La sede de la fábrica de vidrio Gordiola en Algaida acogió anoche la celebración de sus tres siglos de vida.

Cerca de Algaida se levanta un castillo, al lado de la carretera de Manacor, en un tono gris, casi negro dos torres se levantan del suelo dando la bienvenida, entre ellas, unos arcos dan espacio a una entrada donde a ambos lados del interior del edificio vasos, jarras, aceiteras, lamparas, figuras de decoración de cristal se exhiben como lo que son, obras de arte. A solo un paso unos enormes hornos escupen fuego. Los artesanos del vidrio observan las llamas del interior, sujetan un tubo grueso,  y del extremo sacan una bola dorada por la alta temperatura. Comienza con su soplado lo que mas tarde llegara a ser una aceitera.

Los hermanos Aldaguer, propietarios de Gordiola vestidos de gala como corresponde a un aniversario tan importante recibieron a cada uno de los invitados con una amplia sonrisa, acudieron la presidenta del Govern Francina Armengol, el expresident Francesc Antich y la delegada de Cultura del Govern Catalina Solivellas.

Gordiola vio la luz en Palma en 1719, fecha en la que el fundador de la saga se estableció en Mallorca, procedente de Cataluña y tras haber aprendido el oficio en Venecia. Las piezas de Gordiola se elaboran siguiendo las mismas técnicas centenarias e incluyen la elaboración de la materia prima y de fórmulas antiguas para conseguir vidrio de color.