos y más representados de W.A. Mozart. Un cuento de hadas, con toques de humor, plagado de referencias filosóficas. La directora de escena, Jorinde Keesmaat, ha apostado por una puesta en escena actual, y presenta esta Flauta como un teatro contemporáneo, sin lujos románticos.

Pamina, hija de la Reina de la noche, es secuestrada por Sarastro. El príncipe Tamino, cautivado por su belleza, accede a liberarla. Pero no le será fácil. Para conseguirlo, contará con la ayuda del cazador de pájaros Papageno, y con una flauta mágica que modifica el estado de ánimo de quien la escucha.

Ópera en dos actos de W.A. Mozart, en alemán, con libreto de Emanuel Schikaneder basado en parte en Lulu, oder die Zauberflöte, de A.J. Liebeskind, y en parte en la obra de Jean Terrasson, Sethos. Formalmente es una singspiel, un tipo de ópera popular alemana donde se intercalan las partes cantadas con las habladas. Se estrenó al Theater auf der Wieden, de Viena, el 30 de septiembre de 1791, dos meses antes de la muerte de Mozart, quien la dirigió personalmente. En España se estrenó en el Gran Teatre del Liceu, en Barcelona, el 15 de enero de 1925.

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