El 15 de junio, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, la selección española empató 0-0 ante Cabo Verde —un país que jugaba su primera Copa del Mundo en la historia— en un partido que Luis de la Fuente describió después como un encuentro que «deberíamos haber ganado». Yamal entró en el minuto 70, jugó veinte minutos, no pudo romper la muralla defensiva que organizó el técnico Pedro Brito, y al pitido final buscó a su pareja en la grada. La encontró.
España debutó en el Mundial 2026 sin ganar, y Lamine Yamal salió del campo abrazado a su novia.
Inés García Santos, 21 años, influencer sevillana con cerca de 371.000 seguidores en Instagram, había viajado a Atlanta para el debut. Llevaba la camiseta de la selección con el dorsal 19. Cuando Yamal saltó al terreno de juego, ella lo grabó y publicó el momento en sus stories con un corazón. Él respondió en comentarios a la foto que ella publicó en el estadio con una sola palabra: «Preciosa». El comentario acumuló casi 30.000 likes en pocas horas.
No era un gesto casual.
LA RELACIÓN, PÚBLICA DESDE MAYO
La pareja hizo oficial su relación el 20 de mayo de 2026, cuando acudieron juntos a la cena de celebración del título de Liga del FC Barcelona. Los rumores habían circulado desde abril, pero fue esa noche la que cerró cualquier especulación. Yamal inició esta relación meses después de su mediática ruptura con la cantante Nicki Nicole, a finales de 2025.
Desde entonces, García Santos ha ido asumiendo de forma progresiva el papel que los medios anglosajones llaman WAG —wives and girlfriends—, ese foco mediático que recae sobre las parejas de los futbolistas internacionales durante los grandes torneos. No es un rol que ella haya buscado de forma explícita, pero el contexto lo construye solo: cuando tu novio tiene 18 años, juega en el FC Barcelona y es el mejor jugador joven del mundo, la cámara te encuentra antes de que te muevas.
LA NOCHE DE ATLANTA: GESTOS QUE SE VIRALIZAN SOLOS
A pesar del final amargo del primer partido, los jugadores de la selección española tuvieron el apoyo de toda su familia. Especialmente, Inés García fue la protagonista de la red por diferentes motivos.
El más comentado: Yamal compartió en sus stories una imagen junto a su novia y a su hermano pequeño Keyne —toda una estrella en redes sociales—, una imagen que no pasó desapercibida. Horas después del partido, García fue fotografiada junto al jugador en las gradas, luciendo la camiseta de España con el nombre y el número de Yamal, después de un resultado que dejó a La Roja con trabajo por delante en el Grupo H.
El propio Yamal publicó en redes un mensaje dirigido a la afición española: «Primer partido del Mundial y sumamos un punto. Sabemos que esto es una competición larga y que el objetivo aún está lejos, seguiremos trabajando y saldrá todo como lo deseamos, no dudéis.» Habló también de gratitud por haber podido jugar después de la lesión.
Y ahí, en ese texto, estaba la clave del contexto que hace más significativa la presencia de Inés García en Atlanta.
EL REGRESO DESPUÉS DE LA LESIÓN
Días antes del debut, la preocupación sobre la condición física de Yamal era real. El jugador había arrastrado una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda que puso en serias dudas su participación en el Mundial. Fue García quien se encargó de calmar los ánimos antes del primer partido. Publicó en sus stories una fotografía de Yamal tumbado en la cama con una mascarilla facial y escribió: «No os preocupéis por él, llega perfecto al Mundial.»
El mensaje llegó antes que cualquier comunicado oficial. Y funcionó.
Yamal jugó los últimos veinte minutos contra Cabo Verde. El Barcelona aportó energía fresca en el ataque, pero no fue suficiente para romper la muralla del portero Vozinha, de 40 años, que firmó una actuación que la FIFA reconoció como la mejor del partido. España terminó el encuentro con 62% de posesión y 23 remates, sin un solo gol que mostrar.
Pero eso, en Atlanta, fue cosa del campo. Fuera, García Santos ya era tendencia.





