FERA renueva su imagen

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Desde su aterrizaje en Palma hace más de cuatro años, FERA mantiene el encanto del edificio que albergaba el antiguo club social del Círculo Mallorquín.

La entrada principal es a través de un patio empedrado, rodeado de esculturas y vegetación. Un majestuoso jarrón, obra de Lin Utzon (hija del arquitecto danés Jon Utzon) da la bienvenida y deja paso a una hermosa escultura de huso, con hilos entrelazados de antiguas fábricas textiles, realizada por Toni Garau, un artista local de Sóller.

La cálida biblioteca, que comparte ahora tonalidad con la sala principal, ha sido renovada para conservar las antiguas estanterías y el suelo, incorporándose a la decoración kokedormas verdes, colgando sobre el alféizar de la ventana y un gran círculo de musgo verde arty en la pared, realizado por Anna Plit, de Bunny Bouquet. Sus mágicos trabajos son el resultado de diseños sostenibles a base de plantas, verduras y flores preservadas.

El comedor presenta ahora un toque de diferentes tonos en verde. Las nuevas obras de Andoni Pedraza con grandes pinceladas en rojo oscuro, añaden una nueva y emocionante dimensión a la zona trasera y conviven con los paneles artísticos de Katarina Pfeil, ya existentes en este espacio. Compartiendo tonalidad, elegantes y cómodas sillas en terciopelo, bajo una instalación de luz a cargo de Lightwall Palma: “Imágenes de granadas locales, una fruta conocida por reducir el estrés oxidativo y psicológico de la mente y el cuerpo”- comenta Levy.  

“Después de la pandemia, queríamos sentir y transmitir una sensación de calma”- Comenta Sheela Levy, diseñadora de interiores y copropietaria de FERA. “Queríamos crear un remanso de paz, verde, que proyectara psicológicamente una sensación de relajación, armonía, naturaleza y creatividad; especialmente en relación con la comida. Tras una larga pausa durante la pandemia, sentí que era necesario un cambio edificante».

Conocedora de primera mano de las necesidades del espacio, Levy trabajó junto a Aba Art Lab (comisarios de la obra ya existente en FERA) para darle un nuevo impulso y plasmar el cambio de imagen que buscaba.

El chef Simon Petutschnig

El Bar, con sus antiguos arcos de piedra, sus espectaculares lámparas balinesas, el papel pintado y las telas florales en blanco y negro, dan un soplo de aire fresco y confort. Unas impresionantes vistas al jardín oculto de FERA, con un nuevo diseño zen (creado también por Anna Plint) que añade una sensación de calma y deleite para los sentidos.

Un espacio minimalista, con arena rastrillada en patrones que representan el agua y rastrillos para agitar constantemente la energía, así como las rocas que sugieren islas o montañas en torno al símbolo de la pureza, las piedras blancas, donde disfrutar en calma y apreciar las exquisitas creaciones del chef Simon Petutschnig.

“Un lugar que inspira mis ideas gastronómicas”- Comenta Petutschnig. “Me encantaría transmitir la esencia de este hermoso ambiente en mis platos: eliminar lo innecesario y centrarme en la pureza y la armonía”.

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