José Marcial Rodríguez: «Algo hacemos mal si nuestros jóvenes no ven el turismo como un proyecto de vida»

Fitur 2024 abrirá sus puertas el próximo miércoles con buenas perspectivas de cara a la temporada alta. Mallorca apuesta este año --el primero tras el cambio de signo político-- por centrarse en su esencia, con una promoción enfocada en atraer a quienes quieren ayudar a proteger la isla para que la actividad turística siga siendo la principal fuente de bienestar para las generaciones futuras. A las puertas de la principal cita turística del país, Mallorcadiario.com repasa con el conseller insular de Turismo, José Marcial Rodríguez, cuestiones como la oferta ilegal dentro del alquiler turístico, la saturación que se vive en algunos momentos durante la temporada alta o la falta de mano de obra en el sector.

Con una temporada alta cada vez más cerca, las cifras se presentan en términos parecidos a la de 2023, en el que José Marcial Rodríguez asegura que el sector se recuperó y de hecho algunas de las cifras fueron superiores a las que se registraban antes de la pandemia en cuanto a cantidad. «Las previsiones son razonablemente esperanzadoras en cuanto a que se mantengan y que nos permitan empezar a aplicar ese proceso de desaprender para aprender, para trabajar en un modelo más de calidad que de cantidad, para buscar cómo ponemos en valor nuestra isla y lo que ofrecemos para que se diferencie de destinos que están ahí y que también juegan fuerte».

Uno de los ejes centrales de su acción en el Ejecutivo insular es la lucha contra la oferta ilegal dentro del alquiler turístico, algo que para Rodríguez «es clave para mejorar la convivencia y la coexistencia dentro de nuestra isla». A su juicio, el problema es que «tenemos una oferta legal, que está dentro de lo que marca el PIAT y por tanto se supone que la isla está preparada para soportar, y una ilegal, que lo que hace es superar eso por mucho».

En cuanto a la legal, actualmente es de algo más de 400.000 plazas, de las que unas 300.000 son de alojamiento reglado tradicional (hoteles, agroturismos, etc…) y unas 110.000 de alquiler vacional. «Esta es la que tenemos que mantener y ver cómo, a partir de la nueva ley de turismo, podemos mejorar su calidad y propiciar los buenos productos. Y no me refiero a los productos de lujo, todos los productos son buenos, desde un tres estrellas a uno de lujo superior; me refiero a que lo que se ofrezca en esos distintos niveles tengan un grado de excelencia. Un destino se enriquece cuanto más variedad hay», asegura.

«El gran crecimiento de la oferta ilegal fue entre 2016 y 2020, cuando se suponía que había que controlarlo»

Respecto a la ilegal, el conseller subraya que «el gran incremento de esta oferta fue entre los años 2016 y 2020, momentos en los que teóricamente se estaba diciendo que había que controlarlo«. Por ello, nada más llegar al cargo, incorporó personal a su departamento para ocuparse específicamente a esta cuestión y gracias a ello, han aumentado en gran medida el número de sanciones impuestas, que oscilan entre los 40.000 y los 100.000 euros, aunque el conseller asegura que «hay muchas personas que han preferido pagar de forma anticipada, con lo cual esos 40.000 pueden haber quedado en 20.000 euros«.

A lo largo de ese proceso sancionador, Rodríguez asegura que «estamos viendo ya cómo la picaresca busca salidas para seguir subsistiendo en esta irresponsable actitud de hacer una actividad para la cual no se está autorizado». Y ahora toca analizar la información obtenida para poder elaborar un mapa de situación que permita no solo conocer en qué momento se encuentra la lucha contra esa oferta ilegal, sino también si el plan que puso en marcha para afrontar este problema es efectivo o no, algo que esperan tener listo entre mediados y finales de febrero.


«Cuando llegamos había un decalage de unas 1.000 actas levantadas que no habían iniciado el procedimiento administrativo, con el riesgo de que decaigan y el efecto pernicioso que tiene para la actividad normal», apunta José Marcial Rodríguez, quien asegura que «hemos reducido cerca del 50 por ciento todos esos inicios de actuación».

«Existen momentos de saturación, pero hay que gestionarnos desde la humildad, porque no puedes no tener flujos turísticos»

La oferta ilegal es también para Rodríguez la principal causa de los momentos de saturación que se viven en algunos momentos de la temporada alta. «Hay que reconocer que existen momentos determinados de saturación y que hay que gestionar esos flujos, pero hay que hacerlo desde la humildad de que no puedes no tener flujos, la solución no es volver a la pandemia«, asegura el conseller, que recuerda en todo caso que la madurez del sector «ha venido acompañado con un crecimiento de nuestra población«.

«La manera que yo entiendo de afrontarlo es crear un efecto pinza, promocionar el respeto a nuestros valores e incrementar el valor de mi oferta, eliminando la ilegal para que quien lo hace bien pueda tener rentabilidad«, apunta Rodríguez, quien puntualiza que en todo ello «la misión de la administración pública es corregir los desequilibrios del mercado, pero no ser parte del mercado». «Tenemos que ver cómo gestionamos el tema del agua, de la movilidad, de nuestro crecimiento orgánico poblacional, en vez de discutir desde posiciones pro o contra, porque aquí tenemos que convivir todos, tenemos que ver cómo, cediendo de una parte y de otra, encontramos un camino, pero no para nosotros, sino para las generaciones futuras, que son para los que tenemos que trabajar.

El turismo se enfrenta también a numerosos desafíos. Por ejemplo, la actual crisis en Oriente Próximo, sobre la que Rodríguez señala que «estas dificultades hacen que tengamos que ser muy prudentes a la hora de decir cómo va a ser la temporada. Todas esas incertidumbres nos hacen que la gestión de los flujos turísticos, tanto desde la parte pública como de la parte privada, haya pasado a ser una gestión mucho más del día a día, más de cirugía y menos de largos plazos».

«La futura subida de tasas aeroportuarias de momento no está teniendo efecto en las reservas»

También la esperada subida de las tasas aeroportuarias, que se prevé sea del 4,09 por ciento y que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, calificó hace pocos días de «inexorable«. A este respecto, el conseller considera que «todo lo que sea encarecer, para una isla es un problema y estamos en contra de que esto sea así. Estamos pendientes de que cómo va evolucionando», asegura, si bien «nuestros comercializadores y conectores no nos están trasladando ningún efecto de momento en las reservas que tenemos actualmente».

Pero el sector se enfrenta a una cuestión que afecta a buena parte de las empresas de la isla: la falta de mano de obra. Ante este problema, que califica de «importante«, José Marcial Rodríguez invita a hacer una reflexión. «Es verdad que la actividad turística está en su estado de madurez, pero fue el motor del estado de bienestar del que disfrutamos ahora. Pero lo que es difícil de entender es que no haya un orgullo de pertenencia a esta actividad dentro de la sociedad de la isla. Que el turismo sea percibido como el origen del problema y no como parte de la solución«.

«También debería hacernos reflexionar desde la humildad que nuestros jóvenes no vean en la actividad turística unproyecto de vida«, considera, para añadir que este problema viene «de no haberlo solucionado antes y de la lluvia fina antiturística que ha ido cayendo durante mucho tiempo. La solución no es sencilla ni mucho menos a corto plazo, pero tiene que partir de la humildad porque algo estamos haciendo mal, tanto desde el sector público como el privado».

«Hay que poner en valor trabajar en el turismo, que se adapta muy bien a las capacidades de las personas»

«Hemos de impulsar desde la Universidad la formación. Estamos viendo que hay mucha gente que quiere ser directorde cualquier actividad, pero hay que poner en valor el trabajar en el turismo, porque tiene la ventaja de que tiene distintas escalas que se adaptan muy bien a las capacidades de las personas».

«Pero todo eso forma parte de un cambio cultural«, adiverte. «Cuando hablamos de promoción yo hablo también de promocionar hacia adentro, porque tenemos que seguir compitiendo con nuestra imagen externa, pero difícilmente puedo optar a una oferta de calidad si no doy un servicio de calidad, y en la industria de la felicidad, que es que alguien venga aquí a disfrutar, la felicidad la da la persona que ofrece el servicio».

«Y el salario tiene que ir en paralelo con todo esto, pero sobre todo la oportunidad de crecimiento personal dentro de las empresas. Los salarios del convenio de hostelería en los que nos movemos son más altos que los de la Península. Esto no quiere decir que no se tengan que revisar y replantear, pero habrá que entrar en esa reeducación porque es un tema de responsabilidad, del sector privado, del sector público, y de los propios trabajadores y sindicatos, debemos entonar ese mea culpa y cambiar».

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