La crisis económica provoca un aumento de los impagos

En la actualidad estamos viviendo un tiempo de incertidumbre económica como pocos en nuestra historia más reciente.

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El impacto generalizado de la pandemia del coronavirus y las medidas de suspensión de las actividades adoptadas para contenerla hundieron a la economía mundial en la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial. El consumo se vio seriamente alterado y la gran mayoría de las empresas vieron afectadas sus ventas.

Cuando aún no se había completado la recuperación de la crisis sanitaria irrumpió la guerra en Ucrania, que ha supuesto un nuevo punto de inflexión en el contexto económico. El conflicto bélico y la crisis energética no han hecho más que agravar la situación, entorpeciendo la recuperación y provocando los niveles de inflación más altos en décadas.

En España, la retirada de las ayudas públicas lanzadas por el gobierno durante la pandemia hizo que las familias empezaran a perder ingresos a finales de 2021. El aumento de los costos energéticos y las fluctuaciones en los precios de las materias primas han desestabilizado el mercado e impedido que muchas empresas tengan los resultados financieros esperados, a la vez que la deceleración de los ingresos per cápita hace cada vez más difícil afrontar la subida generalizada de los productos básicos de consumo, lastrando el poder de compra de las familias.

En esta situación de inflación descontrolada es inevitable que se haya producido un aumento de las reclamaciones por deudas e impagados, así como un aumento del número de litigios vinculados a la insolvencia. La caída generalizada de los ingresos de las empresas ha derivado en muchos casos en la incapacidad de hacer frente a deudas contraídas con proveedores, acreedores, trabajadores o entidades financieras, lo que ha desembocado en una cadena de impagos por la insolvencia impuesta de aquellos particulares o empresas inicialmente saneadas que, a su vez, han sido incapaces de afrontar sus propios pagos.

Esta dinámica se ve reflejada, pues, en un aumento de las reclamaciones tanto del cobro de deudas por aquellos que deciden tomar medidas para recuperar el importe de sus facturas o deudas pendientes, como en un aumento de la puesta en venta de deudas por parte de aquellos que consideran como mejor opción vender la suya.

Las plataformas online de compra y venta de deuda, una tendencia al alza

Ante esta situación de incertidumbre económica muchas personas deciden recurrir a empresas especializadas en el cobro y en la venta de deuda que les ayuden a gestionar el cobro de sus impagos de la forma más efectiva y ágil posible o a recuperar la mayor parte del importe del impago. Ya se trate de una pequeña deuda o de una cantidad considerable de dinero, este tipo de problemática genera gran nerviosismo e inquietud en quien la padece, por lo que la alternativa más rápida y sencilla es recurrir a empresas que cuenten con toda la formación y herramientas necesarias para realizar estas gestiones con las máximas garantías.

Ya se trate de particulares, empresas, trabajadores autónomos o comunidades de vecinos, las plataformas online de gestión de cobros constituyen una de las vías más eficaces de recobro de deudas para aquellos que buscan cobrar impagos de cualquier tipo: facturas impagadas, recibos devueltos, cuotas impagadas de alquiler o cualquier otra deuda.

Este tipo de empresas tramita el cobro de deudas tanto a nivel extrajudicial como por vía judicial a través del proceso monitorio, que supone la vía de reclamación civil más sencilla y ágil para la reclamación de deudas de carácter dinerario.

En cambio, si no se quiere iniciar un procedimiento de reclamación de deuda, pero no se quiere dar por perdido todo el dinero, una de las mejor alternativas puede ser vender dicha deuda a un precio algo menor del importe original, por lo que se obtiene liquidez a cambio de la cesión del derecho de cobro de dicha deuda a un tercero. Aun en épocas de crisis económica, sigue habiendo personas interesadas en comprar deuda, por lo general personas o entidades con recursos propios para llevar a cabo las acciones necesarias para la recuperación de la deuda y obtener los beneficios correspondientes. Por tanto, la venta de deuda es una opción para valorar si queremos recuperar parte del dinero y olvidarnos del asunto definitivamente.

Si queremos asegurarnos de que esta transacción se lleva a cabo con las mejores condiciones, la mejor alternativa es recurrir a una empresa de confianza y probada eficacia que nos proporcione la garantías que necesitamos para conseguir unas condiciones justas que nos beneficien.

Tanto si decides iniciar un procedimiento de reclamación de un impago como si prefieres poner a la venta la deuda, algo totalmente compatible con su reclamación judicial o empresas de cobro, lo ideal es dejar la ejecución de este proceso en manos de empresas con experiencia en estos litigios. Gracias a su conocimiento multidisciplinario y a sus amplios recursos, este tipo de empresas se convierte en la mejor opción para ayudarte y guiarte en este tipo de gestiones.

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