Leonor se viste de Maverick en la Academia General del Aire

La Princesa de Asturias ha vuelto a demostrar que no solo es heredera al trono, sino también a un legado de disciplina y compromiso militar. En su llegada a la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier (Murcia), Leonor se enfundó el mono de vuelo verde salvia y evocó inevitablemente la imagen […]

La Princesa de Asturias ha vuelto a demostrar que no solo es heredera al trono, sino también a un legado de disciplina y compromiso militar. En su llegada a la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier (Murcia), Leonor se enfundó el mono de vuelo verde salvia y evocó inevitablemente la imagen de Maverick en Top Gun, esa estética icónica que marcó generaciones y redefinió el arquetipo del piloto como héroe moderno.

EL ÚLTIMO CURSO DE FORMACIÓN MILITAR

La jornada comenzaba temprano en las instalaciones de San Javier, donde la Princesa de Asturias fue recibida para iniciar su último curso de formación militar. Este año será decisivo antes de emprender su etapa universitaria. Tras el saludo oficial, visitó la zona de simuladores y se subió a la cabina de un Pilatus PC 21, el avión de entrenamiento avanzado con el que el Ejército del Aire y del Espacio forma a los futuros pilotos.

La princesa ingresó como Alférez Alumna del Cuerpo General del Ejército del Aire y del Espacio, especialidad fundamental Vuelo, de la LXXVIII Promoción de la AGA. Un título que refuerza su papel como cadete en una institución que combina tradición y vanguardia tecnológica.

EL UNIFORME QUE RECUERDA A TOP GUN

Apenas una hora después de su llegada, Leonor reapareció en los hangares con el uniforme especial de vuelo, descrito oficialmente como verde salvia. Este detalle, junto con su porte, hace imposible no recordar la película de Tom Cruise estrenada hace 39 años, que sigue siendo referente cultural. El uniforme militar, más allá de su funcionalidad, proyecta liderazgo, disciplina y una estética asociada al heroísmo moderno.

El mono llevaba en el pecho la identificación personal “Borbón Ortiz” con la estrella de seis puntas que marca su rango. En el brazo derecho portaba el escudo de la Academia y en el izquierdo la bandera de España. La camiseta blanca reglamentaria completaba una imagen que, sin duda, quedará grabada como un símbolo del nuevo rol que la heredera está asumiendo.

LOS SIMULADORES COMO ESCUELA DEL FUTURO

La formación de la princesa no se limita a lo simbólico. Desde el primer día, ha comenzado a trabajar con simuladores de última generación, capaces de recrear condiciones de vuelo con un realismo cercano al 100%. Estos sistemas permiten modificar variables como meteorología, visibilidad u orografía, convirtiéndose en una herramienta esencial para la instrucción de los pilotos.

Leonor se familiariza así con la tecnología que prepara a los militares del siglo XXI, una base imprescindible antes de enfrentarse a vuelos reales. La flexibilidad de estos programas la introduce de lleno en la estrategia y la toma de decisiones bajo presión, competencias clave para un futuro líder.

ENTRE EL LEGADO Y EL SIMBOLISMO

Princesa de Asturias Leonor Ejercito del Aire 2

Cada aparición pública de la princesa en el ámbito castrense tiene un doble impacto: refuerza su preparación personal y proyecta hacia la sociedad una imagen de continuidad institucional. El paralelismo con Top Gun no es anecdótico; conecta a la monarquía con un imaginario popular que asocia la figura del piloto con valentía, responsabilidad y modernidad.

El hecho de que Leonor siga los pasos de Felipe VI en la Academia General del Aire no solo responde a un protocolo de formación, sino también a un gesto de simbolismo político. La heredera se presenta así no solo como figura de Estado, sino como mujer joven que se integra en un mundo tradicionalmente masculino, proyectando igualdad y compromiso.

UNA HEREDERA CON ESTILO MAVERICK

Leonor encara su último curso en San Javier con una imagen que trasciende lo institucional. Su mono verde salvia, su identificación como Alférez Alumna y su entrada en los simuladores convierten este momento en un punto de inflexión en su trayectoria. Como Maverick en la gran pantalla, la Princesa de Asturias proyecta carisma y determinación, cualidades que definirán su futuro papel como Jefa del Estado.